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balonmano - Asobal

Maestros en gestionar finales de Liga

El Frigoríficos firmó la salvación en las tres campañas pasadas gracias a un gran último tercio de campeonato

Los jugadores del Cangas, tras la salvación de la 17-18. // Santos Álvarez

Los jugadores del Cangas, tras la salvación de la 17-18. // Santos Álvarez

Con la posibilidad ya anunciada de que la Real Federación Española de Balonmano mantenga ascensos y descensos aunque no se reanude la Liga, y con la firme intención de batallar contra esta decisión en cualquier campo -justicia ordinaria incluida- los números del Frigoríficos del Morrazo en toda su historia, y especialmente en las tres últimas campañas, contradicen a aquellos que defienden la idea de descenderlo a pesar de que no se disputen once jornadas del campeonato. El conjunto cangués está abonado a las remontadas clasificatorias casi tanto como al sufrimiento, y así lo corroboran sus más recientes experiencias. En todas ellas el último tercio de campeonato ha sido decisivo para que el Cangas asegurase su permanencia, incluso cuando todos los pronósticos apuntaban a que daría con sus huesos en la División de Honor Plata, haciendo valer ese lema de que "En Cangas ninguén se rende".

Después de dos años atípicos peleando en la zona noble de la tabla clasificatoria de la Asobal, la obligada reconversión en su plantilla -con la pérdida de tres elementos determinantes como Lamariano, Fernando Eijo y Adrián Rosales- abocó a la escuadra por entonces dirigida por Víctor García, "Pillo", a una campaña de transición en la 2016-2017, nuevamente inmersa en una lucha sin cuartel. A falta de once jornadas para la conclusión del torneo el Frigoríficos ocupaba plaza de descenso con 10 puntos, junto al Benidorm, que sumaba 9. El corte lo marcaban el Guadalajara y el Aranda con 12.

Los de O Morrazo perderían tres choques más (Granollers, Guadalajara y Barcelona) antes de comenzar la remontada. Luego vencieron a Cuenca y Atlético Valladolid y en la jornada 27 daban un golpe determinante al imponerse a domicilio a un rival directísimo como el Villa de Aranda. El inesperado triunfo de estos ante el Logroño La Rioja obligó a realizar un esfuerzo añadido, con triunfo ante el Sinfín y uno más postrero en la última jornada ante el Bidasoa -con transistores para conocer qué hacía el Aranda ante el Ademar- para festejar la salvación. En ese sprint final el cuadro gallego cosechó 10 puntos, los mismos que en las 19 jornadas anteriores para acabar totalizando 20, clasificándose justo por delante de Aranda (20) y Sinfín (13), que bajaron. La machada estaba conseguida.

Si ya había sido meritoria la actuación de los cangueses ese año, lo ocurrido en el siguiente se circunscribe casi en el ámbito de los milagros. Después de una mala primera vuelta que desembocó en la dimisión de Pillo, el Cangas llegaba a la decimonovena jornada del campeonato como colista con solo seis puntos en su casillero, y a cinco de la zona de permanencia, que por entonces marcaba el Puente Genil con 11. Es más, los de O Morrazo llegaron a acumular la friolera de 9 derrotas consecutivas hasta que, en la jornada 22, el duelo ante el Bidasoa sirvió de punto de inflexión con un triunfo solvente (24-20) . Dos semanas después volvía a repetirse el cambio de tendencia, con una victoria agónica, y no exenta de fortuna, frente al MMT Seguros Zamora por 22-21.

A partir de ahí el Cangas, entrenado en esta segunda vuelta por Magí Serra, ya se desató por completo. Logró victorias ante Guadalajara y Teucro y un empate contra el Anaitasuna antes de imponerse en O Gatañal al Fertiberia Puerto Sagunto, en lo que suponía su permanencia virtual y el descenso de su rival. La temporada se cerró con triunfo ante el Ángel Ximénez Puente Genil, ya con los deberes hechos.

El balance de esos últimos 11 encuentros se cerró con 13 puntos para acabar la Liga con un total de 19, por delante de Teucro (18) y de los descendidos Puerto Sagunto y Zamora, ambos con 13 en sus respectivos casilleros.

A pesar de que la campaña pasada el Cangas llegó a la decimonovena jornada del campeonato fuera del descenso al sumar 10 puntos por los 9 de Teucro y los 6 de Alcobendas, el equipo de Serra necesitó de esos 11 partidos finales para certificar su sueño, llegando a un derbi frente al Teucro con la vitola de decisivo. En ese último tercio del torneo liguero los de Magí Serra lograron empates de mucho mérito ante Bidasoa y Ademar, además de triunfos frente al Sinfín y el Guadalajara. Con todo, llegaron al vigesimonoveno partido con tres puntos de ventaja sobre su máximo enemigo, el Teucro, haciendo necesario puntuar para poder asegurar su continuidad en la Liga Asobal. Los pronósticos se cumplieron y el triunfo cayó del lado local, consiguiendo la permanencia a falta de una jornada.

El registro de los de O Morrazo en esos once partidos finales fue de ocho puntos, para cerrar el torneo con 18, cinco más que Teucro y nueve más que Alcobendas, que fueron quienes sufrieron el descenso de categoría.

Multiplica su promedio

A la luz de los datos, la clara conclusión es que la clasificación del Frigoríficos del Morrazo con dos tercios de Liga disputados no es, para nada, definitiva. En estas últimas tres campañas el promedio de puntos de los cangueses se multiplica en el último tercio del campeonato, sirviéndole siempre para obtener la permanencia, en ocasiones superando las previsiones más optimistas. "No defendemos que se dé la Liga por acabada ya por una cuestión de interés propio, porque estemos en zona de descenso", defienden en el club cangués, amparándose en que "en otras temporadas hemos estado casi siempre en descenso a estas alturas". Y los números de estas tres temporadas pasadas le dan ampliamente la razón a los rectores del Frigoríficos.

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