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Más del 60% de la energía consumida en Galicia son combustibles contaminantes

Más del 60% de la energía consumida en Galicia son combustibles contaminantes

Más del 60% de la energía consumida en Galicia son combustibles contaminantes

La revolución verde de la Comisión Europea lleva bien marcado el objetivo en el nombre para que, como en los anteriores planes de lucha contra el cambio climático, no se pierda nunca de vista lo que hay que hacer. El Fit for 55 presentado esta misma semana recoge 13 propuestas legislativas muy ambiciosas para reducir en 2030 un 55% las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los niveles de 1990.

La comunidad sigue muy lejos del objetivo de reducción de las importaciones fósiles por el petróleo | Biomasa y geotermia no paran de crecer entre las renovables para calor

El desarrollo de esas leyes, algunas nuevas y otras revisiones de anteriores normativas, llevará un par de años y antes tanto los estados miembros como el Parlamento Europeo deben avalar el macropaquete de medidas que, entre otros cambios, adelanta a 2035 el veto a los coches de gasolina y diésel, plantea un sistema de control de dióxido de carbono para el transporte y el sector residencial como el que existe para la industria, apuesta por un fondo social para que la anterior medida no sacuda todavía más el bolsillo de los hogares vulnerables y eleva la meta de consumo con renovables del 32% actual al 40%. Galicia no está lejos de ese porcentaje. Ya en 2019 cubrió el 38% de la demanda con tecnologías limpias, pero el problema está en ese más del 60% restante. Son fuentes contaminantes, sobre todo petróleo, que agravan la dependencia energética de la comunidad.

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La producción total de energía en Galicia alcanzó las 11.800 kilotoneladas equivalentes de petróleo (ktep) en 2019, según el balance que acaba de publicar el Instituto Enerxético de Galicia (Inega). El 80% dependió de materias primas importadas. Las más relevantes fueron el crudo y sus derivados (6.790 ktep) y el gas natural (1.862). Ese año se hizo visible el declive del carbón, que pasó de las alrededor de 2.500 ktep en 2017 y 2018 a solo 588. La producción con recursos autóctonos rondó las 2.300 ktep con el viento (773) y la biomasa (757) en cabeza. La falta de lluvia dejó las hidroeléctricas en un puesto más discreto de lo habitual, con 638 ktep.

La electricidad lidera la integración de fuentes limpias en Galicia: 76% en 2020

Una parte importante de esos combustibles, especialmente los importados, se transforma en Galicia. Los casos más visibles son la refinería de Repsol en A Coruña, donde se elaboran carburantes a partir de petróleo; o las dos térmicas de la comunidad, que generaban electricidad a partir de la quema de lignito. Descontadas las pérdidas de energía que se registran en esos procesos de transformación, el saldo disponible final ascendió a 9.951 ktep. Cerca del 40% se exportó, unas 3.700 ktep. Destacan los productos petrolíferos (2.785 ktep) y la electricidad (722). La demanda en la comunidad llegó a las 6.000 ktep, un 2,6% menos que en 2018 por el menor tirón de las industrias electrointensivas.

¿Qué es lo que más se consume en Galicia?

Combustibles para transporte, incluidas las actividades de pesca, agricultura, minería y construcción. Representan casi el 36% del total de la energía en 2019, como recoge el informe del Inega, especialmente productos petrolíferos (2.039 ktep). La demanda se mantiene muy estable después de las intensas bajadas de 2011 y 2012. Ahí está uno de los quebraderos de cabeza en Galicia para la sostenibilidad. El transporte va camino de convertirse en el sector más contaminante de la región por los carburantes convencionales y la antigüedad del parque móvil.

Los carburantes para transporte copan el 36% de toda la demanda

La factura de las gasolinas fue de 278 ktep; la del gasóleo superó las 2.000, repartidas entre diésel de automoción (1.427), gasóleo bonificado (365) y gasóleo de calefacción (283). De queroseno para aviones se consumieron 45 ktep; 279 de fuel óleos, en este caso destinado casi todo a generación eléctrica; 64 de butano; y 72 ktep de gas propano.

Los productos petrolíferos están también en la cesta de combustibles usados en Galicia con fines térmicos, la segunda gran categoría de consumo con 1.478 ktep tras el transporte. Aquí reina el gas natural. Rozó los 900 ktep en 2019 tras un incremento constante en la última década. Desde 2010, su consumo se duplicó. También crece, aunque más lentamente, la biomasa, protagonista casi absoluta entre las renovables de uso térmico. Aportó 582 ktep. La solar contribuyó con 11 ktep y la geotermia, la aerotermia y la hidrotermia, que al principio de la década eran residuales, se situaron en 10 ktep.

La electricidad acusa los parones que en 2019 se vivieron en Alcoa. La demanda descendió cerca de 9%, hasta las 1.441 ktep o 16.756 gigavatios hora (GWh). A esa cantidad hay que sumar los más de 8.400 GWh que se mandaron al resto de autonomías y al norte de Portugal. La generación total alcanzó los 25.200 GWh, con la eólica en lo más alto (8.800), seguida de los grandes embalses (6.260) y los ciclos combinados con gas (4.700). La aportación de las fuentes renovables a la producción eléctrica llegó al 65%, “cerca del objetivo del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 del 74% para el año 2030”, destaca el Inega. De hecho, ese tope se batió ya el pasado 2020, según el balance adelantado por Red Eléctrica de España (REE).

El carbón rondó los 2.500 GWh en la recta final de las centrales de Endesa en As Pontes y Naturgy en Meirama. El apagado de las térmicas es una de las razones de que la comunidad redujera ligeramente su dependencia energética: del 72,8% en 2018 al 71,8% en 2019. En los próximos años tiene que bajar más de 10% para ajustarse al 61% contemplado en el PNIEC.

Los hogares son el único sector que consume más energía que hace diez años

De esas casi 6.000 ktep consumidas en Galicia en 2019, prácticamente un 43% corresponden a la industria, según detalla el Inega. Son alrededor de 2.500 ktep, suministradas a cargo de combustibles convencionales para uso térmico (823), electricidad (787), energías renovables de calor (259) y combustibles para pesca, agricultura, minería y construcción, entre los principales componentes. La caída anual en el consumo energético del sector industrial –de 2.691 ktep a 2.556– se debe, sobre todo, al recorte de la demanda eléctrica, que baja un 11% por las crisis de algunas empresas electrointensivas. En comparación con 2019, el consumo de todo tipo de fuentes de energía en la industria mermó un 11%. También en la última década retrocede la demanda en el sector servicios, un 17%, y un 6% entre 2018 y 2019, hasta las 542 ktep. La electricidad cubre más de la mitad, 286 ktep. A continuación figuran los combustibles convencionales (195), las renovables térmicas (53) y la cogeneración (8). El consumo en el transporte se situó en 1.913 ktep después de una pequeña subida anual del 0,6%, que no compensa en absoluto la bajada acumulada del 17,9% respecto a 2010. Casi toda la energía en este sector son combustibles convencionales procedentes del petróleo: 1.824. El único grupo que consume ahora más que hace diez años son los hogares: 948 ktep, frente a los 898 de 2010. La distribución es mucho más equilibrada en este caso, con 363 ktep de electricidad, 294 ktep de renovables de uso térmico y 292 ktep de combustibles convencionales.

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