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La pandemia obliga a cambiar el mostrador

El confinamiento y la segunda ola avivan en el pequeño empresario la necesidad de buscar una alternativa para acercarse a su cliente y hacerle llegar su producto en caso de que tenga que bajar la persiana

En equipo de Kuzunguka, en su sede de Lalín.  | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

En equipo de Kuzunguka, en su sede de Lalín. | // BERNABÉ/JAVIER LALÍN

Salir al supermercado durante las semanas de confinamiento era regresar a casa con el alma enredada en los tobillos. No solo por la estampa apocalíptica y el miedo que pesaba en el ambiente como una losa, sino por la imagen de comercios y establecimientos hosteleros con sus verjas bajadas y sus luces apagadas. Alguno se animaba a colocar un arco iris en el escaparate para lanzar aquel mensaje de ánimo que llegó a los balcones: todo irá bien. Sí, pero no. Todo mejoró, pero todavía no se ve la luz al final del túnel o, si se vio semanas atrás, nos hizo creer que era el sol. El comercio y la hostelería son dos de los sectores señalados por el varapalo económico que llega bien agarrado a la mano de la crisis sanitaria. Del confinamiento y de esta segunda ola de la pandemia está surgiendo en el pequeño empresario, no solo la desesperación –que lleva latente desde mediados de marzo–, sino la concienciación de que necesita cambiar el mostrador para acercarse a su cliente y hacerle llegar su producto en el caso de que se vea obligado a bajar nuevamente la persiana.

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Páginas web, tiendas online, redes sociales o plataformas de compra están abriendo una ventana donde antes se cerró una puerta. Las empresas ligadas al marketing digital y desarrollo de páginas web o Apps en el ámbito de Deza y Tabeirós-Terra de Montes están apreciando un cambio de rumbo y un pensamiento cada vez más en clave digital que ha germinado en el campo de los negocios de proximidad.

“Tuvo que venir una pandemia para que nos diésemos cuenta de que las redes sociales, las páginas web o las tiendas online son realmente importantes

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“Tuvo que venir una pandemia para que nos diésemos cuenta de que las redes sociales, las páginas web o las tiendas online son realmente importantes”, exponen desde la firma estradense Actualizados Comunicación. Lorena Penas y Silvia Alende reconocen que nunca tuvieron tanto trabajo como en los meses de confinamiento. “No bastaba con colgar un cartel en el escaparte porque no había nadie que lo viese. Si querías comunicar algo a tus clientes, las redes eran el único medio realmente efectivo”, explican, para seguidamente poner el acento en que los meses de encierro presentaron a las redes sociales, tanto para clientes como para comerciantes, como un canal de venta idóneo.

No todo el monte es orégano. Penas y Alende reconocen que los primeros días fueron difíciles y que, al verse obligados a echar el cierre, algunos clientes se plantearon extender este candado a sus perfiles virtuales. Tuvieron bajas, pero fue también el momento de emprender una labor de concienciación e información sobre la presencia en redes como la forma de esta en un momento como ese al lado del cliente. El convencimiento llegó después, cuando se comprobó la posibilidad de gestionar pedidos a través de estas redes o la importancia de mantenerse operativo con el cliente, aunque fuese con el establecimiento cerrado. Algunos negocios salvaron de este modo campañas como la de Pascua, por ejemplo.

Un miembro del equipo de Kuzunga de Lalín Bernabé /Javier Lalín

Esta firma estradense de marketing digital gestiona en estos momentos las redes sociales de una cartera de 70 clientes. Todos ellos tienen su mostrador virtual, donde el consumidor puede encontrarlos en cualquier momento y desde cualquier lugar, incluso cuando una pandemia les impide verse cara a cara.

En Lalín está el cuartel general de Kuzunguka App Developers. De un tiempo a esta parte esta firma está detectando un interés por el desarrollo de páginas web o el montaje de tiendas virtuales. “Sigue habiendo mucha demanda porque presencia en internet todavía falta. Se está haciendo mucha página web, pero la gente tiende ahora a poner un complemento de tienda online, si no tiene un catálogo muy extenso”, explica Rosa Prieto. Asume que hay negocios que tienen una cruda competencia en la venta por internet, habida cuenta de lo asentada que está la costumbre de realizar estas compras a través de grandes plataformas. Sin embargo, explican que, cuando se trata de un producto propio o diferenciado, esta alternativa está dando muestras de un buen funcionamiento. Puso como ejemplo el caso de un cliente que, durante el confinamiento, se encontró en sus cámaras frigoríficas con un montón de chuleteros de vaca y buey que tendrían que haber llegado a la hostelería. “Le montamos rápidamente una tienda online y pudo venderla toda”, explica Prieto.

“Siempre es una salida ante un cierre. La gente se empieza a concienciar pero tiene miedo a las inversiones”

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Desde Kuzunguka –el nombre proviene de un término suajili que tiene una connotación de ‘proximidad’– se explica que abrir una tienda online puede costar alrededor de 1.500-2.000 euros, como precio medio, dependiendo de la cantidad de producto. Ellos les facilitan la herramienta con el catálogo hecho. Luego, como sucede en la calle, hay que hacer que la gente entre.

Merca Lalín y Merca A Estrada suman 145 negocios

La apuesta por nuevos mostradores, en este caso virtuales, se diversificó con la experiencia del confinamiento. Los concellos de Lalín y A Estrada dieron un paso al frente para lanzar definitivamente estas iniciativas, que en el caso de ambos ayuntamientos se encargó a la empresa Tiendéalo, un negocio especializado en ofrecer plataformas individualizadas de comercio a los concellos. Merca Lalín y Merca A Estrada suman 145 negocios, escaparates virtuales que ya comienzan a tener sus productos –especialmente en el caso de la plataforma lalinense, con un millar de artículos– pero que al que todavía hay que ir sumando elementos. En Merca Lalín son 84 los negocios registrados y 61 los que totaliza A Estrada, si bien es cierto que se aguarda un repunte para la plataforma estradense similar al experimentado por la lalinense tan pronto como esta herramienta se abra a que los clientes puedan comenzar a efectuar sus compras. En Lalín ya es posible realizar pedidos pero en A Estrada se está aun en la fase de inscripción de negocios, calculando que, una vez subida la mercancía, pueda abrirse esta herramienta para la venta online hacia el mes de noviembre, todavía a tiempo para la facilitar a clientes y establecimientos la interacción en la campaña de Navidad.

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