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El puente olvidado

La emblemática Ponte da Ola de Liñares lleva años aguardando por una rehabilitación mientas su estado empeora

El puente, escondido trás de la maleza.

Situada en el lugar de Ponte Liñares, salvando el pasado del río Liñares, afluente del Ulla, la Ponte da Ola o la Ponte Vella como se le conoce en la zona, señala el límite entre las parroquias estradenses de Lagartóns y Moreira. Estaba situada en el Camiño Real, que tras cruzar el río, enganchaba en Moreira con la importante vía proveniente de O Ribeiro y que pasaba por Forcarei camino de Santiago de Compostela. Quedó en desuso por la construcción del vial Chapa-Carril. Mal llamada romana, su origen se sitúa en la época medieval, entre los siglos XVI y XVIII.

En la actualidad, este puente está catalogado como un elemento patrimonial recogido en el Catálogo de Bens del Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) como una construcción histórica que debe ser protegida dentro del patrimonio arquitectónico-etnográfico del municipio. Esa catalogación dista mucho del estado en el que se encuentra actualmente la Ponte Vella de Liñares. Desde hace años, este elemento patrimonial aguarda por una necesaria rehabilitación que hoy parece más lejos y olvidada que nunca.

Ponte Liñares

La última vez que se puso sobre la mesa la necesidad de una actuación de recuperación fue en el año 2016. Tras varios temporales que dañaron todavía más su estado, el gobierno de José López destinó una partida de unos 25.000 euros del Plan Concellos para su recuperación pero el proyecto nunca llegó a realizarse. El motivo fueron las discrepancias con Patrimonio. Según explicó en su día el gobierno local, las exigencias impuestas por Patrimonio para su rehabilitación disparaban el coste del proyecto mucho más allá de lo estimado inicialmente. En ese momento se planteó la posibilidad de presentar esta iniciativa a subvenciones de la propia Dirección Xeral de Patrimonio, aunque nunca se volvió a saber nada más de esta vía.

Cinco años después de aquel intento por parte del Concello de A Estrada, el estado en el que se encuentra la Ponte Vella es preocupante. El puente presenta un aspecto deplorable y parte de su estructura amenaza con desplomarse, especialmente en su inicio desde la parte norte. Tiene varios pretiles caídos y parte del arranque está derrumbado. La peor parte viene sin embargo de la vegetación que invade parte del puente, especialmente desde su parte oeste, desde la que casi es imposible verlo por la acumulación de árboles, matorrales, silvas y enredaderas que han ido asolando del puente. Su paso se mantiene sin embargo abierto, en gran medida debido a que es habitual el paso de vecinos por un camino muy utilizado para pasear o andar en bici en el entorno de la playa fluvial de Liñares.

Pazo de Guimarei

Llama la atención el nexo de unión entre este puente con otro de los elementos patrimoniales en muy mal estado dentro del Concello de A Estrada, el Pazo de Guimarei. Ambos aparecen formando parte de una de las obras más conocidas de Castelao “Cuento de ciegos”, un trabajo premiado en la Exposición de Bellas Artes de Madrid en el año 1915.

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