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El CSIC recomienda purificadores de aire en las aulas si hay “tiempo adverso”

Las escuelas gallegas analizadas solo disfrutan de aire limpio, temperatura y humedad óptimas unos 20 minutos lectivos al día

El CSIC recomienda purificadores de aire en las aulas si hay “tiempo adverso”

El CSIC recomienda purificadores de aire en las aulas si hay “tiempo adverso”

Con la llegada del otoño y el frío, la ventilación de las aulas está generando los primeros problemas en las escuelas gallegas. Los niños no se contagian de Covid, o tienen menos riesgo de caer infectados, pero regresan a sus casas con un resfriado. Por tanto, surge una disyuntiva. Las asociaciones de padres y padres gallegas ya se han quejado y la Xunta aseguró el martes que buscará soluciones para la ventilación de los colegios en invierno. En este sentido, investigadores del CSIC, dependientes del Gobierno español, acaban de publicar una guía en la que recomiendan la ventilación natural, pero combinada con equipos que purifiquen el aire si fuera necesario, curiosamente, los mismos filtros que el Gobierno gallego ha vetado en algunos centros que pedían su incorporación.

En periodos de frío, si se opta por ventilación natural, habrá que elegir entre la reducción de riesgos sanitarios y confort térmico. Disponer de ropa de abrigo cómoda para interiores permitirá no abusar de la calefacción con ventanas parcialmente abiertas

Guía elaborada por el CSIC, que considera prioritario la ventilación natural.

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Los expertos del CSIC señalan que la ventilación necesaria para reducir el riesgo de contagio depende del volumen de la sala, el número y la edad de los ocupantes, la actividad realizada, la incidencia de casos en la región y el riesgo que se quiera asumir. Así, esta guía, que se fundamenta en una de la Universidad de Harvard, sugiere entre cinco y seis renovaciones de aire por hora para aulas de 100 metros cuadrados, con 25 estudiantes de 5-8 años.

En cualquier caso, el documento reconoce que, si bien la ventilación natural “es la primera opción, puede no ser viable en condiciones meteorológicas adversas”. En ese supuesto, además de en el de problemas de ruido o contaminación en el exterior, los científicos indican que a la apertura de ventanas y puertas “se puede empezar a implementar ventilación forzada y/o purificación de aire antes de que estas condiciones se alcancen”.

“Cuando todo lo anterior no es posible o no es suficiente, se debe purificar el aire con equipos provistos de filtros HEPA"

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Sin embargo, algunas comunidades autónomas como la gallega desaconsejan el uso de este tipo de dispositivos, preparados para retener contaminantes y partículas mucho más pequeñas, que pueden llegar a ser muy caros. Sin ir más lejos, hace quince días, familias y docentes del CEP Neira Vilas de Peitieiros (Gondomar) reunieron por iniciativa propia más de 5.000 euros para comprar 17 de esos aparatos, pese a que la Xunta desaconsejó la instalación de purificadores de aire a otros institutos que lo solicitaron formalmente.

Por otro lado, el manual propone que los colegios utilicen medidores de CO2 para tener un conocimiento constante de si el aula está bien aireada. Además, expresa que todas estas recomendaciones de ventilación, válidas para cualquier espacio cerrado, como las oficinas, deben sumarse el uso de mascarillas, la distancia social y medidas de higiene para reducir al máximo las posibilidades de contagio.

  • Padres y profesores purifican de su bolsillo el cole

    Familias y docentes reunieron 5.100 euros para comprar los 17 filtros HEPA


 Un estudio certifica que los centros suspenden en ventilación


Las escuelas gallegas analizadas solo disfrutan de aire limpio, temperatura y humedad óptimas unos 20 minutos lectivos al día


Los colegios gallegos, y los españoles en general, suspenden en la ventilación de sus aulas, pero también en el confort y la calidad ambiental de las mismas, según revela un estudio realizado por la Universidad de Burgos. En concreto, para los centros de Galicia analizados explica que sus alumnos apenas disfrutan de aire limpio y temperatura y humedades óptimas poco más del 7% del tiempo que están en clase. Es decir, únicamente unos 20 minutos lectivos de las aproximadamente cinco horas que pasan al día en el colegio. La situación a nivel nacional la consideran igual de insuficiente, pues los indicadores ideales se incumplen el 84% de la jornada escolar.

 

Según una investigación realizada por el catedrático de Edificación de la Universidad de Burgos, Juan Manuel Manso, la temperatura adecuada de las clases tendría que ser de entre 20 y 25 grados, con una humedad de entre un 40 y 60% y niveles de CO2 por debajo de 1.000 ppm (partes por millón). Una regla que, sin embargo, se incumple la mayor parte del tiempo en los 36 centros educativos sometidos a la muestra y que han firmado un contrato de confidencialidad (cuatro de ellos ubicados en Galicia).

 

En el caso gallego, la peor realidad se da en los dos colegios del interior, donde las condiciones de confort apenas se cumplen el 6% del tiempo en el de Ourense y el 3,5% en el de Lugo. Los datos son ligeramente superiores en la escuela de Vigo, en donde solo el 7,5% de la jornada escolar hay una temperatura y humedad confortables, además de una buena calidad de aire. Esto equivale a 22 minutos sobre cinco horas diarias de clase. El centro de A Coruña es que el que presenta mejores números, con un 13,7% y 41 minutos de condiciones idóneas. Pese a que las mediciones se realizaron durante el curso 2017-2018, el Covid coloca sus resultados en primer plano. “Es un momento complicado y, si tuviéramos edificios adecuados, el problema de la pandemia sería menor”, asegura el autor.

 

La conclusión de Manso es clara: el acondicionamiento de los centros escolares españoles es pésimo de forma generalizada, independientemente de las zonas climáticas, la tipología de los colegios, su antigüedad o ubicación. Un hecho que puede perjudicar a la salud de los niños, ya que los alumnos que pasan muchas horas al día expuestos a niveles inadecuados de CO2 pueden ver disminuido su rendimiento educativo, así como provocar problemas de concentración o cefaleas.

 

La principal solución a este problema, según el estudio, sería la instalación de un sistema de ventilación mecánica de doble flujo que evitaría el derroche energético y reduciría la posibilidad de contagiarse de Covid.

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