La infancia de Silleda construye su propio futuro en A Vila do Mañá, que se celebra esta semana en la localidad, con el polideportivo municipal como centro de operaciones. Precisamente, la calle de acceso al pabellón, que lo es también del colegio público, fue escenario ayer de una de las actuaciones de este taller de arquitectura y urbanismo.

La infancia de Silleda pinta su futuro

La Avenida Recinto Feiral, que permaneció cerrada al tráfico, fue pintada con franjas rojas, verdes y azules –colores elegidos por los propios niños– para llamar la atención de los conductores y que aminoren la marcha. “Esta vía tiene que tener un tráfico calmado, que no lo tiene ahora, aunque lo parezca”, declara Sandra González Álvarez, creadora y directora del taller. De ahí la elección de colores vivos, fosforitos, para llamar la atención de los conductores.

La infancia de Silleda pinta su futuro

Una vez que completaron su pintado, los cerca de ochenta niños participantes hicieron suya la calle como zona de juegos. “Son ellos lo que lo hicieron, por lo tanto, generan un vínculo con ese espacio –explica González–. Aparte de transformar la calle, la viven, la gozan..., durante estos días es suya”.

¿Quedará así la Avenida Recinto Feiral? La decisión será de las autoridades municipales. La pintura aplicada desaparecerá en unos seis meses. “Pero es una forma de probar cómo va”, expone la arquitecta. De hecho, en Ribeira, por ejemplo, A Vila do Mañá consiguió que se peatonalizara todo el centro urban. “Les gustó lo que hicimos en el taller y decidieron mantenerlo”, apuntan desde la organización.

A Vila do Mañá es una iniciativa de PØSTarquitectos, que lo organiza con el Concello de Silleda y la colaboración de la Fundación Roberto Rivas, la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego (Apatrigal) y la Escola Técnica Superior de Arquitectura da Coruña (ETSAC). Además de la actuación en Recinto Feiral, los niños realizan ejercicios de construcción modular en el pabellón y pintan murales en la Praza Juan Salgueiro y en las calles Santa Eulalia y Progreso, junto a los ya existentes de Rosalía de Castro y Antón Alonso Ríos.