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Albo "empieza un sueño" en la Plisan

Recreación de la futura factoría

Las obras para la construcción de la nueva factoría de Hijos de Carlos Albo han arrancado ya en la Plataforma Logística de Salvaterra-As Neves (Plisan). Este viernes la compañía procederá al acto oficial para celebrar el arranque del proyecto “y marcar el comienzo del sueño”, como ha destacado la conservera en sus redes. La planta costará 30,4 millones de euros –la inversión propia del grupo será de 25,25 millones, como desveló FARO– y se ejecutará en un terreno de 62.979 metros cuadrados. El periodo de ejecución es de 18 meses.

Inicio de las obras en la Plisan

La fábrica tendrá 19.300 metros cuadrados de planta y creará al menos 25 empleos, adicionales a los casi 250 que ya conforman la plantilla de la conservera. Las instalaciones contarán con talleres de procesado, enlatado y esterilización, además de zonas de empaque. Dispondrán asimismo de espacios para almacenamiento frigorífico, almacén o área de oficinas. La firma de las escrituras sobre el terreno se produjo el pasado noviembre entre la empresa, Zona Franca, Xunta y Autoridad Portuaria. La modalidad elegida permite que la empresa acceda al suelo pagando un canon anual del 1,5% del precio de la parcela durante los dos primeros años, del 2,5% el tercer y el cuarto año y del 3,5% a partir del quinto.

Cuando el conglomerado asiático adquirió Albo en 2016 –pagó 61 millones de euros por el 100% de la compañía–, su plan de negocio preveía para 2019 una facturación ya superior a los cien millones de euros (103,3 millones). Ese ejercicio la conservera elevó ventas, aunque se quedó ligeramente por debajo de ese umbral, con una cifra de negocios de más de 95 millones (obtuvo un resultado neto de 4,65 millones). Pero es un objetivo que tiene a tiro a corto plazo, como sostiene la propia sociedad semiestatal. Se van a “reducir costes de producción, potenciar la competitividad de los productos Albo en el mercado nacional e internacional e incrementar la capacidad productiva”, reza la memoria. A fin de cuentas, elevar la “capacidad de ingresos para mejorar la rentabilidad global de la empresa”, que acaba de cumplir 150 años de trayectoria.

En la memoria anual de Shanghái Kaichuang de 2019 se hace hincapié en la paulatina incursión de la marca Albo en los súper asiáticos, con buena acogida en portales como Tmall o JD.com. Los productos de la conservera, cuyos orígenes se remontan a 1869, están presentes en lineales de la propia Shanghái, Pekín o Guangzhou.

La propietaria de Albo pospone su “macroplanta” pesquera en China

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Shanghai Kaichuang es, desde hace cuatro años, propietaria de Hijos de Carlos Albo. En ese momento, el holding asiático ya informó al mercado que pretendía “extender la cadena industrial” con una megafactoría de procesado de túnidos de 46.000 metros cuadrados, que iba a depender de la sociedad Rimpac Marine Food Limited, de nuevo cuño. Otra conservera, en este caso en la ciudad china de Zhoushan. Esos planes fueron mudando. Dos años después, en 2018, la compañía anunciaba su decisión de posponer el proyecto. “La aceptación de este producto por el mercado todavía está en una fase temprana”, decía, sobre el atún en conserva. No quería generar un “exceso” en la oferta que pudiera presionar los precios a la baja, sobre todo tras haber realizado una inversión de casi 61 millones de euros en la compra de la emblemática compañía viguesa. Ahora ha sido el COVID el que se ha interpuesto en los planes de Shanghai Kaichuang, que ha tenido que posponer la recepción y puesta en funcionamiento de la fábrica.

Mascarillas enviadas a China desde la conservera Albo Skmi

Así lo ha anunciado la empresa a la Bolsa de Shanghái, a través de un hecho relevante. Las obras principales tendrán que esperar hasta el 31 de marzo, aunque “la instalación de equipos y la puesta en funcionamiento continúan en marcha”. El consejo de administración del grupo ha admitido, en la misma comunicación, que este retraso podría afectar a sus previsiones de negocio para el ejercicio en curso. En todo caso, para los asesores independientes de Shanghai Kaichuang el proyecto de Zhoushan es uno de los futuros pilares de la compañía. “El retraso en su finalización y entrega no supone un perjuicio para los intereses de los accionistas”.

La planta dependerá de la subsidiaria Zhoushan Huantai Seafood, y ya no será una conservera. Se centrará en la harina de pescado, como incide también la comunicación divulgada a los inversores. “La junta directiva del 13 de mayo de 2019 [aprobó] el ajuste y optimización de la propuesta de inversión”, que inicialmente iba a ascender a 160 millones de yuanes (20,4 millones de euros, al tipo actual de cambio), “principalmente para aumentar la inversión en equipos de producción de harina de pescado y para cancelar la línea de producción de conservas”. El portavoz de la compañía y asistente de su presidente, Tang Zhiwei, había admitido al digital especializado Undercurrent News que los consumidores chinos “desconfiaban” de la comida enlatada, así como le costaría unos diez años conseguir que este producto fuese de gran aceptación y consumo en China.

Shanghai Kaichuang es una enorme operadora de atún, con 12 cerqueros congeladores y dos buques factoría. Además de Albo, es propietaria de sociedades como French Creek Seafood (Canadá), Pan Pacific Foods (Islas Marshall) o Kang Long Shipping (Hong Kong).

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