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rubén varela fernández nnficha personal | Accésit del VIII Premio Julián Francisco Suárez Freire

“Nos formamos durante una década para al final tener contratos precarios”

“Alemania, Reino Unido o Estados Unidos serían mis destinos favoritos para trabajar”

Rubén Varela Fernández vive a caballo entre Santiago y León.

El investigador de Rodeiro Rubén Varela Fernández ha sido distinguido por la Real Academia de Farmacia de Galicia. El científico dezano ha recibido un accésit en el apartado de excelencia del VIII Premio Julián Francisco Suárez Freire para jóvenes investigadores, patrocinado por las cooperativas Bidafarma y Cofano, con el que se reconoce una investigación interdisciplinaria para el tratamiento farmacológico del queratocono –deformidad crónica de la córnea–, como alternativa principal a los actuales métodos clínicos invasivos. El traballo fue publicado el año pasado en la prestigiosa revista “ACS Applied Interfaces and Materials”.

–¿Es cierto que se multiplica para poder trabajar en Santiago de Compostela y en León?

–Pues, sí. Trabajo en el Hospital de León, donde hago farmacia hospitalaria, y lo compagino con mi trabajo como investigador en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela. Vivo entre Santiago en León, algo que al principio no era sencillo pero que con el tiempo se lleva mucho mejor.

–¿Cuándo empezó a trabajar en investigación farmacéutica?

–Terminé la carrera en 2017 y directamente me puse ya a trabajar en investigación en Santiago.

–¿El de la Real Academia de Farmacia de Galicia es su primer galardón como científico?

–Efectivamente. Estoy muy contento y muy agradecido porque si soy sincero, no me lo esperaba para nada. Al final, me presenté un poco por intentarlo pero con pocas expectativas debido al gran nivel del resto de candidatos que como yo presentaron sus trabajos.

–¿Cómo le explicaría a alguien sin conocimientos específicos en qué consiste el tratamiento farmacológico del queratocono que ha sido premiado por la academia?

–Este es en realidad un trabajo que tiene su cierta complejidad porque se trata de un campo donde hasta ahora no había apenas investigación y todo lo realizado hasta el momento en este campo estaba dirigido prácticamente y en exclusiva a las clínicas, es decir procesos básicos quirúrgicos como los relativos a tratamientos de implantes corneales y similares. Con esto quiero decir que a nivel farmacológico no existía ninguna alternativa para esta patología y por ahí es por donde se dirige este trabajo.

–Perdón por el chiste fácil pero ¿se puede decir que fue a ciegas?

–Sin duda alguna. Fuimos a ciegas para comprobar si realmente podíamos conseguir algo que realmente fuese útil y no fuese tan invasivo para el paciente. Date cuenta de que estamos hablando de una dolencia muy incómoda y complicada de abordar.

–¿Fue ese reto el leitmotiv que le hizo decidirse por realizar un trabajo de tanta dificultad intrínseca?

–Básicamente, dar con un método alternativo porque hasta ahora no existían alternativas terapéuticas que no fuesen en ningún caso tan invasivas y que el paciente desde su propia casa pudiese tratarse. Al final, se trata de una patología que desgraciadamente se desarrolla a lo largo de muchos años y que no tiene una mejoría clara salvo que exista un tratamiento quirúrgico inminente, con lo que conlleva.

–¿Cómo se facilita el tratamiento con este trabajo premiado?

–Que el paciente tenga la opción desde su propia casa de poder administrarse un simple colirio y que día a día consiga comprobar esa mejoría sin necesidad de pasar por un quirófano es algo realmente novedoso y ahí es donde quisimos hacer hincapié en el trabajo.

–¿Qué posibilidades hay para que este método se aplique a corto o medio plazo entre los pacientes de esta patología corneal?

–Hay que tener en cuenta de que nos encontramos al inicio de todo y en plena base preclínica pero existen muchas evidencias de que este tratamiento puede funcionar ya que no sólo se podría utilizar a nivel de terapéutica en sí, sino que nosotros lo que buscamos es lo que conocemos como diapéutica.

–¿Y eso qué es?

–Muy fácil: es la combinación del diagnóstico y la terapéutica. Es un sistema que no sólo permite el tratamiento de la enfermedad propiamente dicho, sino que además facilita el poder diagnosticarlo. Básicamente, existen unas alteraciones a nivel molecular y bioquímico que nos dan pistas de que este tratamiento una vez aplicado se observa mayor acumulación de la proteína a nivel corneal y eso también es un indicio de que esa persona presenta esa patología. Es una combinación de ambos métodos. Entonces, claro, las premisas son buenas pero al final tiene que pasar por muchos procesos tanto a nivel preclínico como clínico antes de que pueda ser aprobado. De todas formas, es un buen paso.

–¿Ya ha podido comprobar lo orgullosos que están de usted en Rodeiro desde que se supo en redes sociales lo de su galardón?

–Sin duda, es muy agradable saber que al final las personas que te conocen y te quieren se alegran de que te vaya bien. Lamentablemente, voy menos de lo que me gustaría por Rodeiro debido a temas de trabajo y por movilidad. De todas formas, siempre que puedo intento escaparme lo máximo posible.

–¿Se considera un arquetipo de lo que hoy en día significa ser científico en este país o no?

–La verdad es que resulta un poco triste el papel laboral que tiene un investigador, aquí en España, básicamente porque las condiciones laborales no son para nada favorables. Al final, nosotros nos formamos no solamente a nivel universitario, sino como un posgrado a nivel de doctorado y muchos de nosotros a nivel internacional, y eso no repercute siquiera en una mejora de las condiciones laborales porque muchos nos formamos durante más de una década para al final tener contratos con unas condiciones bastantes precarias vinculadas a proyectos o becas. Ya digo que me parece muy triste a todos los niveles.

–¿Se ve en un futuro haciendo las maletas para salir a trabajar al extranjero en lo que le gusta?

–Pues, sí. La verdad es que me lo he planteado muchas veces y es una opción que no descarto. En el último año he optado por formarme también y especializarme a nivel clínico, que era la parte que me faltaba, entonces espero que una vez finalice mis estudios como especialista en formación hospitalaria pues pueda elegir un camino que abarque tanto a la investigación como a la parte clínica incluso en el extranjero. Alemania, Reino Unido o Estados Unidos estarían entre mis favoritos por las condiciones y los medios que disponen.

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