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Lalín abre embajada en Alicante

Anabel Albero Fernández bautiza así su boutique de artesanía en San Vicente del Raspeig: “Es la tierra de mi madre, a dónde voy de vacaciones y de la que estoy enamorada”

Anabel Albero Fernández, entre sus hijas Alejandra y Ariadna, delante de la tienda con el nombre de Lalín que regenta desde hace poco más de un mes en San Vicente del Raspeig. Héctor Fuentes

Lalín tiene embajada y embajadora en Alicante. Anabel Albero Fernández abrió en la ciudad de San Vicente del Raspeig una boutique de artesanía con el nombre del municipio dezano: “Es la tierra de mi madre, tierra de la que estoy enamorada, porque he vivido allí las vacaciones desde la infancia y tengo muy buen recuerdo. Pensar en Lalín y alrededores, en Galicia en general, es todo felicidad, me encanta”, proclama esta emprendedora, que se está construyendo una casa en la aldea de Mato.

Anabel y sus hijas, delante del negocio. Héctor Fuentes

Lo de buscarse la vida le viene de su familia de emigrantes: Su madre nació en Cristimil, en la aldea de Sanxurxo, y su padre en otra localidad alicantina, Orihuela. Emigraron a Alemania para trabajar en fábricas y allí, en un centro español, se conocieron y tuvieron a sus tres hijas, dos nacidas en Munich y Anabel, la del medio, en Augsburgo en 1972; el benjamín de la casa ya vendría al mundo en Alicante. A su regreso del extranjero, la familia se estableció un tiempo en Prado y luego en Lalín, pero a su padre le tiraba su tierra y, finalmente, se fueron a vivir a Alicante, al piso de sus abuelos, que seguían en Alemania. Cuando Anabel tenía 9 o 10 años se mudaron al chalé de San Vicente del Raspeig en donde se asentaron definitivamente.

Detalle del interior del establecimiento. Héctor Fuentes

Desde 1990, Anabel ejerció de comercial en la venta de viviendas, tanto para inmobiliarias como para promotoras. Aguantó incluso la crisis del ladrillo, pero el nacimiento de sus hijas (Ariadna en 2005 y Alejandra en 2007) le hizo replantearse su trabajo, que, en plena zona costera turística, la ataba fines de semanas y festivos. Así que en 2008 lo dejó para dedicarse plenamente al cuidado de sus pequeñas. Y fue ahí donde empezó todo.

Voy a tener que hablar con el alcalde de Lalín... ¡No sabes la de gente que estoy mandando para ahí!

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Ariadna, la hija mayor, muestra un conjunto. Héctor Fuentes

Mi idea era llevarlas iguales, lo que ocurría es que en muchas tiendas, por intervalo de edad, no había prendas iguales, así que empecé a personalizar la ropa –rememora–. Como no tenía nociones de coser, ni siquiera tenía máquina, lo que hacía era personalizar con lacitos, fieltro, con cosas poco complicadas, vaya. También les compraba vestidos, conjuntos de otras tiendas y les hacía adornos a juego para el pelo, bien diademas, pinzas, gomas..., todo combinado”.

Poco a poco, fue atreviéndose a más y, con la máquina de coser que le prestó su madre, se puso a confeccionar prendas para su familia. “Empecé a vender en el colegio, porque a las madres les gustaba y me lo empezaron a pedir como regalos para los cumpleaños”.

Alejandra, la hija pequeña, con algunas prendas. Héctor Fuentes

La demanda era tal que pensó en montar una tienda y, con ese fin, en 2015, compró con su marido un local en San Vicente del Raspeig, en la céntrica calle Benlliure, número 12, esquina con Capitán Torregrosa, a apenas cinco kilómetros de la ciudad de Alicante. Pero no podía dedicarle todo el tiempo necesario, porque “mis hijas me necesitaban”, y optaron por alquilarla. Entonces, Anabel se afilió a una cooperativa de venta ambulante para acudir a mercados artesanales y medievales, a los que, al ser en fin de semana, se podía llevar a sus hijas. Y así lo hizo durante varios años, hasta noviembre de 2021, en que recuperó el local con la idea de prepararlo para montar negocio.

Detalle del escaparate del establecimiento. Héctor Fuentes

Hermana en Cristimil

Primero le propuso a su hermana Rosa Mari, afincada en Cristimil desde hace unos años, que montara una tienda en Lalín para ayudarle a vender los productos que fabricaba. Pero no la convenció, así que se dijo a sí misma: “Cuando yo monte algo aquí le pongo Lalín y así me traigo Lalín para San Vicente”. Dicho y hecho. Lalín abrió sus puertas el 2 de abril y, desde entonces, el nombre de la capital dezana no ha parado de sonar. “Voy a tener que hablar con el alcalde de Lalín... ¡No sabes la de gente que estoy mandando para ahí!”, afirma, entre risas, Anabel Albero. No paran de preguntarle qué significa o por qué ese nombre, aunque algunos ya saben que es un pueblo de Galicia: “Y yo encantada de explicárselo, porque para mi Lalín es sinónimo de belleza, bienestar, felicidad”, apostilla.

En Lalín pueden encontrarse desde camisetas, sudaderas, falditas o shorts hasta diademas y todo tipo de accesorios para el cabello, bisutería, bolsos, mochilas o mascarillas, con tallas que van desde la cero hasta la 5XL. Aunque “lo que más se vende es de chicas y de niños y niñas”, señala la propietaria.

La tienda es de artesanía cien por cien, todo hecho a mano, con máquinas de coser pequeñas –ella misma tiene ahora una de la clásica marca Singer–, no industriales. “Son piezas únicas, exclusivas. Camisetas hay muchas y en muchos sitios, pero aquí solo hacemos una, es decir, que no encontrarás dos camisetas con el mismo color, ismo dibujo y misma talla”, explica Anabel. Pero, sobre todo, destaca que están elaboradas “con mucha dedicación, paciencia, arte y amor”.

Son piezas únicas, exclusivas. Camisetas hay muchas y en muchos sitios, pero aquí solo hacemos una, es decir, que no encontrarás dos camisetas con el mismo color, mismo dibujo y misma talla

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La marca Arijandrabel es un acrónimo formado por su nombre y el de sus dos hijas. Héctor Fuentes

Albero Fernández tiene patentada la marca Arijandrabel, acrónimo de Ariadna, Alejandra y Anabel, así como el logotipo, que es un ocho con dos aes dentro. Son las iniciales de su nombre y primer apellido, de los nombres de sus hijas y también de “arte y amor”. Con estos dos conceptos ha elaborado una primera camiseta con el nombre Lalín. Dispone de perfiles en Facebook e Instagram bajo la denominación de Arijandrabel, pero a partir del próximo mes de junio pasarán a llevar también el de su tienda física: Lalín, boutique de artesanía.

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