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Faro de Vigo

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Galicia lidera las regiones con mayor potencial en eólica marina

Aerogenerador flotante

El pasado y el futuro de la energía en España conviven en Lemoiz, una pequeñísima localidad vizcaína de poco más de 1.000 habitantes, famosa a su pesar por la vieja central nuclear construida sobre la cala de Basordas. Uranio a pie de playa. El despropósito del régimen franquista no pasó de ahí porque la moratoria impulsada por el Gobierno de Felipe González en 1984 para este tipo de plantas, la fuerte oposición social y de los propios trabajadores y las amenazas de ETA bloquearon el encendido cuando solo faltaba inyectar el combustible. A un par de kilómetros de su puerto pesquero lo que sí funciona es el único laboratorio al aire libre de España para investigar las energías del mar. El Biscay Marine Energy Platform (BiMEP) tiene cuatro cables submarinos, una subestación en tierra, una boya oceanográfica para medir los recursos y muy pronto el que seguramente será el primer aerogenerador flotante del país. Toda la tecnología del dispositivo de 2 megavatios (MW) es 100% vasca, desarrollada por la empresa de ingeniería Saitec, con el objetivo de colocar a Euskadi “como punta de lanza en I+D de eólica flotante”.

Y eso que la zona va justa en recurso para explotar el viento en el mar como fuente de electricidad. Sopla más y mejor en Galicia, donde Iberdrola estudia estrenar la offshore a escala industrial con un megaparque de 300 MW y 1.000 millones de euros. No es la única compañía interesada en la eólica marina con la comunidad en mente como primera opción, a la espera de la aprobación de los planes de ordenación del espacio marítimo (POEM) que identificarán qué lugares son o no son aptos para colocar parques. El grupo que los elabora confirma la rentabilidad en casi toda la costa gallega.

Iberdrola no es la única empresa con Galicia como primera opción

Hasta cuatro ministerios (Transportes, Industria, Transición Ecológica y Pesca) participaron junto con las autonomías en la elaboración de un inventario de los usos existentes y futuros en aguas españolas. Con esa información, el departamento dirigido por Teresa Ribera y el grupo de trabajo encargado de la Ordenación del Espacio Marítimo elaboraron un esbozo inicial para las cinco demarcaciones marinas, ahora mismo en discusión con la premisa de aprobarlos antes del 31 de marzo.

Galicia y la cornisa cantábrica integran la demarcación marina noratlántica. “Es posible apreciar de una manera nítida las zonas más ventosas, particularmente gran parte de la franja marítima que rodea la comunidad autonóma de Galicia, que se halla bajo la influencia de los frentes atlánticos y que presenta máximos en su vértice noroeste”, destaca el borrador del POEM, que bebe de los análisis y el atlas eólico de España confeccionado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) en 2011. Prácticamente ningún punto del litoral gallego se queda por debajo de la velocidad media de 6,5 metros por segundo a una altura de 100 metros, el umbral mínimo considerado por los promotores de eólica marina para sacar partido a un parque, e incluso en el “vértice noroeste” remarcado en el borrador se superan los 10 metros por segundo. Únicamente las Islas Canarias se mueven en una horquilla de velocidades parecida a la de Galicia, que repite a la cabeza del potencial de la offshore con la densidad de potencia, otra de las formas habituales de estudiar el viento.

Galicia tiene un compromiso claro con las energías renovables y seguirá ofreciendo su colaboración para aprovechar las oportunidades que surjan en este ámbito”, asegura la Vicepresidencia segunda y Consellería de Economía, Empresa e Innovación, que condiciona “este compromiso” en el caso de la eólica marina “a que su desarrollo se adapte a las directrices medioambientales, legislativas y técnicas y desde la máxima coordinación a nivel estatal”. En resumen, “una apuesta firme” de la administración autonómica “siempre y cuando no haya impacto medioambiental ni sobre otros sectores económicos como el pesquero”.

¿Qué sugerencias aportó la Xunta en el diseño de los planes de ordenación? ¿Qué zonas son factibles para la administración gallega? ¿Cómo ve el anuncio de Iberdrola de presentar al reparto de los fondos europeos un proyecto con Galicia entre las ubicaciones posibles? ¿Qué valor aportaría el sector a la industria? El equipo liderado por Francisco Conde no responde a ninguna de estas cuestiones e insiste en reclamar “consenso e instrucciones claras” para todas las autonomías en el marco del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y la futura Hoja de Ruta para el Desarrollo de la Eólica Marina y las Energías del Mar en España.

Uno de los modelos de aerogenerador flotante que hay ya en el mercado. FDV

Asime estima un mínimo de 4.000 empleos directos hasta 2030 si se desarrolla el sector

La industria vinculada a la eólica espera también como viento de mayo la aprobación de los planes de ordenación del espacio marítimo, convencida de que “van a contemplar varias zonas en Galicia aptas con tecnología fija y, sobre todo, flotante, donde está avanzando mucho la competitividad y la reducción de costes”. “Galicia debe ser la comunidad líder”, enfatiza Enrique Mallón, secretario general de la patronal del metal Asime, donde se integra la Galician Offshore Energy Group (GOE) con las empresas más relevantes del sector. “No solo por la calidad del recurso –añade–, sino por la cadena de valor industrial que permitiría cerrar el ciclo”. Entre las compañías especializadas de la comunidad y de sus vecinas del norte del país “se pueden fabricar casi al 100% los parques flotantes”, señala Mallón, que apela a que Gobierno central y ejecutivos regionales “trabajen en coordinación y con el sector”. El metal gallego admite su “ilusión” por los planes de Iberdrola y aspira a que la compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán desarrolle aquí “todo su potencial”. “Porque hay todos los ingredientes para conseguirlo”, asegura el secretario general de Asime. La eólica marina podría crear “un mínimo” de 4.000 empleos directos “y hasta 20.000 si hay un despliegue relevante”. “Siempre con respeto al medio ambiente, al sector pesquero, turismo y navegación marítima –destaca–. Tenemos la certeza de que cualquier proyecto de los que se barajan lo va a hacer”. De ahí su conclusión: “No hay razones técnicas ni medioambientales para negarse”. “Confiamos en la buena gestión de las administraciones”, resume.

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