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La pandemia hunde la población gallega tras dos años de crecimiento

Dos personas mayores caminan en Ourense

Dos personas mayores caminan en Ourense Brais Lorenzo

La pandemia de COVID-19 agudizó la crisis poblacional que atraviesa Galicia, que suma tres décadas con más muertes que nacimientos, y rompió la tendencia de dos años en los que ganó población gracias a la llegada de ciudadanos de fuera. Respecto al año pasado, la comunidad “adelgazó” en 7.574 habitantes, una tendencia generalizada en España, que por primera vez en un lustro perdió también población (106.000 personas), fundamentalmente por el exceso de mortalidad asociada a la enfermedad. A partir de ahora, la velocidad en la vacunación, la dimensión de la recesión económica y el impacto de los fondos europeos de recuperación determinarán la intensidad de esta contracción.

Desde que estalló la pandemia de COVID-19 el año pasado, en España se han notificado más de 77.000 muertes, si bien el exceso de mortalidad respecto a las cifras de 2019 roza las 92.000. En Galicia, los óbitos vinculados a esta enfermedad ascienden a 2.375, según la Xunta. A esos dramas, se unieron las restricciones a la movilidad de personas desde el estado de alarma de marzo del pasado ejercicio, lo que dificultó la llegada de emigrantes e incluso el regreso de retornados, además de paralizar la actividad económica, con sectores como el de servicios (hostelería y ramas vinculadas al turismo, especialmente) castigadas con gran intensidad.

Evolución anual de población Simón Espinosa

En ese contexto, la población se redujo a nivel estatal en 106.000 personas tras cinco años de crecimiento y rompió dos ejercicios consecutivos de aumento en Galicia, aunque el impacto fue menor que, por ejemplo, el de 2017. Entonces, la comunidad perdió 10.186 habitantes, por 6.596 de 2018. En 2019, aumentó su padrón en 2.244 y en 2020, en 2.320. Según el padrón del Instituto Nacional de Estadística, Galicia inició 2021 con 7.574 personas menos y que en 2020 y se situó de nuevo por debajo de los 2,7 millones: 2.694.245 ciudadanos residen en su territorio.

Solo Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha y Murcia ganaron nombres en su padrón, mientras que en el resto de las comunidades se produjeron bajas, especialmente en Madrid, con 34.297 menos, y Cataluña, con 23.551, según las cifras del INE.

En Galicia, la reducción se concentró en las personas de nacionalidad española, pues ganó casi mil ciudadanos extranjeros a comienzos de año respecto a 2020. A nivel estatal, la caída en este ámbito fue de 27.000 de los 106.000 en total perdidos.

A nivel provincial en Galicia, Pontevedra fue la que mejor resistió en términos totales con 1.469 vecinos menos que en 2020, por los 1.740 de Ourense, los 2.095 de Lugo y los 2.270 de A Coruña.

“Necesitamos políticas ambiciosas para cambiar la tendencia, no cheques bebé”


“No sé si una revolución, pero hacen falta políticas ambiciosas y estructurales para cambiar la tendencia de Galicia, que suma 30 años con saldo vegetativo negativo, no cheques bebés o medidas muy mediáticas e inmediatas pero que no cambian nada”. Así de contundente se muestra Carlos Ferrás, profesor de Xeografía Humana en la Universidade de Santiago (USC), tras conocerse los últimos datos de población. La caída de habitantes se debe a la “sobremortalidad” causada por el COVID-19 y a la paralización del regreso de los emigrantes.

En su opinión, la situación estatal y la gallega son diferentes. “El plan de recuperación de la UE generará a medio plazo una recuperación demográfica sostenida a nivel estatal”, opina Ferrás, que recuerda que los 140.000 millones de euros del fondo europeo supera incluso al Plan Marshall de EEUU posterior a la II Guerra Mundial.

“Con la recuperación económica, se dinamizará el Estado”, opina, de la misma forma que la anterior crisis agudizó la salida de emigrantes. “En el caso de Galicia no soy tan optimista. Se necesitan cambios estructurales en políticas de vivienda, mejorar la oferta de empleo cualificado, vencer el mito de que el futuro está en una oposición...”, cree.

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