Galicia, vergel de impulso empresarial

La comunidad lidera el ranking de viveros de Funcas, con presencia de siete centros gallegos entre los que está el CIE A Granxa, y despunta con aceleradoras como Ceaga

Las primeras experiencias de incubación de empresas en centros de investigación y universidades aparecieron tras la II Guerra Mundial en los Estados Unidos. Enfundados bajo iniciativas como el American Research Department (ARD) del Massachussets Institute of Technology, el objetivo era establecer sinergias entre el ámbito académico y el sector empresarial, enlazando su conocimiento para beneficio mutuo. Así nacieron, con el paso de los años, parques tecnológicos como el Stanford Research Park, el primero ubicado en Silicon Valley, o viveros de empresas como el Batavia Industrial Center (BIC). En resumen, “los viveros de empresas tal y como los conocemos hoy, son promotoras y facilitadoras del emprendimiento, fomentan el surgimiento de ideas de negocios, apoyan el establecimiento de nuevas empresas y facilitan su desarrollo, ya que los proveedores de consultoría y recursos buscan promover el desarrollo de empresas con ideas en etapas tempranas”, explica el informe “Los servicios que prestan los viveros y aceleradoras de empresas en España”, elaborado por Funcas y publicado recientemente. El estudio, que analizó las características de casi un centenar de viveros españoles (91) sitúa a Galicia en lo más alto, liderando un ranking en el que destacan siete centros gallegos, referentes en el panorama nacional.

A la cabeza del listado se encuentra el CIE de la Fundación CEL Iniciativas por Lugo, especializada en el ámbito de la ingeniería y que cuenta con más de una veintena de compañías y proyectos en incubación física o virtual; entre los que están Atom UAS (una suite de servicios y herramientas dirigidas a la gestión avanzada de inspecciones en activos industriales), Beagle Labs (hardware y software que proporciona conciencia situacional mejorada a operaciones de emergencias) o Inversis (que ofrece soluciones mediante la aplicación de minería de procesos para aprovechar oportunidades de automatización y transformación digital). A ella le sigue, a nivel autonómico, el Vivero de Empresas de la Cámara de Comercio de Santiago, que ocupa el tercer puesto. También aparecen el Centro de Iniciativas Empresariales Mans (A Coruña), Viveiros CIFP A Farixa (Ourense), CIE A Granxa (O Porriño), el Viveiro de Empresas da Universidade da Coruña y el CEDE Feuga (Santiago).

El informe de Funcas –dirigido por Francisco José Blanco y realizado también por Ana Asensio, Débora de Esteban, María Teresa Fernández y Juan Luis Santos– se realizó teniendo en cuenta las principales fases de la actividad emprendedora (difusión del espíritu emprendedor, preincubación, incubación básica, graduación) y catalogó los viveros de empresas en tres categorías avanzados (aquellos con la mayor cantidad y calidad en sus servicios) medianos (con una calidad y cantidad media) y básicos (de creación reciente o de menor tamaño, con una menor cantidad de servicios). Según sus conclusiones, la presencia de los viveros de empresas en España “mantiene su consolidación y sedimentación” en toda la geografía del país, aunque algunas de las regiones donde podrían estarse dando “las mejores prácticas” como Cataluña, Madrid, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Aragón, Murcia y Galicia.

Crear más empleo

Además de los viveros, el estudio también presta especial atención a las principales aceleradoras españolas, que viene a definir como “programas de duración limitada por cohortes y orientado al aprendizaje, que proporciona a las empresas asesoramiento, formación y oportunidades de networking tanto con otras empresas como con posibles inversores para ayudarles a crecer y escalar rápidamente su negocio”. En este caso, el listado elaborado con 38 entidades cuenta con la presencia de cuatro gallegas: Business Factory Aero (Lugo), el Cluster de Automoción y Movilidad de Galicia (Vigo), Business Factory Food (Santiago) y Abanca Innova (A Coruña).

En cuanto a los objetivos estratégicos de los viveros predomina la creación de empleo (en más de un 90% de los casos) y casi al mismo nivel la creación de empresas viables (86,8%), metas ambas que comparte con las que se imponen las aceleradoras, donde adquiere mayor protagonismo la innovación abierta. Para estas últimas, donde predomina la especialización a diferencia de los primeros, los sectores de especialización principales son el foodtech e industria alimentaria; diferentes energías, educación, digital commerce, ciberseguridad, tecnologías de aplicación al aeronáutico y vehículos no tripulados (drones); automoción y movilidad conectada; edTech, eHealth y smart cities; así como sostenibilidad, bioeconomía y economía circular; insutech y fintech; retail, hostelería y turismo.

Viveros públicos y aceleradoras cada vez menos privadas

En cuanto a su tipología, la mayoría de los viveros españoles son originados gracias a la labor de diferentes entidades públicas, siendo ayuntamientos (51,7%), cámaras de comercio (17,6%) y diputaciones (6,6%) los que promueven tres cuartas partes de los mismos. Esta tendencia parece calar cada vez más en el caso de las aceleradoras, creadas en menor medida en el ámbito privado (solo el 48% en la última edición del estudio frente al 62%, 57%, 50% y 60% de ejercicios anteriores). “Este dato pone de relieve el esfuerzo, desde el ámbito público, por poner en marcha este tipo de iniciativas como herramientas de desarrollo económico. Normalmente los gestores suelen ser las mismas entidades privadas que ponen en marcha la aceleradora, a diferencia de los viveros donde es habitual la gestión por terceros adjudicatarios”, dice el informe.