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Faro de Vigo

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Beatles, Zappa, humo y agua

Son éstas fechas en las que acaso debería dedicar este espacio a alguna canción navideña, y de hecho la primera que se me ocurrió fue Happy Xmas (War is over) con la que John Lennon (y Yoko Ono) no sólo felicitaron estas fiestas sino que enviaron sus deseos de paz para Vietnam cuando, en 1971, la guerra todavía no había terminado. Felizmente, me percaté a tiempo de que el Día de Navidad se celebró ayer, no obstante lo cual persistí en mi empeño beatlemaníaco, gracias al cual descubrí que cada uno de Fab Four compuso su correspondiente canción al respecto: en 1974, fue George Harrison quien publicó Ding Dong, Ding Dong; Paul McCartney haría lo propio al final de esa década, en 1979, con Wonderful Christmas Time. Y, por su parte, Ringo Starr, siempre el último, grabó y editó I wanna be Santa Claus en 1999.

En este camino me hallaba cuando recibí un aviso de mi hermano Paco, alertándome del 50 aniversario de los días de grabación del álbum de Deep Purple Machine Head, que saldría al año siguiente (1972), disco que incluye uno de los temas más populares de la historia del rock and roll: Smoke on the Water.

Porque justamente el 4 de diciembre del 71, los Purple (en su formación más standard) se encontraban en pleno proceso creativo encerrados en unos estudios musicales de Montreux, en Suiza. Y, mientras ellos grababan, a no poca distancia, otro mito del R&R, ni más ni menos que su majestad Frank Zappa, acompañado de su banda The Mothers of Invention, daba un concierto en el Casino (sí, sí, casino) de esta ciudad.

Y fue entonces cuando una bengala anónima lanzada durante el concierto de Zappa provocó un incendio en el edificio y, por supuesto, obligó a detener la actuación. Alertados por las bocinas de los coches de bomberos y ambulancias, los Purple y sus técnicos se asomaron afuera para saber qué estaba ocurriendo, y lo que vieron, en el primer vistazo, fue humo sobre el agua ( y, presuntamente, fuego en el cielo). El humo procedía del incendio, claro, y el agua era la del cercano lago Genève.

La leyenda dice que fue a Ritchie Blackmore -autor de ese riff en el que todo aquel que quiera aprender a tocar la guitarra cae en la inevitable tentación de interpretar- al que se le iluminó la bombilla con una frase que podría ser algo parecida a ésta: “¡Eureka! Ya hay título para esto. Será Smoke on the Water (and fire in the sky).

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