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Faro de Vigo

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La Navidad se “cocina” en Codeseda

Silverio Otero cría ejemplares de Capón das Quintas de manera tradicional

El productor Silverio Otero, con uno de sus capones.

En la parroquia estradense de Codeseda se gesta, desde hace un par de años, un proyecto empresarial con esencias de otro tiempo. Silverio Otero encabeza un negocio dedicado a la cría y venta de ejemplares del Capón das Quintas. Esta iniciativa busca ofrecer, a hosteleros y particulares, unas aves criadas en régimen de semilibertad y con los ritmos del pasado, que crecen hasta alcanzar unas condiciones óptimas para los paladares más exigentes.

Y eso, que Otero inició su andadura con los capones casi de casualidad, porque la idea “no nació” en su cabeza. La figura visible del proyecto, cocinero de profesión, reconoce que “su intención inicial” era dedicarse a la producción de plantas aromáticas de cercanía. Pero su madre, que ya le había hablado de la posibilidad de empezar a trabajar con los capones de la manera en la que se hacía antes, lo acabó convenciendo para adoptar esta idea. De esta forma, Silverio Otero apartó momentáneamente el negocio de las hierbas aromáticas y se embarcó de lleno en el proyecto del Capón de As Quintas.

Para Otero, su aventura empresarial consiste, básicamente, en “recuperar” la manera en la que se criaba el capón en “los tiempos de antes”. Para poder llevarlo a cabo, en la finca de As Quintas se realiza un seguimiento de los ejemplares “desde el minuto cero” y, en todo momento, se controla “todo lo que comen” y en qué “estado se encuentran” los animales. Además, no solo los capones son un producto totalmente natural. Otero también cultiva el maíz y la patata necesaria para elaborar su propia harina ecológica. De esta forma, los animales, en un severo régimen de control por parte de sus criadores, permanecen ajenos a los piensos y solo se alimentan de productos totalmente naturales. Para obtener los mejores productos, Silverio Otero cuenta con la inestimable ayuda de los vecinos del lugar de As Quintas. El ganadero reconoce que “sin los consejos y el apoyo” de los habitantes de la zona, “sobre todo de Teresa y Fina”, el proyecto del Capón de As Quintas no gozaría de la salud con la que cuenta dos años después de su puesta en marcha.

El líder de la empresa señala que su iniciativa “no es una utopía”, pero sí supone una “pequeña resistencia” ante el “mundo globalizado” en el que nos encontramos. Otero reconoce que esta manera de enfocar su trabajo, que imita prácticas de tiempos pretéritos, “aún es testimonial” pero que “cada vez gana más apoyos” entre las personas que se dedican al mundo de la alimentación. Aun así, Otero también ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y habilitó un espacio en la plataforma Facebook para que las personas interesadas puedan seguir el día a día de los capones que compraron en As Quintas. De esta forma, los clientes podrán comprobar de primera mano en qué condiciones viven los ejemplares que, semanas más tarde, pasarán a formar parte de sus despensas.

Según Otero, el trabajo en el rural, de la misma manera que se hacía hace décadas, sí puede ser “viable económicamente”, aunque supone “una gran carga de trabajo” y es un oficio “muy sacrificado”. El campo y los animales no descansan, por lo tanto, el que vive de ellos, tampoco puede hacerlo y, muchas veces, encadenar varios días libres es una utopía. De todos modos, sí es una actividad en alza en la que Otero, a pesar de non contar con una gran explotación, pudo reunir 45 capones el año pasado. Este año, subió el número con cinco ejemplares más, que adornarán las mesas de sus compradores en Navidad.

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