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Faro de Vigo

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Mujeres fuera de serie

La cronista por vocación

María Rey es uno de los rostros imprescindibles de la televisión en España. Tras 25 años en Antena 3, la periodista viguesa presenta un programa de actualidad en Telemadrid. Curiosa y atrevida, asegura que aún tiene mucho que ofrecer, incluso más allá de la televisión

La periodista María Rey, en el plató del programa “120 minutos”. Telemadrid

La información es una forma de vida para María Rey. La periodista viguesa es uno de los rostros más conocidos de la televisión en España, con un perfil siempre ligado a la actualidad y, especialmente, a la crónica política. Durante 25 años presentó los informativos de Antena 3 y después en Telemadrid sacó adelante un programa de actualidad y debate que ya ha cumplido 1.000 emisiones. Pero María, con sus 55 años ya cumplidos y consciente de que puede y quiere “ofrecer cosas diferentes a lo que ofrecía hace 20 años”, no cierra las puertas a nuevas experiencias profesionales.

  • ¿Quién soy?

    “Madre, hermana, hija, amiga y periodista: antes persona que profesional. Siempre busco aportar algo positivo a la gente”

La quinta de seis hermanos, María nació y vivió en Vigo hasta los 16 años, cuando a su padre, veterinario, le dieron plaza en Tomiño y toda la familia se mudó a esta localidad.

Fotografía de la periodista María Rey de joven

En el colegio, ya destacaba en las asignaturas de letras: escribía bien, tenía una gran capacidad para resumir y le encantaba leer. En su casa, el periódico nunca faltaba en el desayuno. Su padre, José Luis Fernández Lorenzo, era un apasionado de la política. Antes de la democracia fue alcalde del municipio de O Bolo (Ourense) durante 13 años. Después, llevó el bastón de mando en Tomiño durante 24 años. “La política fue una constante en nuestra vida; mi padre adoraba ser veterinario, pero su verdadera vocación era el servicio público”, asegura recordando con cariño a su progenitor, fallecido hace tres meses.

“A los 40 años mi madre, que de joven no había podido estudiar, se sacó el graduado escolar y acabó haciendo Derecho"

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También de su madre aprendió el tesón y el valor del esfuerzo para alcanzar las metas: “A los 40 años mi madre, que de joven no había podido estudiar, se sacó el graduado escolar y acabó haciendo Derecho; fue un ejemplo increíble para nosotros”, destaca Rey.

En Tui, la viguesa cursó el bachillerato y cuando tocó elegir carrera propuso Periodismo, que no había en Galicia. “Me atrajo sin saber bien en qué consistía; simplemente, me gustaba contar historias”, dice. Sus padres trataron de convencerla para que estudiara mejor Derecho, ya que costear los estudios en Madrid era un exceso para una familia tan numerosa. Al final, María tuvo suerte ya que unos tíos abuelos que residían en la capital le ofrecieron una habitación. “Al principio Madrid me pareció una ciudad abrumadora; pero fui capaz de adaptarme, nos unimos y apoyamos todos los gallegos, y pronto me di cuenta de que se abría todo un mundo de posibilidades ante mí”, describe.

La periodista no perdió el tiempo y desde los primeros cursos se buscó prácticas para asegurarse un futuro profesional. “Tenía que buscarme la vida porque no contaba con padrinos. No destacaba en idiomas ni tenía unas notas impresionantes, por eso decidí que debía destacar como la estudiante con más prácticas”, justifica.

María Rey en una imagen de archivo

María pensaba que iba a volver a Galicia, pero el destino tenía otro camino para ella. Sus primeras prácticas fueron en Radio Vigo y las segundas iban a ser en Faro de Vigo, pero le surgió la oportunidad de entrar en TVE en Madrid para los informativos territoriales y volvió a hacer las maletas.

Tras esos primeros pasos en la televisión y una etapa en otros proyectos, María acudió a uno de los castings que realizaba Hermida para la renovación de Antena 3. “Imponía mucho porque por aquel entonces él era lo máximo en la televisión”, recuerda la viguesa. Pero la periodista, con la carrera recién finalizada, salió muy airosa de la prueba y la eligieron para presentar los informativos del fin de semana junto a Roberto Arce.

María Rey en una imagen de archivo

Tras un tiempo en los informativos, la autoexigente periodista pidió ir al Congreso para hacer información política: “Había aprendido bastante de política internacional, pero tenía carencias en la nacional”, advierte. Pronto comenzó a disfrutar en este nuevo terreno. “El ambiente en el Congreso era muy especial; había mucha complicidad entre los periodistas y, aunque en los escaños prevalecían los hombres, entre los periodistas había mucho más equilibrio”, cuenta la periodista, que destaca lo mucho que aprendió de otras mujeres como Rosa Villacastín o Julia Navarro, con las que tuvo “el lujo” de compartir largas jornadas. “Aprendí muchísimo, era una verdadera escuela de vida”, asegura María, que presidió la Asociación de Periodistas Parlamentarios durante 20 años.

