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Hito de remolque por la costa cántabra

No arrancó la propulsión en la primera salida del “Evrima” ya pintado

El crucero de lujo “Evrima”, en la ría de Astillero. | // CORPORACIÓN DE PRÁCTICOS DEL PUERTO SANTANDER

La construcción 1705 de Hijos de J. Barreras, el minicrucero de lujo Evrima, ha hecho dos viajes hasta ahora. Ninguno con pasajeros; el inaugural estaba previsto para el 5 de febrero de 2020, pero fue sucesivamente pospuesto. El primero, de Vigo a El Astillero (Cantabria), fue el 15 de marzo. Remolcado por el buque Hispania, al no tener conectada la sala de mando con la de máquinas. Cuatro días de singladura para, en teoría, subir a dique seco, pintarlo y retornar a Vigo en el plazo de un mes. Pero el contrato con Barreras se canceló.

Con el respaldo de la entidad semiprivada Cesce (Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación), el Gobierno autorizó desembolsar los hasta 23 millones en una subvención a tipos de interés, para abonar deudas con proveedores. Y aquí entra en juego el segundo viaje del barco. La garantía de Cesce se concedió a cambio de que se concluyesen en Cantabria (no podía ser fuera de España) los trabajos “de servicios y sistemas”, principalmente de propulsión. Nada más. Dado que la intención de la armadora es llevarse el barco antes de fin de año, este sábado trató de ejecutar las primeras pruebas de propulsión, pero no funcionó. De nuevo, el Evrima tuvo que viajar remolcado.

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