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Insomnio por la factura de la luz

Las nuevas tarifas generan cambios en la rutina para intentar que el recibo no se dispare. Consumo recomienda revisar bien los contratos si se pasa de la regulada a la comercial

Quema de facturas de la luz en Vilagarcía. Iñaki Abella

Separar la ropa blanca de la de color pasa a ser ya un detalle casi anecdótico cuando se pone la lavadora. Lo que más preocupa en esta tarea cotidiana ya no es revisar la etiqueta para ver qué prendas hay que lavar en frío o cuáles es mejor hacerlo a mano. A día de hoy el dilema es a qué hora se presiona el botón para evitar que hacerlo en la franja indebida pueda ocasionar que la ineludible tarea se convierta, por encima, en todo un lujo.

El que tenga hijos tendrá afonía de tanto gritar por toda la casa pidiendo que se apaguen las luces, recordando a todo el núcleo de convivencia que la electricidad está por las nubes. Nunca como ahora se supo tanto del precio del kilovatio por hora o se desenchufaron electrodomésticos que hasta ahora descansaban con el piloto encendido. Cuando, en tiempos ya por sí complicados, se sacude el bolsillo con un bien de primerísima necesidad, no queda otra que andar con pies de plomo.

Son muchos los ciudadanos que aseguran haber hecho cambios en sus hábitos de consumo, tantos como los que afirman que las nuevas tarifas ya les han supuesto incrementos –más o menos acusados– en sus facturas mensuales. Muchos apuestan por programar la lavadora o el lavavajillas para horas de tarifa valle, aun cuando reconocen que antes evitaban esos horarios para respetar el descanso de los vecinos. Claro que, ahora, buena parte del vecindario se ha acostumbrado a lavar a deshora.

El Congreso convalida el plan del Gobierno para abaratar la luz con el voto en contra del PP Agencia ATLAS / EP

La plancha y la secadora se han convertido, en muchos casos, en electrodomésticos de fin de semana. “En mi casa el domingo la secadora está todo el día funcionando”, apunta una vecina de A Estrada, mientras otra asegura que acumula la ropa sin planchar para darle salida estos dos días, aprovechando la tarifa plana. También hay consumidores que, aun cuando tratan de acomodarse en la medida de lo posible a las nuevas franjas horarias, inciden en que no están dispuestos a restar tiempo de disfrute con su familia por pasarse el fin de semana planchando o lavando la ropa de toda la semana. “También es domingo para mí”, subrayó ayer una vecina.

“La gente está hecha un lío”, apunta desde la Oficina de Consumo de A Estrada Kim Llobet. Indica que muchos usuarios le trasladan que están recibiendo llamadas de diversas compañías para proponerles un cambio en su tarifa. “Lo que se pretende es que la gente deje la regulada y se vaya a la comercial”, explica. No obstante, no deja de reconocer que algunos ciudadanos no están muy informados al respecto, sin conocer realmente en qué tipo de suministro están. Llobet quiso aclarar que, en el caso de que decidan cambiarse a la comercial, los consumidores “han de saber que pierden el bono social”.

“¿Quién está las 24 horas viendo a qué hora está más barato el kilovatio?”

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Desde Consumo se asume que los usuarios están haciendo un esfuerzo para cambiar sus hábitos de consumo de energía eléctrica, aunque no se deja de reconocer que entraña una dificultad importante. “Es un sin vivir. ¿Quién se levanta a poner la lavadora a las cuatro de la mañana? ¿Quién está las 24 horas viendo a qué hora está más barato el kilovatio?”, cuestiona la técnica de consumo. En todo caso, desde esta oficina se pone el acento en que el consumidor ha de leer la letra pequeña de los contratos que se le ofrezcan, dedicando un tiempo a su revisión. “No nos paramos a leer”, lamentan. Así que, lean, y, si la luz es tenue, recuerden que las lupas todavía no necesitan enchufe.

¿Cómo afronta la subida de la electricidad?

“No sé cómo no estamos en la calle haciendo una revolución”

TERESA VILLAVERDE - Desempleada

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¿Cómo afronta la subida de la electricidad? | AC

Teresa se ha acostumbrado a programar la lavadora para que inicie el lavado en torno a las seis de la mañana, coincidiendo con la tarifa más baja. “Así acaba antes de las ocho”, indica. Asegura que es el principal cambio que ha adquirido para ajustarse a los nuevos precios de la luz, si bien también reconoce que acumula la plancha para el fin de semana. Pese a ello, ya ha apreciado el aumento en la factura, aun cuando solo son tres en casa. “Me parece que nos toman el pelo y nosotros nos quedamos tan tranquilos”, dice. “Me parece increíble que en Galicia, que producimos tanta energía eléctrica, la estemos pagando como la pagamos, incluso por encima de otras zonas”, añade. “No sé cómo no estamos en la calle haciendo una revolución. Tememos siempre las consecuencias”, reflexiona.

