03 de octubre de 2009
03.10.2009
Ignacio Abal - Primer oficial del "Playa de Bakio"

"Lo peor son las primeras horas sin saber qué te harán"

"Estoy con el estómago revuelto, me tiemblan las manos y hasta me cuesta controlar los equipos de pesca"

03.10.2009 | 02:36
Ignacio Abal.

El "Playa de Bakio", secuestrado el pasado año seis días por los piratas somalíes, faenaba ayer en el Atlántico. Cambió de océano por la pesca y para tratar de dar a la tripulación la tranquilidad perdida en aquellos días de cautiverio. El marinense Ignacio Abal, primer oficial del atunero vasco, empezó ayer el día de la peor manera posible.

–¿Cómo recibió este secuestro?

–Muy preocupado y con el estómago revuelto. Desde que me enteré me tiemblan las manos y me cuesta controlar los equipos de pesca. Esto ya se veía venir. Recuerdo que cuando llegamos a Madrid después del secuestro, nos recibió la ministra y yo me acerqué a ella y le dije que si no podían poner barcos para defendernos que metieran militares a bordo. Y no me contestó nada, una sonrisita y nada más. Y ahora, ya ve? Y yo digo, si uno tiene un trabajo normal, va de su casa al trabajo y del trabajo a casa y sabe que hay unos secuestradores esperándole ¿qué pensaría si avisa a la policía para que le protejan y no le hacen caso? Pensaría, que para qué paga impuestos ¿no?

–Ustedes piden militares a bordo y el Ministerio dice que es ilegal...

–Pues resulta que desde hace siglos fueron militares a bordo de los barcos españoles que iban o venían de América para defenderse de los corsarios. No se entiende que ahora nos digan que no. Además, en vez de gastar esa cantidad de dinero en barcos y aviones es mucho más eficaz y barato meter los infantes de Marina a bordo, porque con 80 tienen protegida a toda esta flota, unos 20 barcos. Y los piratas cuando saben que hay militares que les pueden hacer frente ni se arriman.

-¿Cuántos de sus compañeros actuales sufrieron el secuestro y cómo están?

-Pues casi todos, y gallegos somos tres o cuatro. Están, estamos, muy angustiados y preocupados por los que están en la misma situación porque lo conocemos de primera mano.

-Ustedes están ahora en el Atlántico. ¿Por qué dejaron el Índico?

-Por la propia pesca y por el nerviosismo de la tripulación, que hacía las cosas difíciles. Las guardias eran angustiosas pensando siempre que podían aparecer. El oficio del mar, es duro pero tranquilo, hasta ahora.

-¿Cómo recuerda aquellos días?

- Los peores de mi vida. Lo peor son las primeras horas; no sabes qué quieren ni qué te van a hacer. Después,a partir del quinto día, te entra una angustia tremenda por saber qué va a pasar. Piensas que pueden matar a alguien y le vas vueltas a la cabeza sobre a quién elegirán. Es horroroso y lo más que se puede aguantar en una situación así son seis o siete días. Aquellos día pude dormir en total seis horas. Dormía una hora y me despertaba con unos dolores de cabeza que no tuve en mi vida, por la tensión acumulada.

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