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Faro de Vigo

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Parajes

Magia verde

Entre el paisaje frondoso surge la hermosa estampa de la cascada de Santa Leocadia. La ruta de las fervenzas del concello de Mazaricos deja a su paso bosques llenos de encanto rodeados de puentes, molinos, capillas y cruceiros

Fraga de Anllares.

En la zona suroeste de la provincia de A Coruña, cada una de las doce parroquias de Mazaricos despliegan todo su atractivo de matices de verde, que en otoño amplía su gama. Lugares mágicos como la dehesa de Anllares o la Devesa de Chacín muestran toda su riqueza cromática envuelta en una naturaleza feraz. El patrimonio fluvial diseña hermosas cascadas como las de Santa Leocadia, dos brazos que se precipitan desde más de seis metros de altura. Forman parte de la Ruta de las Fervenzas, uno de los muchos encantos del territorio mazaricano.

El concello está bañado por las aguas del río Xallas, el más importante de la Costa da Morte, que ofrece un recorrido de gran belleza paisajística. Otras corrientes dejan oír su rumor en el municipio, como la del Chacín y el Santabaia, conformando entornos verdes y frescos que hablan de una Galicia mágica llena de leyendas.

Cascada de Santa Leocadia. mazaricos.gal

Santa Leocadia está situada en la parroquia de Chacín, donde hay capilla y explanada en un agradable espacio natural. A un escaso medio kilómetros están las fervenzas, formadas por el Santa Baia y otros afluentes que salvan el desnivel entre las rocas. La senda llega hasta la misma base de las pozas. 

Se trata de un rincón único con leyenda asociada, que habla de ladrones que quisieron llevarse la campana de Santa Leocadia. En su huida por la frondosa carballeira intentaron cruzar el río con el bronce a cuestas pero resbalaron y la tierra se desplomó, formando el agujero en el que se precipita el agua. Por eso al lugar se le conoce también como Pozo de las Campanas y Santa Locaia do Burato.

Otras caídas fluviales integran la Ruta de las Fervenzas: la de Chacín, la de Fírvado y la de Noveira, formada por el río del mismo nombre, tributario del Xallas.

Capilla de Santa Leocadia. turismo.gal

Uno de los lugares imperdibles es la Dehesa –también llamada Devesa– de Anllares, la más occidental de Europa y uno de los bosques atlánticos mejor conservados. Entre Campelo y Castrelo, son más de sesenta hectáreas de robles, acebos, abedules, fresnos, o helechos, entre otras especies.

El Camino de Santiago, a su paso por Mazaricos, se engloba en la segunda etapa del epílogo a Fisterra y Muxía. La prolongación de la peregrinación sigue en auge y son muchos los que optan por acabarla en la Costa da Morte. Una parada en el concello debe ser el Mirador do Padre Sarmiento (Mirador do Enxilde), donde se disfrutan de magníficas vistas del Atlántico, con Fisterra, el Monte Pinto y el embalse de Santa Uxía en la panorámica.

La ruta: fervenzas

Duración: 25 min.

Dificultad: Fácil 

Ruta: Señalizada

Coordenadas: 42º54,23’’N/ 9º5’5’’O

Desnivel medio: 30 metros

Longitud: 1 km

  • Qué ver: megalitismo

    Pedras Miúdas

    Mazaricos es rico en testimonios megalíticos, como la necrópolis de Pedras Miúdas, con diez mámoas datadas entre 4.500 y 3.000 años a.C. En Eirón se encuentra otro importante complejo, el de Parxubeiras, con hasta cinco dólmenes. Cruceiro do Cirolán.

  • Visita obligada: cruceiro

    Cirolán de Suevos

    Entre los cruceiros de Mazaricos destaca el conocido como Cirolán de Suevos, un artístico desenclavo fechado en 1861. Su construcción se atribuye al escultor compostelano Francisco Rodeiro, con todas las figuras delicadamente talladas.

  • Gastronomía: carnes y pescados

    De tierra y agua

    La zona es conocida por la calidad de sus carnes, especialmente rubia gallega. También por los pescados de sus numerosos ríos y de la costa, que está muy próxima. Entre los productos típicos está el bolo do pote, con harina de maíz y centeno.

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