Jackson Hole

Los bancos centrales se debaten sobre cuánto tiempo dejar los tipos altos ante el riesgo de recesión

Las grandes bolsas globales acumulan en agosto un descenso medio de en torno al 5% y los inversores están en vilo a la espera de los mensajes que puedan lanzar desde Wyoming

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de EEUU.

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de EEUU. / EFE

Pablo Allendesalazar

Dos años después de que la vida de los banqueros centrales cambiase de forma radical, la misión que tienen por delante sigue siendo endiablada. Durante más de una década, su principal preocupación había sido combatir una inflación que estaba persistentemente por debajo de su objetivo (2% a medio plazo, el nivel considerado óptimo para favorecer el crecimiento económico sano). En el verano de 2021, sin embargo, estalló bajo sus pies un choque inflacionista que 24 meses después sigue sin estar solucionado. El crecimiento de los precios se ha moderado, pero permanece muy lejos de su objetivo. Y el dilema que afrontan ahora las autoridades monetarias es cuánto tiempo mantener los tipos de interés altos -más allá de si subirlos un poco más o no- ante el riesgo de que sus decisiones provoquen una recesión más o menos grave.

Ese será a buen seguro uno de los principales temas de la 46 reunión anual de banqueros centrales de Jackson Hole (Wyoming), que la Reserva Federal de Kansas City organiza desde 1978 y que se celebrará entre este jueves y el sábado. El plato fuerte es la intervención en la tarde del viernes (hora española) del presidente de la Reserva Federal (FED) nacional, Jerome Powell, y de la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. Tras los máximos anuales de finales de julio, las grandes bolsas globales acumulan en agosto un descenso medio de en torno al 5%, ya que los inversores están en vilo a la espera de los mensajes que puedan lanzar.

La Reserva Federal, así, ha encarecido el precio del dinero en 5,25 puntos porcentuales desde marzo de 2022, hasta un intervalo del 5,25%-5,5%, el nivel más alto en 22 años. En julio, tras elevar los tipos en otros 0,25 puntos después de la pausa que se tomó en junio, Powell dejó la puerta abierta a volver a subirlos o dejarlos sin cambios a partir de la reunión del 19 y 20 de septiembre. "Hay razones para pensar que (la inflación) puede bajar ahora, pero es todavía bastante elevada, por lo que pensamos que necesitamos seguir en la tarea y creemos que tendremos que mantener la política (monetaria) en territorio restrictivo durante algún tiempo", aseguró.

Economía resistente

El IPC general de Estados Unidos se ha moderado notablemente desde el máximo del 9,1% que alcanzó a mediados de 2022. Eso sí, en julio subió ligeramente, del 3% de junio al 3,2%, si bien el índice subyacente -el que excluye los más volátiles precios de la energía y los alimentos- se redujo una décima respecto al mes anterior, hasta el 4,7%. La política de la FED, por tanto, parece estar dando frutos, y sin que la economía se resienta tanto como se temía. El PIB creció el 0,5% en el primer trimestre y el 0,6% en el segundo, mientras que la tasa de paro se redujo en julio al 3,5%, cerca de los niveles más bajos en 50 años. 

La resistencia de la economía da margen al banco central estadounidense para volver a subir los tipos si lo considera necesario para reducir aún más la inflación, si bien hay que tener en cuenta que cada encarecimiento del precio del dinero tarda varios trimestres en surtir todos sus efectos. "Nuestra hipótesis de referencia sigue siendo una recesión hacia finales de año, pero es probable que sea menos profunda de lo previsto", ha apuntado Paolo Zanghieri, de Generali Investments. "Tras la subida de tipos de julio, la FED debería detenerse, pero una inflación pegajosa podría requerir otra subida en septiembre. No vemos recortes antes de finales del primer trimestre de 2024, como muy pronto", ha añadido. Cuándo podrían llegar dichas bajadas de tipos para reactivar la economía una vez la inflación esté embridada es una de las grandes dudas del mercado.

La situación en la zona euro es aún más compleja, ya que el crecimiento de los precios se mantiene en un nivel más alto. Tras marcar un máximo del 10,6% en octubre, el IPC general se ha ido moderando y en julio bajó del 5,5% de junio al 5,3%. El indicador subyacente, sin embargo, se mantuvo en el 5,5% por segundo mes consecutivo, por encima del nivel de mayo (5,3%) y apenas por debajo del máximo que alcanzó en marzo (5,7%). Además, la economía crece menos que en Estados Unidos: un 0,3% en el segundo trimestre, tras quedar estancada en el primero y bajar un 0,1% en el último de 2022, mientras que los últimos datos sugieren que podría contraerse un 0,2% en el tercero. El paro, por su parte, sigue en mínimos históricos, pero con el 6,4% prácticamente dobla al estadounidense. 

Peor escenario para el BCE

La combinación de una inflación más alta y una economía más débil hace que el escenario para el BCE sea aún más difícil que para la FED. "La situación se está complicando, ya que en EEUU han aparecido signos tangibles de desinflación sin que se haya producido una pérdida importante de impulso en la economía real, mientras que en la zona euro los datos poco concluyentes apuntan a un deterioro aún mayor de la actividad en los próximos meses, sin mucho alivio en el lado de la inflación subyacente. El mercado está valorando ahora un mayor endurecimiento monetario en la zona euro que en EEUU, lo que refuerza los riesgos de un aterrizaje forzoso en Europa", ha explicado Chris Iggo, de AXA Investment Managers.  

El BCE comenzó a subir los tipos más tarde que la FED (en julio de 2022) y los ha llevado a un nivel más bajo (al 4,25%, máximo en 15 años). Tras subirlos en 0,25 puntos en julio, Lagarde también dejó la puerta abierta a volverlos a incrementar o mantenerlos a partir de la reunión del próximo 14 de septiembre. "Nuestras decisiones futuras garantizarán que los tipos de interés oficiales del BCE se fijen en niveles suficientemente restrictivos durante el tiempo que sea necesario", aseguró la alta funcionara francesa, que subrayó el hecho de que en reuniones anteriores la frase era prácticamente igual pero con otro verbo: "se lleven a niveles suficientemente restrictivos". Ahí está la clave, cuánto tiempo pueden los bancos centrales oprimir la actividad para bajar la inflación sin perjudicar gravemente a la economía.