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Los ritos del Chacho

El entrenador del Celta, Eduardo Coudet Óscar del Pozo

El técnico es meticuloso en sus rutinas y repitió ropa durante la racha de diciembre

El Chacho, campera, chomba y vaqueros, negro y azul, agitándose en la banda. La descripción se ajusta a cualquier encuentro, sin que importe el meteoro. La bufanda, en cambio, viene y va, señalando los giros de la fortuna. Será buen síntoma para el Celta que no se la quite ni se la cambie, como bien saben en Avellaneda. El entrenador del Celta practica la cábala; esoterismo judío en su origen medieval, aunque en Argentina se ha popularizado como término que define fetiches.

Coudet se mueve en ese brumoso territorio que tantos deportistas transitan entre la manía y la costumbre, el tic y la rutina, la superstición y la estadística. Un refugio, en general, frente a los vaivenes emocionales. “Son una forma de poner mi cabeza en orden”, ha explicado Rafael Nadal sobre esos múltiples ritos que le ayudan a sostener su metálica voluntad. Javier Maté, como portero que fue y se siente, especie aparte, suele decir de los futbolistas: “Todos tenemos una pedrada”. Abundan los ejemplos. Míchel Salgado y Karpin, tan rubios y amigos, socios en la mejor banda derecha que recuerda Balaídos, se peleaban por salir el último al campo.

El Chacho Coudet en el partido que enfrentó al Celta y al Granada el 29 de noviembre

El Chacho Coudet en el partido que enfrentó al Celta y al Granada el 29 de noviembre

También los entrenadores, algunos al menos, intentan cuadricular el azar. Quizá precisamente porque a nadie se le exige tanto que se comporte de modo cartesiano mientras el juego fluye caóticamente a su alrededor. Moncho Carnero, segundo entrenador de tantos en el Celta, menciona la fobia de Castro Santos al amarillo. “Nadie podía llevar una prenda de ese color en los días de partido”. Jabo Irureta, en cambio, se pirraba por el verde: el de la cazadora que inevitablemente se ponía para presenciar los encuentros, siempre de brazos cruzados al lado del banquillo. En punto a numerología, Jabo solía efectuar los cambios en los mismos minutos. “Además repetía los entrenamientos de la semana anterior cuando lográbamos la victoria. Y como aquella temporada ganamos muchos partidos…”.

La vinculación entre fútbol y magia, en cuanto a significado profundo de los símbolos, alcanza seguramente su comunión ideal en Argentina. La cábala, allí, “ha sido muy común desde siempre”, confirma Gustavo López. “Las mías eran entrar con el pie derecho, ponerme siempre la media de la derecha primero…”.

– Al menos te servía para algo la derecha –se le dice al divino zurdo.

– Y para meterle gol al Dépor –replica de inmediato, con el derbi de abril de 2000, ganado en inferioridad gracias a ese tanto, en el pensamiento.

Coudet en el partido contra el Cádiz del pasado 14 de diciembre

Coudet en el partido contra el Cádiz del pasado 14 de diciembre

Gustavo recita entrenadores famosos por sus manías: “Basile , Bilardo…”. A la lista de históricos se añade Reinaldo Merlo, el Mostaza, de quien Simeone heredó el “partido a partido” y Coudet, que lo tuvo como mentor, la inclinación cabalística.

De Coudet ya había trascendido, todavía jugando, rarezas como saludar a los rivales que conocía sobre el campo, jamás antes en el vestuario. Pero ya ha sido como entrenador cuando ha cuajado ese particular universo en el que la bufanda ostenta la primacía. La primera que se vistió dirigiendo a Rosario Central en 2015 tenía tonos grises. “Si seguimos sumando, que use la bufanda todo el año. Tendrá que sufrir el calor”, comentó su defensa Javier Pinola. El sortilegio no le alcanzó para ganar la final copera ante Boca. Al año siguiente, para la segunda final consecutiva, esta vez ante River, eligió un traje. Tampoco resultó efectivo.

Frente al Alavés el 20 de diciembre

Frente al Alavés el 20 de diciembre

“No estoy tan loco”

Pero la bufanda de Coudet, la imprescindible en el relato, es la negra de Racing. Figura relacionada con la conquista de la Superliga y del Trofeo de Campeones en 2019, entretejida con los triunfos de aquel ejercicio. Sus propios futbolistas bromeaban. “Hay que mandarla a lavar. Debe tener un olor”, exigía Jonathan Cristaldo entre bromas y Darío Cvitanich revelaba: “No sé dónde está, porque la cuida…”. No se la puso ante River y hasta el Muñeco Gallardo, entrenador de los millonarios, se la reclamó en el saludo inicial.

– ¿Y la bufanda?

– Tampoco estoy tan loco –le respondió el Chacho, intentando disimular el diálogo ante las cámaras.

Ante el Huesca, el 30 de diciembre

Ante el Huesca, el 30 de diciembre

Lo decía porque en febrero, en plena canícula austral, el termómetro aprieta en Buenos Aires. Pero lo cierto es que a Coudet, aunque se quitase la cazadora, se le vio varias veces en camiseta de manga corta y con bufanda, igual que el Principito de Saint-Exupéry regando las flores de su asteroide. “¿No hace calor para que uses bufanda?”, le espetó en otra ocasión Joselito Amado, periodista de Fox Sports. “No tanto, mirá, vos estás con corbata”, reviró Coudet, ajustándole el nudo.

“Ante River se la olvidó”, descubriría Roberto Torres, directivo del club de Avellaneda, al periodista Maximiliano Uría. “Nos dimos cuenta cuando el equipo estaba por entrar a la cancha. El Chacho es así, muy colgado. Está todo el día mirando fútbol y hablando de la pelota. De repente se da cuenta que no tiene la llave del auto, el ticket del estacionamiento, el celular. Y esa tarde no la llevó al Monumental”. Sobra señalar que Racing perdió aquel día.

Coudet ante el Real Madrid el 2 de enero

Coudet ante el Real Madrid el 2 de enero

Torres sabe de qué habla. Coudet le regaló la prenda, la más deseada del país, tras completar el campeonato. Su forma de agradecerle que el propio dirigente le hubiese servido de talismán. Reclamaba su presencia en cada concentración. “A las 19 horas con botines en el Savoy”, le urgía en los mensajes. Como al partido contra Unión no podía acudir, Torres le pidió excedencia.

“La cábala se muda a Brasil”, titularon en goal.com cuando Coudet fichó por el Inter. La cábala ha viajado ahora a Vigo. El entrenador no ha detallado su método ni por qué siempre se viste igual en los partidos. En ningún sentido suelta prenda. En el club se conoce bien su meticulosidad: ruedas de prensa siempre a la misma hora, correr antes y después de cada entrenamiento… Del vestuario asegura que se pone lo primero que encuentra en el armario. Pero lo cierto es que repitió ropa hasta la derrota ante el Real Madrid que quebró la racha (el debut en Sevilla lo había contemplado desde la grada). Chaqueta y camiseta, negras, y pantalón vaquero, azul oscuro o cobalto, se han mantenido en sus tonalidades. Ante el Villarreal, sin embargo, cambió el modelo –cazadora con cremalleras en vez de botones– y se presentó sin la bufanda negra, que también había repetido desde el principio y que después ha reaparecido, quizá en un nuevo intento de seducir al destino. Para el Chacho es sin duda el color de la alegría.

El Chacho Coudet en el partido ante el Villarreal el pasado 8 de enero

El Chacho Coudet en el partido ante el Villarreal el pasado 8 de enero

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