Un vecino de A Estrada sufrió ayer heridas de consideración tras sufrir el ataque de un perro. Los hechos tuvieron lugar en torno a las 12.00 horas en la zona de Figueiroa, en la Avenida de Santiago. El joven sufrió cortes profundo por la mordida del animal en el brazo y también heridas en la cara después de haber sido arrastrado por el hormigón de la zona del nuevo parking habilitado en el cruce de la congostra. Tras el incidente tuvo que ser trasladado al centro de salud, donde fue necesario darle puntos en varias zonas del brazo.

Según explicó horas después el joven, el perro, de raza pitbull pertenece a un amigo suyo. Ambos estaban paseándolo por la zona de hierba situada tras el parking, cuando el propietario tuvo que ir un momento a casa. Él se quedó en el lugar, haciéndose cargo del perro. Este estaba atado con correa y con bozal y hasta ese momento y en anteriores veces que estuvieron juntos, jamás había mostrado agresividad hacia él. En esta ocasión sin embargo el perro se volvió hacia él y, tras destrozar el bozal, lo atacó, mordiéndole y atrapando su brazo.

Según relata el joven, en ese momento comenzó una lucha entre ambos. Intento zafarse de su mordida metiendo su otra mano, pero no lo logró. Intento incluso apretar la cabeza del perro, que lo estaba arrastrando por el hormigón, pero cuanto más lo apretada más aumentaba este la fuerza de la mordida.

Sin posibilidad de librarse y poniéndose nervioso por la sangre que estaba perdiendo, comenzó a gritar pero nadie escuchó sus gritos desesperados. “Hubo un momento en el que pensé que iba a morir porque no me daba soltado y me estaba quedando sin aire de tanto gritar. Creo que la persona que acudió debió de escuchar mi último grito”, explicó el joven atacado. Tras conseguir soltarlo, este fue trasladado al centro de salud para tratar sus heridas.

Horas después y más tranquilo, este vecino de la zona de Figueiroa explicó que todavía no entiende la reacción del perro. “Lo conozco y es un perro supercariñoso. No vi nunca un perro tan bueno pero se volvió loco”, argumenta. Su amistad con su dueño ha hecho que no considerase presentar denuncia cuando la Policía Local se presentó ante él. Sin embargo, considera que el perro debe ser sacrificado. “No quiero pensar qué habría pasado si se lo llega a hacer a un niño. Yo tuve suerte de que me cogió por el brazo. Si llega a ser por el cuello no lo contaría”.