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Cuando Lalín descubrió su río

El espacio fluvial cumple 20 años como una infraestructura identitaria del municipio

Xosé Cuíña, José Crespo y Agustín Hernández delante de una de las placas del paseo.

Dos décadas cumple el Paseo do Pontiñas y por los lalinenses que sean 120 más por lo menos, pese a la delicada salud de muchos de los árboles esparcidos por la ribera del río. El trazado que parte de un lago y remata en otro, entre el auditorio y Filgueira, es sin duda la infraestructura más ambiciosa puesta en marcha en el municipio y, como todas las obras, también fue cuestionada. Hoy en día nadie entendería la capital dezana sin un espacio periurbano por el que pasear, hacer deporte o simplemente contemplar masas de bosque autóctono entre, más arriba ya en plena Carballeira da Crespa, decenas de robles centenarios -algunos moribundos- recordados por los que de chavales iban a bañase al río o a coger truchas con la mano entre los molinos del regato ¿Bervia? ¿Cavirtas? o Pontiñas ya a todo su sinuoso curso.

Aspecto del lago anexo al auditorio poco antes de su estreno. Bernabé

Una calurosa tarde de septiembre cientos de vecinos participaban en el acto inaugural más concurrido que se recuerda en Lalín, solo comparable, quizá a la histórica visita del expresidente argentino Raúl Alfonsín. El eterno delfín de Manuel Fraga, el conselleiro Xosé Cuíña, citaba en su discurso al político de Vilalba en su intervención. En las placas distribuidas por el espacio natural se podía leer: Esta obra foi promovida e inaugurada por Xosé Cuíña Crespo. Lalín, setembro de 2001, sin alusión alguna al cargo que ostentaba el todavía entonces todopoderoso político de Prado. El alcalde, José Crespo Iglesias; el presidente de la Diputación provincial, Manuel Abeledo, encabezaban junto al luego conselleiro Agustín Hernández la comitiva en una jornada en la que los presentes acabaron con las prendas de abrigo bajo el brazo y las botellas de agua circulaban para mitigar la sed. Ese día Cuíña se dio un baño de multitudes; una jornada de esas en las que se movía con comodidad saludando a sus convecinos por su nombre o apelativo familiar. “Si esta obra es una realidad es porque Manuel Fraga le dio su apoyo”, exclamó en su intervención Cuíña Crespo, mientras que el mandatario lalinense –entonces llevaba ya 11 años al frente de la administración municipal– animó a los presentes a disfrutar de una obra que poco después en la calle era bautizada por Crespo Iglesias como “la ruta contra el colesterol”. Entonces el fenómeno runner todavía era un gran desconocido, pero los lalinenses se percataron que tenían un espacio idóneo para realizar una caminata a lo largo de los algo cerca de seis kilómetros que separan su inicio de su parte final. El paseo se distribuía en dos carriles de tres metros de ancho, uno para peatones y otro para bicicletas. El arquitecto pontevedrés César Portela, tampoco se quiso perder aquella jornada. En las dos fases del proyecto la entonces Consellería de Política Territorial invertía 526 millones de pesetas de la época.

Más de medio millar de personas acudieron aquel 16 de septiembre al acto

Concierto de la Banda de Lalín en la Carballeira da Crespa. Bernabé

El conjunto escultórico de Sergio Portela. Bernabé

La música tradicional y la danza del grupo A Carballeira de Cercio amenizó los primeros pasos del acto y las melodías de grupos por cuerdas de intérpretes de la Banda de Lalín –por la noche ofrecería un concierto bajo la batuta de Marcel Van Bree– ejecutaban preludios musicales. También acudieron como invitados Os Dezas de Moneixas. Ya cerca del ocaso las autoridades se subían al estrado situado en la Carballeira da Crespa para dirigirse a los presentes que, sentados en sillas de plástico o en la enorme mesa parroquial de 33 metros de largo por 3,5 de ancho –luego trasladada a la Carballeira do Rodo junto con las piezas del conjunto escultórico del artista Sergio Portela– remataron el acto degustando queimada. No faltó el tradicional conxuro a cargo de un improvisado druida ataviado con una coraza de paja. Un concierto del grupo folk Na Lúa puso el broce de oro a una jornada recordada por muchos lalinenses.

