El gobierno gallego celebró en la mañana de ayer su reunión semanal, anticipando el Consello da Xunta que habitualmente se programa los jueves a consecuencia de la festividad de hoy. Tras esta sesión, el presidente autonómico, Alfonso Rueda, trasladó la apuesta de su ejecutivo por construir un nuevo tramo de 7,5 kilómetros para la autovía Santiago-A Estrada, recorrido que se concreta entre A Ramallosa y O Rollo. Las previsiones que baraja la administración gallega marcan como objetivo “licitar las obras en el primer semestre del año que viene”.

El Consello da Xunta aprobó la información pública del nuevo tramo y también el proyecto de trazado para la ejecución del primero de los dos subtramos en que se dividen las obras, desde A Ramallosa –donde finaliza el único trayecto operativo de la AG-59 hasta el enlace con la AC-241 a la altura de la vecina localidad de Pontevea. .

Rueda subrayó que esta obra se enmarca en la apuesta del gobierno que encabeza por “ampliar la red de vías de altas prestaciones libres de peajes”. De este modo, la inversión contemplada por la Xunta para esta actuación, llamada a conectar el municipio estradense con la capital gallega, superará los 60 millones de euros, tal y como precisó el propio presidente. La ejecución del primer tramo de obras costará 33,2 millones, en base a las cifras que manejaba ayer la Xunta, incluyendo en este importe el pago de los 291 predios necesarios para poder desarrollar los trabajos.

El primer tramo, 3,5 kilómetros

El proyecto diseñado por el departamento de Infraestruturas para garantizar esta conexión de altas prestaciones discurre de norte a sur, con una ligera orientación hacia el oeste, en paralelo a la carretera AC-841, atravesando el término municipal de Teo. Este primer subtramo supera los 3,5 kilómetros, presentando dos enlaces. Uno de ellos consiste en la adecuación del que actualmente existe en A Ramallosa con la AC-841. El otro, será un enlace de nueva construcción sobre la carretera AC-241, punto en el que termina el primer subtramo de prolongación de la autovía en dirección a A Estrada.

La actuación proyectada por la administración autonómica incluye seis nuevas estructuras: el viaducto de Santa Lucía, tres pasos inferiores y dos superiores. Entrando en mayor profundidad, el enlace que va a ser rediseñado en A Ramallosa –une la autovía con la carretera autonómica entre A Estrada y Santiago– constará de un ramal dirección Santiago y uno de salida a la AC-841. Por su parte, el enlace que se va a construir en la zona de Pontevea tendrá una vía de acceso a la AG-59 en sentido Santiago y uno de salida, terminando en una glorieta de 20 metros de radio sobre la AC-241.

El proyecto contempla asimismo la construcción, a lo largo del trazado, de variantes de las carreteras actuales y vías de servicio. Como queda avanzado, las obras previstas incluyen seis estructuras nuevas. El viaducto de Santa Lucía tendrá 150 metros de longitud. Habrá también dos pasos superiores, uno en el enlace de A Ramallosa –de 56 metros de largo– y otro en el enlace con la AC-241, de algo más de 39 metros de longitud. A ello se suman tres pasos inferiores.

Acompasados

A la previsión de lanzar en el primer semestre de 2023 las obras para el primer subtramo de esta prolongación de la AG-59 sumó ayer el gobierno gallego la intención de seguir “trabajando en paralelo en el proyecto constructivo del subtrecho previsto hasta el enlace con la PO-841, en O Rollo”. Ello supondría que, mientras se ejecutan las obras para llevar la autovía AG-59 hasta Pontevea, se trabaje en la parte administrativa para tener poder darle continuidad a los trabajos hasta la parroquia de Santa Cristina de Vea, cruzando el cauce del Ulla y dejando la autovía Santiago-A Estrada a escasa distancia del polígono industrial de Toedo, el principal parque empresarial de la capital estradense. Dicho de otro modo, la esperada autovía quedaría a unos seis kilómetros del casco urbano.

Un paso elevado para continuar el Camiño da Geira

Los dos subtramos en que se divide la prolongación de la autovía Santiago-A Estrada tuvieron una tramitación ambiental conjunta. De este modo, la actualización de los proyectos iniciales buscó adaptarlos a la normativa vigente, evitar la afección a un castro –que fue cuestionada por la autoridad competente en Patrimonio Cultural– y racionalizar el impacto territorial.

La Xunta consultó a diversas admiraciones en relación a la obra: Concello de A Estrada, Concello de Teo, Diputación de A Coruña, Diputación de Pontevedra, Augas de Galicia, Dirección Xeral de Calidade Ambiental, Sostibilidade e Cambio Climático, Dirección Xeral de Emerxencias e Interior, Instituto de Estudos do Territorio, Servizo de Montes de A Coruña, Servizo de Montes de Pontevedra, Dirección Xeral do Patrimonio Cultural, Servizo do Patrimonio Natural de A Coruña y de Pontevedra. Todos estos entes remitieron los correspondientes informes sectoriales, tras someterse a información pública el estudio de impacto ambiental, quedó aprobado.

En este sentido, la Xunta incorpora al proyecto diversas consideraciones que estimó oportunas, principalmente para mejorar accesos y comunicaciones entre ambos márgenes de la autovía, así como de finas y explotaciones ganaderas existentes. Entre las modificaciones incluidas figura un paso superior que tiene como objetivo dar continuidad al Camiño da Geira e dos Arrieiros.

La inversión conjunta supera los 60 millones, a los que habrá que sumar casi 1,2 precisos para completar las expropiaciones.