La industria y la distribución confían en el ahorro embalsado en los últimos meses para reactivar la economía y el consumo en España. Pero advierten de que subidas de impuestos o el mantenimiento de una diversidad legal excesiva entre comunidades autónomas son, actualmente, amenazas de enjundia que pueden dar al traste con el crecimiento. Como consecuencia de un entorno complejo de alzas de costes a nivel internacional no pueden descartarse subidas de precios en las tiendas que lastren la recuperación. Son algunos de los debates y conclusiones planteadas ayer en el 36º Congreso Aecoc de Gran Consumo que se celebra esta semana en Barcelona.

El presidente de Aecoc, Ignacio González, abrió la jornada con la descripción de un contexto complejo de incremento de los costes y el temor a un próximo impacto en la industria alimentaria y la distribución. Aecoc, asociación que aglutina a más de 30.000 empresas, reclama tener mayor voz ante la Administración: “Queremos que se nos escuche”, dijo González ante un auditorio repleto en el fórum y representativo de sectores que suponen el 20% del PIB.

Silencio administrativo

En referencia al ritmo actual de recuperación de la economía, González prevé que en el último trimestre de 2022 se vuelva a las ratios de antes de la pandemia. En cualquier caso, el crecimiento previsto del 1% es insuficiente según González, ya que no será capaz de generar empleo ni actividad. González quiso remarcar que la reclamación de unidad de mercado y de normativas no se refiere a una cuestión política, pero sí normativa y fiscal.

Aludió en concreto como ejemplo a la diversidad de leyes en cuestiones como los residuos, “con una multiplicidad de normas que es difícil de gestionar”. Aecoc propone por ejemplo recuperar la vía del silencio administrativo como una forma de agilizar la situación. No faltaron tampoco críticas a la amenaza de subida de impuestos, un camino criticado por el empresariado que mantiene que puede ser contrario al fomento del consumo. González reconoció que “la gran esperanza económica es que aflore el ahorro embalsado”, todos aquellos recursos de los consumidores que pueden gastarse en los próximos meses. Las empresas son conscientes de que existen en torno a 120.000 millones de euros ahorrados, quizá unos 55.000 millones que de hecho no se han podido gastar por no existir opciones para ello (por el cerrojazo al turismo, el cierre de la restauración, etcétera).

Entre las principales incertidumbres de la actual situación figura el alza de los costes, con los energéticos a la cabeza, pero también los derivados de las dificultades de los costes de transporte. En el sector se calcula que los fletes internacionales se han encarecido por encima del 300% de media, pero también se ha encarecido el petróleo más de un 100% este año y entre el 30% y el 40% otros costes como el gas, la electricidad, la soja, el trigo, el maíz...

Sobre el impacto en los precios finales de estas tensiones, González se mostró prudente: “Todo lo que se pueda absorber se absorberá”, opinó, pero reconoció que tanto el impacto de la pandemia como del incremento de costes varía mucho según las empresas y ámbito de actividad.