María Rey junto a Manuel Fraga y Santiago Carrillo

Su vida personal también avanzaba a buen ritmo. En 1998 se casó con el también periodista Manuel Campo Vidal, con el que tuvo tres hijos: Nacho, Iago e Iria, que se unirían a los dos que aportaba el padre de su matrimonio anterior. Conciliar la vida familiar con la labor profesional tan exigente de ambos progenitores era complicado. “En esos años no existía eso que llaman conciliación: si pedías una excedencia sabías que a la vuelta te iba a costar mucho recuperar tu puesto. Pero cuando volvías a trabajar te sentías culpable por perderte la infancia de tus hijos”, describe.

María no siente que sus hijos hayan tenido un trauma por la ausencia de sus padres en determinados momentos, al contrario, valoran el enriquecimiento que supuso en su niñez todo lo que vivieron y hablaron con sus padres. Y es que en casa de estos periodistas la actualidad era y es una parte imprescindible desde la mañana a la noche. “Nos levantamos con los periódicos, hablamos constantemente de las noticias, las analizamos, tratamos de buscar consecuencias o anticipar hechos… Es una forma de vida”, asegura. Sin embargo, ahora, viéndolo con perspectiva, cree que si volviera atrás “dejaría más veces el trabajo para llegar, por ejemplo, a una actuación escolar”.

Sus hijos tienen ahora 23, 21 y 20 años y ninguno ha elegido “afortunadamente” el camino de sus padres. “Nunca les frenaríamos si hubieran querido ser periodistas, pero la verdad es que me alegro de que no lo hayan hecho ya que hoy en día se ha perdido gran parte de lo atractivo que tenía esta profesión”, advierte la madre.

Tras 25 años en Antena 3 y en medio de una nueva reestructuración, María Rey abandonó la cadena. “Hubo una serie de cambios y yo ya había cumplido los 50 y veía que no era imprescindible… Me dije que ya estaba bien de dejarse llevar, que era el momento de tomar una decisión”, recuerda.

María lamenta que para las mujeres al cumplir cierta edad sea complicado mantenerse en primer plano en la televisión, algo que no ocurre a los hombres de la misma manera. “Siento que estoy en el mejor momento profesional de mi vida y quiero que me valoren”, advierte la periodista. “Mientras la cabeza funcione no me quiero retirar: yo no solo soy presentadora, también estudio, pienso, escribo… Estoy segura de que aún puedo hacer muchas cosas nuevas”, destaca.

“Sé que mi vida profesional no va a acabar aquí: no quiero perder la libertad de elegir”

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María no se arrepiente de la decisión que tomó, “la más difícil de mi vida profesional”. Pensaba dedicarse a otros temas relacionados con la comunicación pero, a los pocos meses, la llamaron de Telemadrid, donde ha logrado estabilizar el programa matinal “120 minutos” en una franja con mucha competencia. “Estoy contenta por lo que hemos conseguido, con pocos medios, pero también sé que mi vida profesional no va a acabar aquí: no quiero perder la libertad de elegir”, afirma.

A María no le asustan los nuevos retos. Lo demostró durante toda su carrera. Entre sus muchas iniciativas escribió un libro, “Juego de escaños”, y no descarta asomarse a la ficción.

En su tiempo libre disfruta leyendo, “sobre todo novelas, para desconectar”. También ve algunas series -ahí sí le tiran las policíacas y políticas- y es una apasionada del tenis. Pero, sobre todo, en cuanto junta unos días libres, lo que más le gusta a la viguesa es regresar a su tierra, al piso que tienen en A Guarda. Sus preciosos ojos claros se iluminan más que nunca cuando habla de Galicia. “En el futuro quiero pasar cada vez más tiempo en Galicia, tener trabajos más flexibles que me lo permitan y que vuelva a ser mi primera residencia”, concluye. 

Las pioneras: Pilar Narvión, la maestra de la crónica política

Pilar Nervión en una imagen de archivo de RTVE

Pilar Narvión (Alcañiz,Teruel 1926- Madrid, 2013) comenzó a escribir a los 13 años en la revista “Domingo”. Fue la primera mujer que hizo crónica política en España y es considerada la maestra del periodismo político en la transición.

Licenciada en Filosofía y Letras y graduada en la Escuela Oficial de Periodismo, Narvión desarrolló su carrera especialmente en la España del tardofranquismo, en una época en la que el ejercicio del periodismo era casi en exclusiva una actividad masculina y abrió el camino a muchas periodistas que vendrían después.

Fue colaboradora en el diario Actualidad Española y en Radio Nacional. También trabajó para el periódico Pueblo como corresponsal en Roma y París, algo inédito en la época. Y fue la primera mujer que estuvo en plantilla en esta publicación, de la que acabó siendo directora adjunta.

Fue la primera galardonada con el Premio Víctor de la Serna en 1973.

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