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Calma para medir la tempestad

Los días de sol permiten comprobar la cambiada imagen tras las crecidas del Ulla

Calma para medir la tempestad

Calma para medir la tempestad

Tras la tempestad llega la calma. Después de que una sucesión de borrascas dejase una importante huella en la comarca de Tabeirós-Terra de Montes, el sol salió y las aguas volvieron a su cauce. Las fuertes precipitaciones que acompañaron a Elsa y Fabien hicieron subir el nivel de ríos tan caudalosos como el Ulla, mudando por completo el paisaje de sus riberas. Las fuertes crecidas han ocasionado cambios en el paisaje de estas tierras, apreciados después de que el río se recogiese a su curso habitual. Pueden observarse en parajes como los que el Ulla brinda en Pontevea o en O Areal (Berres). La calma llega para medir la huella de la tempestad.

La asociación Entre as Pontes ya ofreció estos días a través de sus redes sociales un primer balance de cómo las fuertes crecidas del Ulla afectaron al entorno natural que cuida este colectivo, artífice de la recuperación de la playa fluvial popularmente conocida como A Praíña. Desde la asociación se encaja la situación en la época del año y se interpreta como un regalo navideño la gran cantidad de arena natural que la fuerte crecida del río -mantenida durante unos cinco días- aportó a esta zona de baño fluvial.

Consideran que la situación trajo, en general consecuencias muy positivas para el entorno, que ofrece estos días nuevas panorámicas para disfrute de quienes se acercan a descubrir este paraje. En los últimos días son muchos los que aprovechan el período vacacional o los días festivos para disfrutar de la belleza -natural y arquitectónica- que ofrece la zona, combinando la estampa natural que el río ofrece a su paso entre los municipios de A Estrada y Teo, con el puente medieval de Pontevedra para unir sobre el cauce ambos concellos vecinos.

Los intensos temporales hicieron mella en el área recreativa de O Areal, en la parroquia estradense de Berres. Con las aguas ya recogidas, la composición arroja importantes diferencias con la imagen de esplendor que este entorno natural ofrece en otros meses del año. La crecida del río se llevó por delante algunos elementos significativos de este espacio, mientras que otros se vieron destrozados por los árboles que se desplomaron, incapaces de soportar el fuerte empuje del viento que acompañó a la irrupción de Fabien.

Un puente de madera fue desplazado de su lugar original, con la suerte de que unos árboles lo frenaron e impidieron que la fuerza de la corriente de lo hiciese desaparecer de este entorno para siempre. A través de las redes sociales se recuerda que la estructura llevaban instalada en O Areal 18 años.

Los árboles caídos causaron varios destrozos en algunos de los elementos que caracterizan este área recreativa a orillas del Ulla. La huella se intentará ir borrando poco a poco, aunque desde la consciencia de que queda trabajo por delante para borrar la mella que la adversidad meteorológica hizo en este cuidado entorno.

Ya lejos del río, los cordones de seguridad para proteger a los ciudadanos de los desprendimientos causados por las fuertes rachas de viento todavía continúan en algunos puntos de A Estrada y acompañaron estos días a los viandantes en enclaves tan céntricos como la Praza de Galicia.

Tras la tempestad llega la calma o, al menos, un margen temporal para sobreponerse y seguir adelante con lo que traiga el río o deje el fuerte viento.

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