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Gluten no, por favor

Los helados también son una opción para los celíacos, como estos polos sin gluten.   | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Los helados también son una opción para los celíacos, como estos polos sin gluten. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

“Eres celíaca”. Mercedes se quedó estupefacta cuando le diagnosticaron la enfermedad. Era 1981 y el gluten un completo desconocido. Sin embargo, una parte de ella sintió alivio. Llevaba una larga temporada peregrinando por especialistas y médicos a causa de unos problemas intestinales que la habían consumido hasta los 40 kilos. “Mi estado era frágil y estaba muy debilitada. Me hicieron una biopsia intestinal y descubrieron que mis vellosidades estaban aniquiladas a causa del gluten”, cuenta la estradense Mercedes Garrido, recordando su experiencia. A partir de ese momento, todo fue viento en popa. “Con una dieta sin gluten y un tratamiento vitamínico consiguieron sacarme adelante”, continúa relatando Mercedes, eternamente agradecida a los doctores Lorenzo Zúñiga e Iglesias Corral.

Mercedes es una de tantas otras que ha tenido que aprender a vivir sin gluten, esa proteína que se encuentra en alimentos de uso tan común como son los cereales. Esta semana, en la que se ha celebrado el Día Nacional del Celíaco, Mercedes reconoce que la situación no es comparable a la de los años 80 y que la enfermedad es mucho más visible de lo que lo era hace cuarenta años. Pese a que ser celíaco no impide tener una vida “completamente normal”, hay un aspecto que Mercedes lamenta: el elevado sobrecoste de algunos de los productos sin gluten.

Un sobrecoste importante

“Cuando eres celíaco, lo eres para toda la vida. Y una familia que tenga un hijo con esta enfermedad va a experimentar un sobrecoste importante en su lista de la compra”, reconoce. Al tiempo, Mercedes asegura que deberían revisarse los precios de dichos productos, con el objetivo de que ser celíaco no suponga un hándicap económico.

Con el objetivo de hacer frente a ello, la nutricionista estradense Clara Torres recuerda que la mejor dieta es la que se basa en el producto fresco. “Ahí no hay gluten, por lo que no tendría que suponer un sobrecoste”, añade. Así, propone que se eviten todos aquellos alimentos ultraprocesados que, aunque no lleven gluten, sí pueden contener otras sustancias perjudiciales para la salud.

Ser disciplinado

Y es que ser celíaco no es una opción. Pero evitar el gluten sí. “En determinadas patologías que cursan con inflamación, puede ser conveniente retirar el gluten”, indica Torres. Sin embargo, la nutricionista insiste en que lo importante es acudir a un profesional: “si sospechas que puedes tener algún problema con el gluten no lo dudes y acude al médico”.

Como bien recuerda Torres, la celiaquía puede aparecer en cualquier momento de la vida y sus principales síntomas son intestinales. Mercedes, con su larga experiencia, calma las aguas y reconoce que lo más importante es “ser disciplinado”. Pone el ejemplo de un viaje a Italia en el que tuvo que renunciar a la pasta por una buena ensalada. “Ser celíaco es tener asumida una dinámica mental y de dieta que es muy fácil de llevar”, concluye. Y es que de los 80 hasta hoy, las cosas han cambiado. Estamos en una sociedad más concienciada. La misma que entiende que la celiaquía ha dejado de marcar el límite.

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