“Lo peor está por venir. En Navidades habrá que cenar con velas”

Celia Ríos - Jubilada

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¿Cómo afronta la subida de la electricidad? | AC

“Es el gobierno el que tenía que meterle diente a todo esto, pero ellos cobran muchos millones a fin de mes, cuando hay gente que no cobra ni 300 euros”, lamenta Celia Ríos. Vive sola y asegura que siempre fue de estar muy pendiente de la luz, cuidando de no malgastarla. Aun así, estaba pagando entre 20 y 30 euros mensuales y señala que el último recibo fue de casi 70. No entiende por qué. “No cambié nada porque, yo sola, ya ves tú. A veces ya lavo en el lavadero la ropa menuda por no poner ni la lavadora”, dice. Lo único que mantiene es la media hora que tiene enchufada su cinta para caminar. “¿A dónde va así una familia con criaturas?”, señala. “Y lo peor falta poner venir”, añade en relación a la llegada del frío. “Para Navidades hay que poner unas velitas, que hacen algo de ambiente, y no encender hasta la una”, bromea.

“Encima de que tengo que planchar, pensar en que estoy gastando mogollón”

Susana Silva - Trabajadora centro comercial

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¿Cómo afronta la subida de la electricidad? | AC

“En un inicio, la factura me subió unos siete o diez euros. No cambié hábitos porque el trabajo no me lo permite y no voy a cortar tiempo de familia para ponerme a hacerlo todo”, dice Susana. Intenta adaptarse a la normativa de su edificio de no realizar ruidos molestos a partir de las diez de la noche, de manera que no pone la lavadora en horario nocturno y procura no hacerlo a primerísima hora de la mañana. “Si sigue subiendo habrá que modificar los hábitos”, señala, aunque no deja de reconocer que el domingo la secadora estuvo funcionando todo el día. “Si vengo de trabajar y necesito la ropa, me da igual la discriminación horaria; salir, hay que salir vestidos y máximo yo, que tengo un informe que lavar y secar a diario”, dice. “Estoy indignada. Encima de ponerme a planchar, pensar en que estoy gastando mogollón”.

“Como esto no lo arreglen los políticos, a nosotros solo nos queda pagar”

Diego Castro - Empleado sector metalurgia

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¿Cómo afronta la subida de la electricidad? | AC

En casa de Diego Castro se pone la lavadora a primera hora de la mañana, salvo el fin de semana. “No nos cambió mucho la vida, pero subió la factura, eso sí”, apunta. En el piso en el que residen los tres miembros de esta familia es todo eléctrico, de manera que es difícil atenerse a franjas horarias. Al fin y al cabo, el uniforme del trabajo ha de estar planchado y la comida o la cena se hacen cuando se hay que hacerlas, no cuando la luz sale más barata. Asume que no ponen mucho la calefacción, pero también que este año habrá que cortarse aun más. Ya a estas alturas la factura les subió “entre 10 y 15 euros bien al mes”. “Estamos gobernados por tres grandes empresas y, como no lo hagan los políticos, a nosotros solo nos queda pagar”. “Nosotros no podemos cambiar nada. No damos”, lamenta.

“Con un bebé, hay cosas que no puedes cambiar, que funcionan todo el día”

Begoña Calviño - Madre reciente

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¿Cómo afronta la subida de la electricidad? | AC

“Yo ahora la lavadora suelo ponerla una vez al día, a primera hora de la mañana y, cuando tengo que planchar, procuro hacerlo el fin de semana._En mi casa cambiaron mucho los hábitos”, apunta Begoña Calviño. “La subida de la luz fue tremenda”, declara esta estradense, que calcula que paga al menos 20 euros más por recibo. “Yo ahora tengo un bebé y el esterilizador o el calienta biberones funcionan siempre; ahí no se puede hacer nada, así que lo noté mucho”, señala. “Y después todo lo que tienes enchufado por él; es que hay cosas que son inevitables y la luz es algo de primera necesidad”, recuerda. “Me parece vergonzoso; yo tuve que cambiar los hábitos pero, como yo, mucha de la gente que conozco y, si hay que cumplir un horario laboral, tienes que cocinar a determinadas horas, no a la más barata”, incide.

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