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Los transportistas auguran problemas en Navidad por su paro: “Faltarán productos”

Camiones en la lonja del puerto de Vigo. MARTA G. BREA

El aspecto más capitalista de la Navidad sufrirá este año. Al contexto internacional de encarecimiento y aumento de la demanda de transporte, que anticipaba problemas y retrasos en la llegada de mercancías, se unirá la protesta de los empresarios de camiones en España justo antes de esa festividad: entre los días 19 y 22 de diciembre. “Aunque el seguimiento no sea masivo, habrá problemas y escasez de algunos productos”, advierte Antonio Señarís, presidente de Fetram (Federación Empresarial de Transportes de Mercancías por Carretera de Galicia).

La convocatoria del paro es unánime por parte de todas las asociaciones empresariales, que alertan de que su supervivencia peligra debido al encarecimiento del combustible y la congelación o incluso descenso de las tarifas que les pagan. En Galicia, entre 25.000 y 30.000 camiones que se reparten alrededor de 8.000 empresas están convocados a esta huelga, cuya repercusión prevén importante porque el 85% del transporte de mercancías en el Estado se realiza por carretera.

Los motivos que los llevan a apagar los motores son variados. “Al menos pedimos aplicar la cláusula del gasóleo, es decir, que las tarifas evolución según cambia el precio del combustible. Desde el 1 de julio, cada camión de los míos gasta 937 euros más al mes, es insostenible”, se queja Señarís.

¿Qué sectores se verán más afectados? Dependerá del seguimiento del paro, pero Señorís avanza que “todos”. “Con un paro del 25% de camiones, ya habrá consecuencias. Y esto afecta de forma general. No habrá materiales para la construcción, alimentos para los supermercados o botellas de oxígeno para los hospitales”, relata, si bien en el caso de la pesca, por ejemplo, los pequeños comerciantes podrán adquirir sus productos en la lonja y venderlos igualmente. Otra cosa serán los envíos fuera de Galicia o a grandes superficies.

Hace un año que los empresarios del transporte de mercancías plantaron al entonces ministro José Luis Ábalos su reclamaciones, sin lograr, aseguran, éxito. “El gasóleo se ha encarecido un 30% y los camiones nuevos, otro 20%. Si antes una cabeza tractora costaba 100.000 euros, ahora llega a 120.000 y ardan un año y medio en entregártelo. No podemos seguir”, relata Ramón Alonso, representante de Fegatramer, otra de las asociaciones del sector.

Este ilustra los problemas a los que se enfrenta una actividad compuesta por empresas con flotas considerables, pero también autonómicos con un solo vehículo. “Con los costes actuales, los grandes operadores nos ofrecen un viaje de Vigo a Madrid por 600 euros”, indica Alonso, que, sin citar nombres, avanza que una compañía viguesa prevé bajar la persiana en enero si esta protesta no fructifica y se traduce en medidas que permitan aliviar el incremento de costes de la actividad. “Tuvo más de cien camiones y ahora opera con una docena. En su último contrato, la multinacional con que trabaja le rebajó el precio un 25%”, comenta Alonso, que no diferencia entre empresarios y trabajadores a la hora de abordar esta problemática. “Es un paro patronal, sí, pero es empresario y patronal una empresa con muchos camiones y un autónomo”, ilustra en respuesta a quejas de trabajadores sobre el incumplimiento del convenio laboral por parte de algunas firmas. “Se debe respetar la legalidad y el convenio”, zanja el representante de Fegatramer.

Miguel Ángel es un ejemplo de autónomo ahogado por esta situación. “A mí, la subida del gasoil me cuesta 600 euros más al mes y me pagan lo mismo, aunque hay poco trabajo. Es una muerte lenta para el sector seguir así”, explica por teléfono en una parada de su jornada. “Y eso que yo tengo un camión nuevo, de dos años, que consume un 10% menos de combustible. Imagínate los más antiguos”, indica este profesional.

Exige una subida de tarifas de al menos un 30%. “En el puerto de Vigo, por ejemplo, hay 9 o 10 empresas que operan la llegada de ese material. Luego hay exceso de oferta de camiones para transportarla y eso baja los precios”, detalla.

A esa problemática se une otro peligro: los impagos. “En este sector no se suele cobrar a mes vencido, sino a 60 días en el mejor de los casos, cuando no a 120. Tienes que aguantar. Si alguien no te paga, te arruinas”, zanja.

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