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Fútbol

Tu segunda canción

Iván con los jugadores del Montecastelo. JOSÉ LORES

Iván y Álex, dos chicos con discapacidad intelectual, se reencuentran en un amistoso tras 18 meses

La existencia, congelada durante la pandemia, retoma su latido. Iván Lemos disputa hoy, cumplidos los 20 años, el segundo partido de su vida; tan lejos aquel 17 enero de 2020 en que debutó. Será el portero del Areas ante el Montecastelo, que ejerce de anfitrión en este amistoso entre alevines. En las filas colegiales milita Álex, que rompió los corsés burocráticos. Por su impulso creó la Federación Gallega de Fútbol la licencia PDA, que faculta a niños con discapacidad intelectual para que jueguen con equipos de inferior edad si se ajustan mejor a sus condiciones físicas, psíquicas o sensoriales. A Álex, de categoría infantil en lo estricto del DNI, le han catalogado un 47 % de discapacidad, que acumula entre déficit visual, TDH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) y trastorno del espectro autista. La discapacidad legal de Iván se cifra en el 65%, con déficit de atención e hiperactividad. El amor de ambos por el deporte alcanza el 100%. “Es la mejor herramienta para crecer y mejorar las relaciones socioafectivas”, sostiene Álex Abalde, coordinador y uno de los entrenadores del Celta Integra, reservado a personas con diversidad funcional e intelectual. Desde hace dos semanas existe la Fundación Celta Genuine como cantera del Integra. Iván ha comenzado a entrenar con ellos en A Madroa. A Álex lo aguardan dentro de un año con los brazos abiertos. Ambos conocerán segundos amigos e ilusiones; segundas canciones que colmarán tanto como las primeras porque ya no resultarán excepcionales.

Iván y Álex, en el partido de 2020. JOSÉ LORES

Jorge Fortes es el alma buena que ha allanado el camino a Álex e Iván. Trabajaba como profesor del ciclo de fútbol en el Montecastelo cuando conoció a Álex. El pequeño sigue el plan de estudios convencional, pero con un curso de desfase. Bien integrado en su clase y en su equipo, por edad estaba obligado a saltar a alevín en 2019. Fortes derribó todas las puertas para lograr que la Federación Gallega crease la licencia PDA (persona discapacitada autorizada) que mantuvo a Álex junto a sus compañeros.

Cuando trascendió el caso, el coordinador del Areas, Ángel Román, le contó a Fortes la historia de Iván; un chico ya sénior que se entrenaba con los porteros cadetes del club ponteareano, pero cuyas limitaciones motrices le impedían jugar partidos. Cuatro años llevaba ejercitándose dos veces por semana con absoluta disciplina y puntualidad, aunque las convocatorias le estuviesen vedadas. Por él organizó Fortes aquel amistoso de enero de 2020 entre benjamines del Montecastelo, la categoría que consideraron más apropiada. Iván fue capitán de una escuadra y Álex, de otra. La felicidad se derramó en común.

Álex, superada la paralización del deporte federado obligada por el COVID, ha podido seguir jugando con su equipo, ahora ya alevín. Iván no ha tenido más oportunidades. “El compromiso era que fuese dando pasitos hacia otras categorías. Pero vino lo que vino y ahí nos quedamos”, lamenta Fortes, que ha seguido ligado a la cotidianeidad de Iván. Ha ido a entrenar con él a A Lomba. “Nos abren el campo de hierba natural, nos dejan el material... Una maravilla. Él trabaja además con Darío, el entrenador de porteros. Con Álex Abalde también hemos ido a pistas de pádel o a la playa”.

Iván Lemos

A Iván, sin embargo, le apetecía repetir la experiencia de su estreno. Y Fortes ha vuelto a remover cielo y tierra por cumplirle el deseo. Claudio, actual coordinador del Areas, y Nico, entrenador de sus alevines, le han ayudado. Han suspendido incluso un amistoso contra el Vila do Corpus por esta cita. Las familias de sus catorce jugadores los han secundado. Se desplazarán esta mañana al Montecastelo para que Iván sonría. Como rival, el conjunto de Álex. Otra vez ambos capitanes.

–¿Puedo llamar a mis profesoras de Primaria? –le pregunta Iván a Fortes.

–Mi abuela come temprano. ¿Hay algún restaurante cerca? –insiste. La abuela, a sus 90 años, anhela ver jugar a su nieto.

“Está preocupado de cada mínimo detalle”, relata Fortes, encantado con el “reencuentro de estos dos campeones”. Y a la vez concernido por su futuro. No basta con organizarle a Iván algún amistoso ocasional. A Álex se le avecina en 2022 un cambio a infantil que se anticipa “traumático”, conviene Fortes: “En fútbol 11 le será más difícil contactar con el balón cuando juegue de delantero y parar en portería grande cuando lo haga de portero”.

El Celta Integra ha surgido como solución. La sección celeste ha iniciado su sexta temporada. Campeones de la segunda Liga Genuine, sus 27 integrantes afrontan a mediados de noviembre la nueva jornada en concentración de una tercera edición que había quedado suspendida –se medirán en Tarragona a Atlético, Albacete y Tenerife–. Parten otra vez entre los favoritos.

Iván tras realizar una parada

Sus responsables, sin embargo, habían detectado necesidades. “Hicimos un estudio de todos los fallos que había para personas con diversidad funcional. Teníamos además mucha demanda de niños y jóvenes que querían participar. No podíamos hacerles más sitio en el Celta Integra por número, recursos y edad, ya que está dirigido a mayores de 16 años”, explica Abalde.

El proyecto ha cuajado en la Escuela Fundación Genuine; “A Canteira del Celta Integra”, resume. Solo Nástic, Málaga y Levante poseen una estructura similar. Los cursos se abren a niños y niñas desde los 8 años, sin tope superior. “Lo teníamos al principio hasta 16, pero en este tipo de colectivos no hay que limitar tanto la franja”. Llevan dos semanas en funcionamiento, con un grupo para los más pequeños el martes y otro para los mayores el miércoles; ambos con diez integrantes, que incluyen a un viajero desde Portugal. “Somos un equipo internacional ahora mismo”, se ufana Abalde. “Todo está saliendo genial y esperamos que las cifras aumenten. Estamos recibiendo numerosas llamadas de gente interesada en apuntarse”.

A las sesiones acuden como monitores jugadores del Celta Integra. “Están muy ilusionados. Nos echan una mano y tienen mucha empatía con los chicos de la escuela”. Para los alumnos, por su parte, “es un objetivo a través del esfuerzo vestir algún día la camiseta del Celta Integra”. Y todo, en el ambiente general de A Madroa, rodeados de los demás componentes de las categorías inferiores del club “Lo más significativo es la inclusión”.

Iván ha comenzado a acudir a la escuela celeste. Álex completará su última temporada alevín con el Montecastelo antes de mudarse. “Yo veo a los dos con posibilidades de llegar hasta el Integra”, se entusiasma Fortes. Abalde concreta: “Cada chico tiene una enorme historia de superación detrás. Aquí hemos construido una familia fantástica. Esperamos que Iván siga participando y que Álex lo haga en el futuro”.

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