09 de noviembre de 2008
09.11.2008
Partido Popular

El PP se llena de optimismo tras el barómetro del CIS

09.11.2008 | 14:27
El presidente y la secretaria general del PP, Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal, junto al presidente y el secretario general de NNGG, Nacho Uriarte y Ángel González, respectivamente, durante la VI Comisión de presidentes de esa formación.

El optimismo visitó la sede nacional del PP el pasado miércoles y se quedó un rato. El empate en estimación de voto con el PSOE que reflejaba el último barómetro del CIS ilusionó al entorno de Mariano Rajoy y reforzó un poco más el estilo de oposición acuñado tras el 9-M.

Fuentes próximas al presidente del partido vieron en esa igualdad electoral un argumento sólido para defender su estrategia, su mensaje, el camino iniciado por la nueva dirección popular a raíz de las últimas elecciones, y sobre todo, a raíz del Congreso de Valencia, el que ratificó el liderazgo de Rajoy y silenció las críticas internas.

El PP tenía entonces el viento a favor, entienden esas mismas fuentes, porque no sólo había que revitalizar el mensaje del partido, sino que también era necesario aprovechar la crisis económica que se avecinaba, y no tanto por sus efectos en el desempleo como por la inadecuada respuesta del Gobierno. Unos meses después, dicen, también el tiempo está a favor.

La primera conclusión evidente del CIS es que el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, está sufriendo "un desgaste enorme" por los embates de la crisis.

"Zapatero recibió un crédito al ganar las elecciones, pero lo ha perdido en pocos meses, pues no tiene soluciones y le crecen problemas reales y serios como el paro; nosotros, poco a poco, hemos armado una alternativa de oposición", resume un diputado de la dirección del grupo popular en el Congreso.

El PP ha pergeñado una estrategia asentada en un afluente matriz, la denuncia de la actuación del Gobierno, y en varios afluentes conectados, pues los efectos de la coyuntura económica serán palpables en la educación, en las políticas sociales y en la seguridad ciudadana.

"Así, llegaremos a los ciudadanos como partido capacitado para gobernar", sentencia el diputado.

Otra fuente del grupo parlamentario del PP aboga por un discurso más diáfano, aunque no por ello más limitado, pues considera que "quizá esté fallando" la recepción del mensaje por la ciudadanía.

"Creo que debemos legitimarnos más en la sociedad", puntualiza.

No hay que entender esta matización como una crítica, apostilla la fuente, convencida de que el PP atraviesa ahora "un buen momento", pero también de que queda mucho camino por delante y de que para cuando llegue el final del viaje, las elecciones de 2012, todo el cansancio del Gobierno por la crisis podría estar olvidado.

Sin embargo, si el CIS demuestra algo, de acuerdo con las fuentes consultadas, es la viabilidad del nuevo discurso del PP, que huye de la crispación, se acerca a un tono de mayor pedagogía y que, sobre todo, es "moderado".

Una fuente del Comité Ejecutivo Nacional lo explica: "Hemos recortado la distancia de cinco puntos que nos sacó el PSOE en las elecciones porque hay mucha gente 'rebotada' con el Gobierno. Pero es gente que votó al PSOE, y para llegar a esa gente, así como para llegar al voto joven, que es clave, hay que centrar el discurso".

Una semana antes de que se diera a conocer el CIS, Rajoy fue premonitorio: "Hemos pasado tiempos difíciles. Las cosas para el PP van bien, nunca en los últimos cuatro años los estudios sociológicos han reflejado lo que reflejan ahora, y eso es importante, porque debe animarnos a mantener la línea de la sensatez y del sentido común en los próximos años".

Quizá por ello, el miércoles, intuyendo los resultados del CIS, Rajoy estaba tan animado.

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