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Alertan de la proliferación de excrementos de perros en calles del núcleo de Silleda

Pintor Colmeiro, Venezuela y Rúa do Agro son las más afectadas -El Concello tiene una ordenanza desde 2011 que obliga a retirar las deyecciones y limpiar la vía si queda sucia

Excrementos de perros en la calle Venezuela de Silleda. // Bernabé/Javier Lalín

Vecinos del casco urbano de Silleda muestran su malestar por la presencia, cada vez mayor, de restos de excrementos de perros en las aceras. Algunos de ellos incluso se han dirigido semanas atrás al consistorio pidiendo que se coloquen bandos en las rúas en los que se conmine a los dueños de canes a no ensuciar la vía pública.

Según señalan los afectados, las zonas con más problemas son la calle Venezuela, el entorno del bar Victoria (que hace esquina con Pintor Colmeiro) y la zona próxima al hotel Ramos. Hay comerciantes y dueños de otros negocios instalados en estas áreas que se afanan en baldear varias veces al día las entradas a sus locales, en vista de la escasa o nula colaboración de dueños de perros, a pesar de que existe una ordenanza que los obliga a retirar las deyecciones. Desde el propio Concello se indica que hay una normativa en vigor desde octubre de 2011, la Ordenanza de Convivencia, Residuos, Limpeza Viaria e Ornato do Concello de Silleda. En su artículo 83, se indica literalmente que "los propietarios o poseedores de animales domésticos que los conduzcan por la vía pública están obligados a recoger sus excrementos en bolsas impermeables y a depositar estas, debidamente cerradas, en papeleras destinadas para este uso o, de no haberlas, en los colectores específicos para la fracción resto. Deben, así mismo, limpiar la parte de la vía pública que pudiese quedar sucia. Por motivo de salubridad pública, en ningún caso se permitirá que los animais realicen sus deyecciones en zonas verdes, parterres, zonas terrosas y zonas de juegos infantiles".

El Concello remitió en su momento cartas a todos los hogares para informarles de esta ordenanza, e insiste en que para que la normativa se cumpla es necesaria la concienciación de los propios dueños de los animales. La ordenanza añade que "los agentes municipales están facultados para exigir al propietario o poseedor del animal el cumplimiento de las obligaciones previstas". Del mismo modo, cualquier vecino puede denunciar la infracción, que a su vez puede acarrear una multa económica o, en su defecto, trabajos en beneficio de la comunidad.

La falta de colaboración de algunos propietarios de canes es tal que incluso la calle en la que suelen aparcar los trabajadores municipales, a Rúa do Agro, es una auténtica carrera de obstáculos para no pisar excrementos. El problema que tiene Silleda no es ajeno a su concello vecino de Lalín, en cuyo casco urbano aún quedan dueños de canes que hacen caso de las papeleras de Sanecan en las que pueden depositar las heces.

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