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La factura de una mala alimentación: niños con enfermedades propias de adultos

Comida rapida

El año pasado, 205.900 gallegos reconocieron comer al menos tres veces por semana comida rápida, la mayoría de ella identificada con el término “comida basura”. Estos datos muestran que en seis años los ciudadanos que optaron por la "fast food" se duplicaron disparando el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares. En una entrevista con FARO, Rosaura Leis , profesora del área de Pediatría de la USC y experta en nutrición, destaca que "ya tenemos un problema de salud pública por la mala alimentación" y pone el foco en los más pequeños: "Vemos niños con problemas como colesterol alto o hígado graso".

Rosaura Leis

Rosaura Leis

–Los datos apuntan a un aumento considerable de los ciudadanos gallegos que recurren al menos la mitad de la semana a la comida basura. ¿Es el fin de las dietas tradiciones?

–Hay varias causas. Estamos viendo una pérdida de adherencia a las dietas tradicionales, sean la mediterránea o la atlántica, en el caso de Galicia, que son las más saludables. Estamos viendo que esto se produce sobre todo en los niños y en las edades medidas, y deriva de nuevos hábitos en las familias.

–¿Por qué?

–Algunos estudios demuestran que el principal elemento que marca la cesta de la compra es la conveniencia, se compra lo que resulta más fácil. Y ahí gana la comida rápida, al tiempo que se ve favorecida por la publicidad.

–También se apunta en algún estudio el impacto de la situación económica de cada familia.

–Sí, la parte económica juega un papel fundamental. Las calorías vacías, que aportan muy pocos nutrientes, son normalmente más baratas, pero generan más obesidad y sobrepeso y todos los problemas asociados, desde hipertensión a enfermedades cardiovasculares, colesterol algo... Y este tipo de alimentación tiene más prevalencia en los niveles económicos y educacionales más bajos. Es la mayor discriminación social que existe actualmente, las patologías asociadas al sobrepeso son discriminatorias en ese sentido. Además, se está viendo que en pandemia también ha afectado y la gente tiende a comer peor.

–Con los riesgos asociados al sobrepeso que fomenta la comida rápida, ¿tendremos un problema de salud dentro de 20 años?

–No en 20 años, hoy tenemos un problema de salud pública que afecta sobre todo a los niños. Ya se ven algunos con problemas derivados de una mala alimentación, como tensión alta, hígado graso, colesterol alto e incluso déficit nutricional de hierro, calcio o vitamina D. En los últimos 30-40 años, se ha triplicado el sobrepeso.

–La pregunta obvia es cómo resolver este problema.

–Hay muchas campañas de marketing de productos no saludables y eso solo se combate con formación curricular en los primeros años del colegio. No se trata tanto de informar sobre proteínas, sino decirles a los niños cómo elegir la comida saludable, cómo se compra, cómo se lee un envase. Pero esa formación se imparte en la escuela y en casa, las familias deben implicarse. Un niño come lo que come su familia y la adherencia a las dietas tradicionales la mantienen las abuelas. Debemos transmitir también que un pescado a la plancha requiere poco tiempo.

CLAVES

  • Crece el sedentatismo

    Galicia es la cuarta comunidad con menor actividad física, lo que agrava el problema de sobrepeso, que sufren casi 850.000 gallegos.

  • Barata y rápida

    La conveniencia marca la cesta de la compra y la rapidez y bajo precio de la “fast food” es idónea para familias con pocos ingresos.

  • Mal menú a diario

    Casi 45.000 gallegos optan por la comida rápida a diario, el doble que en 2014, según la Encuesta europea de Salud.

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