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Galicia, a las redes del peronismo

Las pesqueras gallegas, que facturan 300 millones en Argentina, anticipan más trabas a la exportación. El Ebitda de Nueva Pescanova se resiente

Afines a Macri, con un hinchable de Kirchner. // C.G. Rawlins

Afines a Macri, con un hinchable de Kirchner. // C.G. Rawlins

Es mediodía en Puerto Deseado. Hay tres pesqueros de capital vigués amarrados en la dársena, casco rojo y matrícula sobre negro. Se repite la escena en el muelle Storni, de Puerto Madryn, y en Buenos Aires, donde también se dejan ver un par de buques construidos en Vigo para armadores locales. El año ha tenido sus más y sus menos, en la mar y en los despachos. "Esto no es una piscifactoría ni un invernadero. Aquí arriesgas, nunca sabes cómo se va a dar el recurso o si vas a sufrir una avería de motor". Y tampoco qué cara va a mostrar la economía. Sobre todo en Argentina. Con la inflación interanual por encima del 50%, y bajo un nuevo cóctel de medidas destinadas a evitar un default (quiebra), el país decide hoy entre el macrismo y un peronismo de apariencia millenial. Y se prepara para contener la respiración una vez más; la victoria del candidato Alberto Fernández en agosto tumbó el peso y precipitó un cepo cambiario que pilló a muchas empresas con toda la carne en el asador patagónico. "Si fías todo al gambón, y caen los precios, y a la merluza negra, que también... pues se complica", analiza un empresario del sector. La industria pesquera gallega cuenta en el país con unos 80 buques, tanto de capital propio como de los que comercializan en exclusiva sus capturas. "El Gobierno ha hecho entre el 60 o 70% del ajuste. Habrá nuevas medidas". Con un negocio de 300 millones de euros -y al alza- en medio del ciclón.

"Estamos todos a la expectativa de las elecciones, aunque más o menos esperamos el mismo resultado, que gane Fernández incluso en primera vuelta", apunta otro directivo vigués afincado en la Patagonia. Por eso el diario Clarín hablaba ayer de "sorpresa o mucha sorpresa"; Fernández ya barrió en agosto, y no tendría que someterse de nuevo a las urnas si rebasa el 45% de los votos. Nadie da opciones a Mauricio Macri. "Creemos que gane quien gane las medidas actuales se van a recrudecer. Se incrementarán las retenciones a la exportación y se sumarán otras que impidan sacar divisas del país". Con todo, no es un escenario que haya provocado un repliegue del riesgo en Argentina por parte de la pesca, y las empresas proyectan más capacidad extractiva e industrial a fin de ganar volúmenes y dotar de valor añadido al producto. Con los datos facilitados por el departamento de Aduanas, Iberconsa, Nueva Pescanova, Profand y Vieirasa son las compañías más fuertes en suelo argentino, donde también tienen presencia Fandicosta, Videmar o Lanzal. Exportaron en 2018 -este dato no incluye algunas operaciones corporativas realizadas en este ejercicio- casi 60.000 toneladas.

El impacto

La importancia de Argentina resulta evidente, también en las cuentas de las empresas. Por ejemplo, de las dos más significativas en este país: Nueva Pescanova e Iberconsa. Del conjunto de empresas del grupo que preside Jacobo González-Robatto, la filial Argenova fue con enorme diferencia la que aportó un mayor resultado de explotación (diferencia entre los ingresos propios de la actividad de la empresa y los gastos necesarios para poder generarlos), con 30,9 millones de euros. La firma que agrupa a los barcos poteros, por contra, no fue rentable. En 2018 la multinacional obtuvo un Ebitda de 75 millones de euros, y para el ejercicio en curso la previsión ronda los 45 millones de euros, según fuentes de toda solvencia consultadas por FARO. Todos los dedos señalan a Argentina como la culpable. En tanto el sector anticipa más ajustes y medio accionariado lleva meses con intención de vender su parte, cómo Argenova capee los contratiempos puede decantar una u otra decisión corporativa. Ya hay reuniones para decidir si capitalizar deuda o no. "Podrá forzar un movimiento de Abanca", que no quiere vender -la división entre socios quedó patente en la última junta de accionistas, con marejada de abstenciones incluida- y tiene derecho preferente para la compra.

El caso de Iberconsa es radicalmente distinto en lo concerniente al aspecto corporativo. Bajo control del fondo americano Platinum Equity -en la mayor operación del sector en España, de 500 millones de euros-, la estabilidad manda, y el plan de expansión continúa su desarrollo con, apuntan desde el sector, al menos dos transacciones sobre la mesa (fuera de España). También a nivel económico: el peso de las filiales argentinas es muy destacado, pero el grueso de las demás subsidiarias bajo el perímetro de consolidación son rentables, con lberconsa de Argentina, Iberpesca, Atunera Argentina y Pesquera Santa Cruz a la cabeza. El impacto de la crisis local, de la caída de los precios y las retenciones a la exportación está, en su caso -como para las demás pesqueras gallegas asentadas en el país-, por determinar.

Fue en septiembre del año pasado cuando Macri pidió un "esfuerzo" a la industria con un recargo a las exportaciones; el consumo de pescado en Argentina es residual, y bajando, con lo que casi la totalidad de las capturas se venden fuera del país. "Se fijaron en un máximo del 12% sobre el valor FOB (libre a bordo) pero se acotaron, para este momento, a cuatro y tres pesos por dólar exportado según la posición arancelaria. Tres para el caso de los productos pesqueros", aclara el mismo directivo gallego. "Con la última devaluación del peso argentino nos hemos visto beneficiados, pasamos de representar un 7-7,5% a un 5-4,5%. Creo que, sin necesidad de anunciar otro decreto, lo único que tienen que hacer es aumentar los pesos por dólar exportado, porque tienen margen hasta el 12%" ya publicado en el decreto de 2018. "Dependiendo de cómo gane Fernández, acordarán si antes de que asuma el nuevo Gobierno (10/diciembre) será Macri el que tome medidas antipáticas para contener un posible default".

Alberto Fernández: el enemigo de casa que doblegó a CFK

Hoy, que se cumplen doce años de la muerte de Néstor Kirchner, uno de sus fieles puede ganarse la presidencia de Argentina sin necesidad de ir a segunda vuelta. Se llama Alberto Fernández (Buenos Aires, 1959), profesor de universidad. En su currículum aparece como defensor del kirchnerismo, y también como un férreo detractor. "Su acción institucional es deplorable, todo lo que hizo en materia judicial es deplorable", dijo sobre su aliada, número dos y futura vicepresidenta, Cristina Fernández Kirchner (CFK). Son viejos conocidos; no siempre fueron amigos.

Alberto Fernández fue jefe de gabinete de Néstor Kirchner, y también de su sucesora (y esposa). Pero abandonó el cargo en 2008, fundó su propio partido y después se incorporó al Frente Renovador de Sergio Massa. "Representa más al kirchnernismo de Néstor que al de Cristina: es más de centro que progresista. Más dialoguista que polarizante", ha escrito de él el periodista Daniel Pardo. Con el peronismo fuertemente dividido, se decidió a volver a integrarlo para plantar cara a Mauricio Macri. Y se reconcilió con su ahora compañera de campaña. "Saldamos todo lo que nos cuestionamos, lo que nos permite trabajar con mucha confianza el uno con el otro. "Con Cristina sola no alcanza -cuenta con un apoyo de en torno al 30% de los votantes-, y sin ella no se puede".

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