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Recuerdos de madera, sueños de fibra

Desde la izquierda: Alfredo Lagos, Manuel Villaverde, Juan Debén, Ricardo Salgado y José Antonio Portela, en los Astilleros Lagos, con un snipe de 1966. Ricardo Grobas

El Real Club Náutico de Vigo organiza del 6 al 8 de agosto el Campeonato Sur de Europa de Snipe. Un evento que refresca la memoria sentimental de la vela gallega, a la vez que apuntala su pujanza. El día 5, como aperitivo del evento, habrá una regata especial con modelos clásicos procedentes de todas las latitudes.

El snipe vive un nuevo auge en Galicia con la rehabilitación de barcos clásicos y la fabricación de última generación

El Real Club Náutico de Vigo organiza del 6 al 8 de agosto el Campeonato Sur de Europa de Snipe. Un evento que refresca la memoria sentimental de la vela gallega, a la vez que apuntala su pujanza.

El día 5, como aperitivo del evento, habrá una regata especial con modelos clásicos procedentes de todas las latitudes. La ciudad olívica fue la cuna de la primera flota de esta clase en España. Algunos poseen y están rehabilitando bellas criaturas como las que se armaron en Astilleros Lagos. En otras atarazanas, las de Zeltic en Vilagarcía, se fabrican de última generación. El snipe se conjuga en todos los tiempos. Es tradición e innovación, recuerdos de madera y sueños de fibra.

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El "snipe" resucita con la rehabilitación de clásicos y la fabricación en fibra Cedidas/ Scira

“Empiezan a aparecer los nervios”, reconoce el presidente del Náutico, José Antonio Portela. Vigo debió ejercer como sede del Europeo Sur en 2020 y Monfalcone, en 2021. Tras la suspensión del año pasado a causa de la pandemia se acordó con la organización italiana el corrimiento de años. A esta cita de carácter abierto acudirán regatistas de todo el continente salvo de Dinamarca, Islandia, Noruega, Suecia, Finlandia, Polonia y Rusia. “Nadie acaba de confirmar y es lo que nos tiene de los nervios, pero calculamos que para agosto, gracias a vacunas y demás, habremos regresado prácticamente a la normalidad”, aventura Portela. “La gente está deseando salir a la mar y competir. En el village habrá fiesta, conciertos... Será un acontecimiento espectacular”.

Desde la izquierda: Alfredo Lagos, Manuel Villaverde, Juan Debén, Ricardo Salgado y José Antonio Portela, en los Astilleros Lagos, con un snipe de 1966. Ricardo Grobas

La candidura al Europeo Sur del Náutico se ancló a sus raíces. El estadounidense William F. Crosby diseñó el snipe, barco de recreo y competición para patrón y tripulante, en 1931. En Vigo se fabricó casi inmediatamente el primero español, el Toñete, hoy conservado en el Museu Maritim de Barcelona. Los Astilleros Lagos, fundados en 1915 en Beiramar, ya construyeron tres en 1934 y reanudaron la producción tras la Guerra Civil. En 1941 había suficientes en el Náutico como para constituir la flota pionera peninsular.

"Un barco de madera lo tienes que cuidar siempre"

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Lagos se mantuvo durante cuatro décadas como paradigma de calidad con sus snipes. El último salió de sus diques en 1976. “Llegaron los de fibra en serio y se acabó la madera”, explica Alfredo Lagos, que prolonga la saga. “A un barco de fibra lo puedes maltratar o abandonar durante seis meses y no pasa nada. Un barco de madera lo tienes que cuidar siempre. Necesitas más pasión, más tiempo o más dinero para que otro lo haga por ti”.

Placa de un snipe vigués de 1972, propiedad de Ricardo Salgado

El presidente de la Federación Gallega, Manuel Villaverde, lo refrenda. “Un barco de poliéster y uno de madera no se parecen en nada. El de madera necesita atención diaria. Si lo tienes en funda, debes vigilar las humedades. Y si lo sacas del agua hay que endulzarlo y secarlo antes de meterlo otra vez en el galpón. Pero son duros”, matiza.