Construcción de un puente de la zona de As Cavirtas. Bernabé

Nuevo paso tras el desplome de la circunvalación Bernabé/Javier Lalín

El paso del tiempo obligó al ayuntamiento a asumir unas importantes obras de mantenimiento y algunas de las actuaciones incluso fueron descartadas. Las barcas que, a modo del Parque del Retiro madrileño, se habían colocado en un pantalán en el lago cercano al auditorio fueron retiradas tiempo después y la estructura se fue deteriorando hasta que, por cuestiones de seguridad, acabó siendo arrancada. La escultura de Laxeiro, emplazada en medio de un islote artificial, también cambió de ubicación años después para, afortunadamente, presidir uno de los accesos principales al museo municipal Ramón María Aller. Materiales nobles como la madera de puentes o del largo perímetro que separa la zona peatonal del río también padecieron el paso del tiempo y en distintos proyectos municipales fueron reparados o sustituidos por otros.

El único molino rehabilitado. Bernabé/Javier Lalín

Mostrar el río y su entorno fue la principal razón de esta obra, un ambicioso proyecto quizá incompleto porque hasta la fecha no se pensó en la rehabilitación de alguno de los 11 molinos repartidos a lo largo del paseo, aun teniendo en cuenta la complejidad que puede suponer para una administración hacerse con un molino cuyos dueños en algunos casos es complicado conocer. Con el paso del tiempo algunos son ya imperceptibles y están totalmente cubiertos por la maleza. A mediados de 2016 se recuperó uno, al lado del lago del auditorio para ser dedicado a centro informativo sobre la biodiversidad del paseo, pero esa idea nunca se materializó.

Los afectados consiguen casi 40 millones tras un larga batalla judicial contra la Xunta

En una singular sentencia, el Supremo estimó la naturaleza urbana de fincas

Reunión de afectados con el letrado José Luis F. Pedreira. Bernabé

En abril de 2012 FARO avanzaba una sentencia sin precedentes en Lalín: La Xunta debía abonar más de 30 millones de euros a propietarios de terrenos del espacio fluvial ocupados para la construcción de la segunda fase del paseo natural.

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) desestimaba un recurso de la Consellería de Medio Ambiente relativo a la reversión de parte de los predios a sus dueños y el alto tribunal autonómico refrenda así una sentencia del Tribunal Supremo, de dos años antes, en la que daba la razón a los algo más de una veintena de propietarios. Aquel fallo estimaba que el valor de las fincas rondaba los 26 millones de euros, pero a esta cantidad había añadir los intereses generados desde entonces, por lo que la suma se disparaba hasta los 30. l margen de esta sentencia del Tribunal Supremo, la Xunta ya había sido condenada por el TSXG en 2006 al pago de otros 8,2 millones de euros a los mismos afectados, cuantía que ya se habían repartido en función de los bienes de cada uno de los 25 vecinos. De los 8,2 millones, 7,3 correspondían al valor de las fincas, incluidos los intereses desde su ocupación y hasta enero de 2006. Los restantes suponían el 5% por el premio de afección (369.484 euros) y otro 10% sobre el valor actual del suelo fijado como quantum indemnizatorio (453.501). La Xunta había consignado solamente 176.129 euros para la ocupación de las fincas, en 1996, cuando se aprobó el acondicionamiento del río Pontiñas y los 453.501 establecidos por el Xurado Provincial de Expropiación, un año después, desde que los valores iniciales fuesen recurridos por los afectados.

Complejo escultórico

Otro de los reveses judiciales llegó en 2008, cuando los propietarios de la Carballeira da Crespa forzaban al ayuntamiento a librar una parte del espacio natural en el que se había construido una enorme mesa de granito y un conjunto escultórico obra de Sergio Portela. Este entorno, vallado por sus dueños poco después, se perdía para el disfrute de los lalinenses y las obras de arte y la mesa parroquial se trasladaban a la Carballeira do Rodo.

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