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Intrahistoria de una crisis

Unidas Podemos blinda su peso en el Gobierno y se prepara para la nueva etapa

Díaz negoció con Sánchez no tocar a sus ministros en la remodelación del Ejecutivo | Los morados confían en esquivar a Calviño y ven bien los fichajes de Bolaños y Sánchez

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, junto a la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra.

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, junto a la ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, Ione Belarra. EP

El viernes, a última hora de la tarde, Pedro Sánchez descolgó el teléfono para llamar a Yolanda Díaz. Faltaban unas horas para que se abriera la crisis de Gobierno. En esa conversación, el jefe del Ejecutivo le explicó a la líder de Unidas Podemos que había tomado una decisión: al día siguiente, sábado 10 de julio, anunciaría la remodelación de su gabinete. El resultado final sería la salida del siete ministros socialistas -principalmente, su núcleo más duro-, pero no afectaría a los cinco representantes de Unidas Podemos. Ese fue el acuerdo que ambos dirigentes habían alcanzado en los últimos días.

La intención de Sánchez de reformar el Ejecutivo llevaba dando de qué hablar varias semanas. El sector morado del Gobierno, aunque inquieto, se aferraba al compromiso alcanzado al comienzo de la legislatura de tener un peso proporcional en el Consejo de Ministros al de sus socios. El pasado 28 de junio, en la última reunión presencial que mantuvieron Sánchez y Díaz, el presidente del Gobierno explicó a la ahora vicepresidenta segunda su propósito de hacer cambios. Según fuentes conocedoras, fue una conversación larga en la que hablaron de las necesidades del Ejecutivo y la posibilidad de incorporar nuevos perfiles.

En aquel encuentro, la líder morada le dijo a Sánchez que la permanencia de los ministros de Unidas Podemos estaba fuera de toda discusión. En diciembre de 2019, Sánchez y Pablo Iglesias habían pactado el peso que tendría cada partido en la coalición. El acuerdo en aquel momento fue que habría un ministro morado por cada cuatro socialistas. Más o menos. Y así debía seguir siendo. Aquella primera reunión fue preliminar: el presidente no tenía claro los tiempos y tampoco el calado de la reforma.

En los días siguientes hubo más conversaciones, pero no fue hasta el viernes pasado cuando Sánchez, en una primera llamada, confirmó a Díaz que no tocaría a la parte de Unidas Podemos. Irene Montero (Igualdad), Ione Belarra (Derechos Sociales y Agenda 2030), Alberto Garzón (Consumo) y Manuel Castells (Universidades) estaban a salvo. Horas más tarde es cuando le informa de que la remodelación sería el sábado.

Readaptarse al escenario

Al día siguiente de esa llamada, comienza el baile de ministros. Carmen Calvo, el principal contrapeso de los morados en el Ejecutivo, abandona el Gobierno. Le sigue José Luis Ábalos, con el que Unidas Podemos lleva meses encallado en la negociación de los alquileres. Siguen cayendo nombres del gabinete de Sánchez y se empiezan a conocer los nuevos integrantes. La remodelación del Consejo de Ministros es profunda y en las filas moradas empiezan a recolocarse para enfrentar la nueva etapa.

La salida de Calvo, aunque aplaudida internamente en Unidas Podemos, ha situado a Nadia Calviño en la vicepresidencia primera. La ministra de Asuntos Económicos, caracterizada por su austeridad económica, ha sido protagonista de varios choques con los morados. Concretamente, con Díaz lleva meses enfrentada por la subida del salario mínimo interprofesional que exige la ministra de Trabajo y que ella frena constantemente. No obstante, en el entorno de la ministra de Trabajo no existe mucha preocupación por este gesto de Sánchez de premiar a Calviño y situarla como tope a sus iniciativas.

Fuentes del sector morado del Gobierno explican que con la marcha de Iglesias, Díaz heredó la interlocución con el presidente del Gobierno como líder del otro partido de la coalición. De esta forma, confía en poder negociar los temas más delicados directamente con Sánchez, esquivando a Calviño. Por delante tienen en los próximos dos años la subida del SMI y la derogación de la reforma laboral.

Nuevas oportunidades

En el nuevo tablero que ha configurado Sánchez, los morados también ven con buenos ojos el ascenso de Félix Bolaños como ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática. Fuentes de Unidas Podemos señalan que Díaz y Bolaños, hombre de la máxima confianza de Sánchez, están acostumbrados a trabajar juntos en la redacción de textos legislativos, sobre todo de la época más dura de la pandemia.

Otro de los fichajes que ven con buenos ojos es el de Raquel Sánchez, hasta ahora alcaldesa de Gavà y elegida para ocupar la cartera de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana. Los morados llevan meses atacados en la negociación de la regulación de los alquileres con José Luis Ábalos, anterior titular de este ministerio, y confían en poder desencallar el diálogo. La secretaria de Vivienda de Podemos, Alejandra Jacinta, señaló el pasado sábado que Sánchez declaró Gavá "área tensionada y reguló el precio de los alquileres".

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