Baloncesto - Clínic de Vilagarcía | Pablo Laso Entrenador más laureado en la historia del Real Madrid

“Creo que es un acierto ir al Bayern de Múnich porque sus expectativas son muy altas”

El técnico vitoriano destaca el crecimiento del baloncesto teutón

Laso ayer en Vilagarcía donde imparte un clínic.

Laso ayer en Vilagarcía donde imparte un clínic. / INAKI ABELLA DIEGUEZ

Pablo Laso participa este fin de semana en el Clínic de Vilagarcía. El entrenador más laureado del Real Madrid, y flamante fichaje del Bayern de Múnich, repasó para FARO DE VIGO su visión del baloncesto desde la perspectiva de un técnico reconocido a nivel mundial.

Se suma a un largo elenco de entrenadores que han pasado por el Clínic Vilagarcía. ¿Qué es lo que le ha animado a aceptar la invitación del Ciclo de Baloncesto?

– Vine hace muchos años y siempre tuve la sensación de que Vilagarcía era un sitio especial de baloncesto. Iván Villar (director del Ciclo de Baloncesto) lo primero que hace el día que me ficha el Bayern de Múnich es llamarme para que venga a jugar el Torneo EncestaRías de pretemporada. Esto es parte de un trabajo de un tiempo atrás para conseguir que Vilagarcía sea reconocido a nivel estatal y europeo como un sitio de baloncesto especial. Y con cosas como el clínic y el torneo se pueden conseguir cosas muy buenas para Vilagarcía.

– Precisamente el Ciclo Baloncesto de Vilagarcía es el resultado de haber equiparado la titulación como entrenador de baloncesto a una titulación académica. ¿Qué opinión le merece esto?

– Me parece muy bien. Eso no quiere decir que los entrenadores académicamente seamos la leche, pero me parece muy bien. Hay veces que el deporte enseña tanto como la vida y otras veces incluso más También los libros enseñan más que el deporte, seguro, pero creo que las titulaciones deportivas exigen mucho esfuerzo a nivel de estudio. Está bien equiparar esas titulaciones porque a la larga son buenas para los entrenadores.

– Como jugador, tuvo una dilatada carrera, paso por Estados Unidos incluido, ¿pero en qué momento supo que quería ser entrenador?

– Un entrenador me llegó a decir, cuando entrenes ya harás eso, pero no existía nunca en mi cabeza la idea de entrenar. Cuando dejo de jugar llega un momento que piensas que tienes que devolver algo al baloncesto y cuando vi la posibilidad de entrenar no lo dudé. Yo empecé entrenando en Castellón en LEB 2 y hasta hoy.

Pablo Laso está muy ilusionado con su nueva etapa en Alemania.

Pablo Laso está muy ilusionado con su nueva etapa en Alemania. / INAKI ABELLA DIEGUEZ

– ¿Cuánto ha influido la figura de su padre, Pepe Laso, en la decisión?

– No creo que mucho porque en la decisión de llegar a entrenar entran en juego muchos factores. Creo que al final el decidir entrenar es algo que tú tienes dentro. Es cierto que mi vínculo con el baloncesto, a nivel familiar, pues ha sido muy alto, pero al final todo depende de tu pasión y de tu conocimiento. Sin ir más lejos, yo tengo hermanos que no son entrenadores ni tienen vinculación con el baloncesto. Al final es un tema muy personal, y en mi caso, no ha sido determinante que mi padre haya sido entrenador.

“Este año he invertido tiempo en cosas que no puedes hacer cuando entrenas”

– Para ser un buen entrenador, y no hablo de títulos ni de categorías, ¿en qué no se puede fallar?

– En lo que no se puede fallar es en la pasión. Ser entrenador es un trabajo muy exigente. Yo siempre digo que de jugador se vive muy bien porque el jugador juega y desconecta y el entrenador se lo lleva todo dentro. Sin esa pasión es muy complicado entrenar porque lo relativizarás todo. Los grandes entrenadores son personas que se implican mucho y esa pasión les viene bien, independientemente de la categoría en la que entrenen. Muchos entrenadores nacen, pero se tienen que hacer. Otras veces los hay que no nacen, pero se hacen. Por lo cual el camino de un entrenador también es un poco inescrutable.

– Ahora tiene otra perspectiva abierta que es la de ser padre de un jugador joven. Muchas veces la influencia familiar es un asunto de difícil gestión entre los entrenadores. ¿Pero qué recomendaría a un padre o madre de jugador?

– Que se calle la boca. Que disfrute del partido, que disfrute de su hijo, pero que se calle la boca. Y si no que entrene. Si va a hablar y a opinar que entrene.

Realizando un ejercicio ayer durante el clínic de Vilagarcía.

Realizando un ejercicio ayer durante el clínic de Vilagarcía. / INAKI ABELLA DIEGUEZ

– Está claro, y es inevitable que su presencia en Vilagarcía, haya causado expectación. ¿Pero qué es lo primero que debe saber un entrenador que va a escuchar a alguien de la talla de Pablo Laso?

– Pensar que por escuchar a un entrenador, sea el que sea, vas a convertirte inmediatamente en un mejor entrenador sería un error. Yo no soy un gran defensor de los clínics, pero si soy un gran defensor del conocimiento. Cada entrenador tiene que ser él mismo. Si alguien viene a escuchar a Pablo Laso y saca un pequeño detalle que le valga perfecto, ya mejora. Yo cuando entrenaba no quería ser como nadie, quería ser el mejor Pablo Laso posible. Eso sí, aprende de todos. Y si alguien saca algo que le guste de mi charla que lo aplique. Yo estaría encantado que suceda, pero yo no me creo mejor ni más que nadie. Tengo una filosofía que me encanta mostrar y cada uno que coja lo que le pueda valer. Tampoco por copiarlo todo te conviertes en mejor entrenador.

