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Juego de tronos en Compromís: Mas se refuerza pero Baldoví no la ve rival

La vicepresidenta Mas se fortalece con un golpe de autoridad al apartar a una referente histórica de la coalición como Mollà justo tras saberse que Oltra no volverá pronto mientras Baldoví no teme el ascenso de la alicantina y en Més no la ven un rival interno

Aitana Mas, con Joan Baldoví, Juan Ponce y el conseller Climent. MIGUEL ÁNGEL MONTESINOS

La vicepresidenta Aitana Mas ha ejecutado esta semana su golpe de efecto más contundente desde que asumió la vicepresidencia de la Generalitat el pasado 30 de junio tras la dimisión de Mónica Oltra con la destitución en el Consell de su compañera de partido, Mireia Mollà.

Una demostración de autoridad para la que eligió una fecha nada casual: el día después de que se confirmara que la exvicepresidenta, Mónica Oltra, no volverá a medio plazo. Un dato nada menor porque garantiza la presencia de la alicantina como cabeza visible de Compromís hasta las elecciones autonómicas de 2023.

Hasta ahora había dudas sobre si su presencia en el Consell sería temporal porque ella misma había asegurado que se apartaría si volvía Oltra.

l acto de traspaso de carteras entre Oltra y Mas.

Pero la realidad es otra y ya no se trata de una hipótesis. La vicepresidencia de Mas no va a ser temporal y nadie le moverá la silla. Fortalece su influencia y poder en el Consell con un movimiento fulminante al apartar a una histórica de Compromís como Mollà la reafirma como la máxima referente de la coalición en el gobierno autonómico a los cien días de asumir la vicepresidencia.

Ninguno de los otros tres consellers de la coalición pueda hacerle ya sombra. Rafael Climent está más cerca de la casilla de salida y cuando acabe la legislatura cumplirá ocho años al frente de la Conselleria de Economía, Raquel Tamarit sustituyó hace cuatro meses a Vicent Marzà al frente de la Conselleria de Educación mientras Isaura Navarro llega al Consell de la mano de la vicepresidenta y ya le debe el favor de la haberla promocionado desde la secretaría autonómica de Sanidad a la Conselleria de Agricultura y Transición Ecológica.

Un movimiento sin precedentes, de juego de tronos, que no se hubiera producido sin el beneplácito de Mónica Oltra que tenía un plan B para el caso de un archivo rápido de su causa: su regreso al Consell con las mismas competencias que dejó en junio y el mantenimiento de Aitana Mas en el Ejecutivo al frente precisamente de la macroconselleria que esta semana abandona Mollà.

Pero en la lucha de poder dentro de Compromís, el fortalecimiento de Mas podría suponer un peligro para Més, el principal partido de la coalición que ya ha lanzado a su candidato, el diputado en el Congreso Joan Baldoví.

En Més no la ven una amenaza y no creen que vaya a ser un rival interno para Baldoví. Pero la vicepresidenta Mas se guarda un as en la manga y juega con los tiempos. Baldoví ya se ha postulado y ella no.

Para descartarse de la candidatura a presidir la Generalitat siempre está a tiempo y hasta final de año o el mes de febrero, cuando se celebrarán las primarias, mantendrá la incógnita. Mientras llega esa fecha puede amagar con presentarse si política o internamente le interesa. De momento ya ha marcado su territorio y esta semana ha confirmado que tras el guante de seda no le tiembla el pulso. 

El diputado en Madrid le ha brindado apoyo público en la crisis con Mollà y en el antiguo Bloc celebran que Aitana Mas se consolide y subrayan que nada ha cambiado internamente y que los equilibrios en la coalición son los mismos que antes de la crisis.

Porque la interna es una partida distinta a la del Consell. En la coalición se juega un pulso de más amplio recorrido: el de heredar la vitola de líder de Compromís que durante una década llevó Oltra y de la que ya queda descabalgada Mireia Mollà, si alguna vez tuvo alguna opción. 

Oltra en el centro con Ribó y Baldoví. EP

En Més tienen claro que el candidato electoral será Baldoví y que Mas al final no será rival. Creen que la alicantina no optará a la candidatura autonómica de la coalición y que la partida acabará con Mas de cabeza de cartel en Alicante.

Añaden que el puesto "grande" si se reedita el Consell en un Botànic III es para Baldoví y si se repitiera un equilibrio de poderes como el actual tras las elecciones, el diputado de Compromís sería vicepresidente del Consell. Pero lo que haga Mas se mira al detalle y hay voces en Mes que le piden que deje claro que no tiene intención de competir con Baldoví por la candidatura autonómica y acabe con la incertidumbre.

Mas nunca ha eludido el choque. En sus cuatro primeros meses en la vicepresidencia ha aportado tranquilidad, pero no ha rehuido la batalla como enseñar la salida al secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer por la tasa turística o cuestionar ayudas fiscales anunciadas por Puig. A ello se une que ha amagado constantemente con enfrentarse a Baldoví y le hizo un desplante en el primer acto del diputado como candidato de Més.

Mientras aún colea el bombazo de la destitución de Mollà. Se ha escrito mucho sobre las causas de la ruptura entre Aitana Mas y la exconsellera: personalismos, deslealtades, crisis por la negociación de los presupuestos, malestar por las críticas sobre las renovables, pero hay una frase del alcalde de València Joan Ribó que señala que lo ocurrido no es más que una incompatibilidad de caracteres, una falta de afinidad personal entre Aitana Mas y Mireia Mollà, pese a que eran compañeras de partido, que acaba con el reforzamiento de la legitimidad que la primera, como vicepresidenta del Consell, tiene para configurar su equipo con personas de su máxima confianza.

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