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Dolor o gloria en Hijos J. Barreras

El astillero encara una semana capital para su futuro: o pacto financiero y homologación judicial o quiebra. La naviera Ritz-Carlton se entrega a un acuerdo de mínimos con las auxiliares para salvar el "match ball"

Panorámica del astillero Barreras, con el "Evrima" en el varadero. // S.M.

Panorámica del astillero Barreras, con el "Evrima" en el varadero. // S.M.

Al tiempo que las plañideras llaman a su puerta plancha Barreras la ropa de alivio de luto. Moneda al aire, forzando al viento para que caiga de cara y dé al astillero la oportunidad de alcanzar los 130 años de historia. "No paro de darle vueltas a la cabeza", se lamenta un empresario vigués, atrapado con su subcontrata en esta crisis. "Quieren que nadie se ponga nervioso, pero yo llevo meses nervioso, meses". El 2 de octubre la atarazana se acogió al artículo 5bis de la Ley Concursal ante la imposibilidad de hacer frente a sus pagos corrientes (insolvencia), para renegociar sus deudas y lograr una solución de viabilidad. Aquel día empezaron a correr los cuatro meses de fase preconcursal, que impide que cualquier acreedor formule una demanda de suspensión de pagos; ese plazo -y ese blindaje- termina en una semana. Todo está en el aire porque no se ha sellado todavía la refinanciación, ni la cesión de los derechos políticos, las negociaciones bancarias se centran en uno de los cinco buques en cartera y no existe un acuerdo stand-still con toda la industria auxiliar para que no se presenten reclamaciones judiciales a partir del lunes. Parece un armazón endeble, pero todas las partes se encomiendan a un interés común para salvar la pelota de partido. "Siempre queremos creer", repiten una y otra vez en las subcontratas.

Esto es lo que se ha hecho hasta ahora y lo que falta por hacer.

| El acuerdo financiero se asienta sobre el objetivo de terminar la construcción 1705, el crucero ultrapremium Evrima. Entiende la naviera Cruise Yacht Upper Holdco -opera con la marca comercial de Ritz-Carlton- que éste tapa el agujero patrimonial del astillero, y que por tanto le otorga garantías de poder ejecutar "proyectos viables". A día de hoy, tres de los seis bancos que financiaron en su día la operación sindicada para construir este buque (por 240 millones de dólares) ya han validado la operación (Abanca, Santander y CaixaBank), que cuenta también con el plácet del organismo semipúblico Cesce. Este acuerdo es el que está llamado "a salvarlo todo", a superar ese match ball. Para las entidades es una buena solución, ya que rebajan su nivel de riesgo pese a que se aumenta el importe del contrato; es Cesce quien gana todavía más peso en esta ecuación. El precio final del barco incluirá la desviación presupuestaria, de unos 70 millones de euros (sujetos a tax lease, del 18,5%, a validar por la Dirección General de Tributos).

| No hay alternativa al planteamiento de Ritz-Carlton, que dio un paso al frente y, de paso, un portazo a la intención del expresidente José García Costas de recuperar el timón del astillero con el apoyo de un fondo. Las conversaciones del empresario vigués, que incluyeron negociaciones con directivos de JP Morgan, se han producido hasta el último momento. Pero la naviera siempre rechazó la idea de que García Costas mantuviera una posición ejecutiva en Barreras, por eso armó un acuerdo con los otros dos socios, la petrolera Pemex y la pesquera Albacora. Lo anunció el 2 de diciembre, con una cesión de derechos políticos pero sin ampliación de capital ni traspaso de acciones. El astillero convocó una junta para el 13 de enero a fin de "institucionalizar" aquel pacto a tres bandas, pero no se firmó. Hay diferencias acerca de las responsabilidades que encararían Ritz y los accionistas en caso de concurso o demandas de acreedores. "La cesión depende del acuerdo financiero, y la parte financiera del pacto con los socios. Una vía pasaría por aprobar el tema con los bancos sujeto al de los accionistas, con algún tipo de cláusula vinculante. Se puede hacer", aseguran fuentes conocedoras de los contactos.

| El consejero delegado de Ritz avanzó también la incorporación de "equipos externos y experimentados", incluidos consejeros, para asumir las riendas de Barreras de manera temporal. La cesión de derechos puede validarse en un consejo de administración; un cambio en el consejo de administración requiere del visto bueno de la junta de accionistas, que ha de convocarse con un mes de antelación. Ritz ha evitado pronunciarse sobre estos fichajes, su perfil o sus objetivos más allá de la consecución del Evrima.

| Ni Pemex ni Albacora se han vuelto a pronunciar desde que anunciaran el preacuerdo con Ritz-Carlton. Sus declaraciones fueron una despedida. "Supone un esencial punto de inflexión que contribuirá a que Pemex pueda centrarse en el núcleo duro de su negocio", el del petróleo para el caso de Pemex. El gigante azteca ha actuado en todo momento en salvaguarda de sus intereses de modo muy garantista -preconcurso, solicitud de disolución-, y sus asesores jurídicos mantendrán esta misma línea de cara a la próxima semana. Este miércoles el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, volvió a pronunciarse sobre Barreras, preguntado por si teme algún conflicto de carácter diplomático en caso de que fracase la operación y derive en un concurso. "Una de las cosas que heredamos -en referencia al mandato de Enrique Peña Nieto- fue este astillero en España, en condiciones muy desventajosas para Pemex. A pesar de tener mayoría, la decisión la tomaban los otros socios, y todo esto se está ordenando ya y no hay influyentismo que valga". López Obrador anunció que su Ejecutivo dará nuevas explicaciones en los próximos días.

A las auxiliares

Ritz ha pedido tres meses de plazo para ponerse al día con los pagos, a cambio de que éstas presten su conformidad y se comprometan a "no iniciar ninguna acción de reclamación de deuda". Lo hizo este viernes a través de una carta remitida por Hijos de J. Barreras, que no sentó bien en algunas subcontratas. "Es una pena que nos traten con tanta falta de tacto. No se puede mandar algo así a las seis de la tarde y menos sin anunciarlo". Tanto Uninaval -plataforma agrupada en torno a la patronal Asime- como Aclunaga han reclamado una negociación en bloque que incluya el abono de las facturas pendientes tanto del Evrima como del proyecto Havila, y que suman 23 millones de euros.

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