– ¿Estamos caminando en buena dirección en labores de cantera en el baloncesto español?

– Soy de los que piensa que sí. Y a los resultados en formación de las selecciones españolas me remito. Y creo que eso se consigue por que tenemos a los mejores formadores. Yo he visto partidos de europeos y mundiales que me parecían imposibles a priori para España, y en cambio se han ganado. En eso creo que se hace notar la labor de los entrenadores que tenemos. Capaces de dotar a los chavales de unos recursos que en otros lados no tienen. Por eso creo que tenemos muy buena salud en la base. ¿Eso va a durar siempre? Pues probablemente no porque todos hacen por mejorar. Sin ir más lejos, ha ganado al Basketball Champions League un entrenador finlandés y Finlandia, su selección, está haciendo un muy buen baloncesto. Por eso en el baloncesto siempre hay que pensar que con lo que estás haciendo no va a ser suficiente para mejorar, porque lo que hagas bien hoy igual no te alcanza para ganar mañana.

– Muchos talentos jóvenes se están yendo. Hay casos como el de Aday Mara, Conrad Martínez o Juan Núñez. ¿Qué lectura hace?

– El primer tema que no se puede obviar es el económico porque siempre entra en juego. Es absurdo obviarlo. Uno busca siempre las mejores condiciones. Dicho esto creo que el entorno del jugador debería hacerle ver al joven que es lo mejor para su futuro y no dejarse llevar únicamente por la inmediatez. Muchas veces irte a un sitio porque te paguen más no es la panacea y hay que valorarlo todo. También me gustaría tener los mismos medios que tienen otros países.

“Hay veces que el deporte enseña tanto como los libros y otras veces incluso más”

– ¿Cómo ha empleado este año alejado de los banquillos?

– Cuando salí del Real Madrid tuve una charla con Xavi Pascual muy buena sobre este tema. El había pasado por ello y me dijo que al principio me vería todos los partidos, pero que poco a poco iría seleccionando. Y fue así. Fui seleccionando aquello que más me interesaba ver en base a mis ideas de juego. He ido invirtiendo tiempo en cosas a las que no puedes atender cuando entrenas porque el ritmo de la competición no te deja. Este año, a nivel de baloncesto para mí, ha valido para eso. No he tenido que entrenar, ni viajar, he podido disfrutar de la familia, he ido a conciertos… He hecho cosas que cuando estás trabajando no puedes, pero lo mejor de todo es el poder elegir en qué quieres invertir tu tiempo y en donde quieres poner tu concentración. Por ejemplo, no me muero por ver la final entre Barcelona y Real Madrid, porque para mí puede ser más interesante ver la final de la liga italiana, por poner un ejemplo. Lo ves todo desde una perspectiva que lo que quieres es que te valga a ti para aprender. Eso es probablemente para lo que más me ha valido esta temporada. Tener esa tranquilidad de no tener encima la presión del partido. Solo estuve cuatro meses parado sin baloncesto en mi vida al final de mi carrera como jugador. También es verdad que entrenaría mañana por la mañana, pero también es verdad que a veces necesitas ver las cosas con distancia, valorar con tiempo.

Su presencia en VIlagarcía se ha hecho notar en el récord de asistentes al clínic.

Su presencia en VIlagarcía se ha hecho notar en el récord de asistentes al clínic. / INAKI ABELLA DIEGUEZ

– Pero acostumbrado a competir al máximo nivel profesional toda la vida, ¿a nivel mental supone casi un choque de emociones?

– Son muchas cosas. Por un lado es un alivio, pero por otra te falta la adrenalina de la competición. Echo de mucho menos la competición, pero valoro otras cosas. Entrenaría mañana, pero tampoco me muero por entrenar mañana. Ha pasado un año desde que dejé de entrenar y aquí sigo (risas). Hay que saber valorar otros aspectos de la vida.

– Ahora en lo personal, abre una nueva etapa de su carrera en Múnich. ¿Qué supone para usted?

– Supone una buena noticia. Solo espero que el Bayern haya acertado fichándome y que las cosas nos vayan muy bien. Esa es mi manera de ser. No me siento ni más presionado por haber ganado títulos con el Real Madrid, ni por ir a este equipo, ni me siento menos presionado por entrenar fuera de España… No, no pienso mucho en esto. Simplemente deseo que nos vaya bien a las dos partes. Es una experiencia nueva y estoy muy ilusionado, pero no pienso en nada de lo anterior.

– ¿Y por qué el baloncesto alemán?

– Hace años leí una historia sobre lo que quería llegar a ser el baloncesto alemán y me chocó. Decía que aspiraban a ser una de las ligas top de Europa. Es una manera de pensar las cosas y marcar las cosas. Una manera de demostrar que para lograr algo se necesita un tiempo, nada es inmediato. La liga alemana ha crecido mucho y hay otras ligas que sufren por diferentes razones. La asistencia a los campos y la competitividad en Alemania está yendo hacia arriba. Estamos viendo una final que no están jugando ninguno de los grandes favoritos, como eran Alba Berlín y Bayern de Múnich. El Ulm y el Bonn son los finalistas en una liga que está creciendo y eso es parte de un plan. No surge de la noche a la mañana. Para mí creo que es un acierto ir a un equipo como el Bayern porque es un equipo con unas expectativas muy altas de seguir creciendo, un club histórico a nivel mundial con lo cual me siento muy feliz y muy contento en la que aspiro a que todo vaya bien. Claro que sí.