“Todavía andan por ahí. La madera navega que es una gozada. El poliéster tira más a flotar y la madera baila mejor con las olas”

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Salgado, Villaverde, Debén, Portela y Lagos, con un modelo de 1966

Villaverde posee varios de la hechura de Lagos. “Me metí ahora en esto como hobby para pasar las horas arreglándolos y viendo cómo se hacían las cosas. He conocido de otros astilleros y la construcción no es la misma. La de Lagos es más complicada. Eran y son artesanos”, elogia.

También Ricardo Salgado, responsable de la flota de snipe del Náutico y miembro de la organización del Europeo Sur, ha adquirido un “Lagos” que está restaurando en el club. Le dedica un par de horas al día.

–¿Te merece la pena de verdad? –le preguntan otros socios cuando lo descubren afanándose.

“Por supuesto que merece la pena”, asegura. “Tiene un valor emocional que no posee ningún otro barco. Siempre presumo de la placa: barco número 1 de 1972, con sus herrajes de proa y popa, los detalles de los Lagos... Es todo un orgullo”.

Cincuenta joyas

Es Salgado el que está intentando reunir a propietarios de snipes de madera anteriores a 1985 de todo el mundo para esa regata que precederá al Europeo. “Ya he enviado correos a Estados Unidos, Sudamérica... Tenemos asegurada la flota de Italia que es potente, y barcos de Francia, Bélgica, Holanda y otros países. Vamos a ver si logramos la cifra de 50 clásicos. Será difícil pero hay que ponerse metas altas. Lo conseguiremos”.

En los Astilleros Lagos se reparan pero ya no se fabrican snipes. “Trabajar con madera es muy bonito y la gente lo hace con entusiasmo, pero es difícil encontrar carpinteros de ribera que sepan. Y los ebanistas normales no se manejan bien con las curvaturas”, detalla Alfredo Lagos. “Además el mercado es muy pequeño”. Es el tiempo de la fibra, como sucede con Zeltic: “Juan trabaja con moldes, con una estructura bien dimensionada. Es competitivo, como éramos nosotros en los setenta. No podemos volver ahí ni en broma”.

Lagos habla de Juan Debén, un regatista vilagarciano que ha convertido su devoción en su oficio. Su empresa Zeltic vende snipes de última generación en todo el mundo. “Los barcos de madera dejaron de ser competitivos para regata hace más de 30 años. La clase ha variado muy poco en cuanto a reglamentación. Nosotros hacemos casi el mismo modelo, pero en fibra, con tecnología moderna y diseños hechos por control numérico”.

Debén confirma el repunte del snipe en Galicia, pero también su constancia a nivel mundial. “Son flotas que fluctúan mucho, desaparecen prácticamente en sitios y vuelven a retornar. En Valencia hace seis años había tres barcos y ahora son 45. En Bilbao no había ninguno y ahora son 20. A nivel mundial sigue creciendo.Japón, Brasil, Estados Unidos y España son los países más importantes. Las universidades japonesas han montado una liga con cientos de embarcaciones”.

Debén celebra la disputa del Europeo Sur en Vigo. Sus productos han competido en los diez últimos Europeos y Mundiales. “Las regatas importantes son nuestro escaparate y nuestra publicidad. Un barco vende si gana”. Manuel Villaverde establece: “La juventud busca a veces otras sensaciones de velocidad. Pero el snipe nunca ha pasado de moda. Mientras otras clases han ido desapareciendo, el snipe sigue aquí”.

Un barco al mes

A Zeltic llegó un encargo muy especial hace tres años: el de un matrimonio francés octogenario que pedía un snipe con todos los extras en acabados, montaje, acastillaje... “El señor me dijo que iba a ser su último barco y querían lo mejor”, revela Debén. La pareja, ahora aproximándose a los noventa, aún compite. Se desplazan en coche a las principales regatas de España. “Su estado de forma es espectacular”. Navegan orgullosos sobre su factura gallega, igual a la que pilota el campeón de Europa, Gustavo del Castillo.

En el astillero arousano solo construyen un snipe al mes, con un precio de entre 12.000 y 14.000 euros. “Nos interesa una producción corta pero de mucha calidad”, argumenta Debén. Los 59 ejecutados hasta la fecha se han vendido en Japón, Francia, Italia, Colombia o Estados Unidos, además de España. “La clase es muy buena. Solo en optimist o snipe funcionan modelos tan antiguos en flotas en todo el mundo. Valen para un chaval de 16 años y para un señor de 80, siendo competitivos los dos”.

 

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