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La Xunta elimina trabas para facilitar la venta de productos ecológicos a granel

Las pequeñas tiendas no estarán obligadas a pedir una certificación al consejo regulador, lo que les ahorrará costes | Los agricultores tendrán así más canales de comercialización

Recolección de manzanas ecológicas. Bernabé/Patricia Figueiras

La Xunta dará más facilidades para la comercialización de productos ecológicos a granel. Hasta ahora si un establecimiento quería vender manzanas o patatas cultivadas de manera sostenible debía contar con una certificación del Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica de Galicia (Craega), lo que conlleva unos costes. Esto hacía desistir a algunas pequeñas tiendas de incorporar estos productos a sus stands. Sin embargo, un reglamento europeo, que acaba de entrar en vigor, abre la posibilidad a que las comunidades eliminen este trámite. La Consellería de Medio Rural prepara una orden por la cual los pequeños comercializadores quedarán exentos de solicitar la certificación, siempre y cuando no superen unos determinados volúmenes de venta. Esto beneficiará indirectamente a agricultores y ganaderos que tendrán más canales para distribuir sus productos ecológicos.

Eso sí, estas pequeñas tiendas que vendan a granel seguirán estando obligadas a notificar su actividad a la Administración y además estarán sujetas a algún control para verificar que se cumplen las condiciones de la exención.

“Se facilita que se puedan vender graneles de producto ecológico con garantías legales tanto en los grandes como en los pequeños establecimientos”, explica la Consellería de Medio Rural. “Para el caso de los pequeños supone un ahorro de costes puesto que no tendrán que pagar un servicio al Craega, mientras que para los grandes la ventaja es la seguridad de que su actividad de venta está respaldada por un certificado que dé confianza a los consumidores”, señalan desde el departamento que dirige José González.

Estos cambios vienen impulsados por un reglamento europeo aprobado en 2018 que entró en vigor en enero de este año. Hasta ahora todos los productores y tiendas de venta estaban obligados a notificar su actividad a la autoridad competente –en este caso, la Consellería de Medio Rural–, así como a someterse a inspecciones y a obtener la certificación del Consejo Regulador.

Sin embargo, la nueva normativa europea abre la puerta a introducir exenciones a los comercializadores en el cumplimiento de estos trámites.

En el caso de pequeñas tiendas que vendan productos ecológicos envasados, por ejemplo una gasolinera que venda vino ecológico, no estarán obligadas a notificar su actividad ni a someterse a certificación. “El riesgo de fraude es muy bajo por estar el producto identificado de una forma segura y difícilmente manipulable”, justifica la Consellería de Medio Rural.

Pero la mayor ventaja será para los establecimientos de venta a granel. Aunque no estarán exentos de notificar su actividad a la Xunta, quedarán eximidos de la certificación si no superan unos determinados volúmenes de venta: menos de 5.000 kg o 20.000 euros en ventas. Y esto les supondrá un ahorro de costes.

El certificado para poder vender productos ecológicos es expedido por Craega después de una inspección que acredita que cumple las normas de producción ecológica aplicables a su actividad. Y para ello estos establecimientos deben pagar al Consejo Regulador por prestar este servicio.

Con la orden que prepara Medio Rural una pequeña tienda que venda unas cajas de manzana ecológicas debería notificar su actividad a la Xunta, pero no necesita el certificado.

La norma afectará a los comercializadores, no a los productores primarios de vegetales o ganaderos. Sin embargo, estos últimos sí pueden salir beneficiados, según Medio Rural, porque tendrán “más facilidades de comercialización”.

Balance

En una década la superficie de agricultura ecológica se disparó en Galicia un 126 por ciento hasta llegar a las 32.055 hectáreas, si bien en el último año con datos –2020– la cifra se redujo ligeramente un 7 por ciento.

Por el contrario, el número de operadores –tanto productores como comercializadores– creció un 11 por ciento en ese año hasta alcanzar los 1.310 inscritos.

Pero la variable que más creció fue el volumen de ventas certificadas: un 17 por ciento más entre 2020 y 2019. La facturación ascendió a 108,3 millones de euros, según los datos de Craega. 

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