14 de marzo de 2019
14.03.2019
tenis

Toni Nadal: "No todo el mundo puede ser Messi, pero siempre puede mejorar"

"Preparé a mi sobrino en la dificultad para que la vida le fuera luego más fácil", indica

14.03.2019 | 03:11
Toni Nadal en su conferencia de Vigo // Marta G. Brea

Toni Nadal impartió ayer una charla magistral en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales en un acto organizado por la Fundación Mentor y patrocinado por Zendal. En su discurso, acompañado de sus vivencias junto a su sobrino Rafa Nadal desde sus inicios deportivos hasta 2017, desveló las "claves del éxito" de todo un icono mundial del tenis.

"Esfuerzo, sacrificio y voluntad" son algunas de esas claves que el entrenador expuso en su primera visita a Vigo. Su primera lección fue de humildad, al indicar que no se consideraba el mejor entrenador del circuito, aunque destacó tres claves que rigen su trayectoria. "Primero, la suerte que tuve de entrenar a un jugador como Rafa Nadal, siempre dispuesto a escucharme; segundo, porque soy su tío y siempre es más difícil sustituir a alguien de la familia; y tercero, que es muy importante, porque los mallorquines somos medio catalanes, por lo que vigilamos mucho el dinero, así que durante años fui el entrenador más barato del circuito", bromeó metiéndose ya en el bolsillo al auditorio. "'Por lo que cobra, que siga'", decía mi sobrino'", bromeaba.

Según Toni Nadal, todo en la vida se basa en la "ilusión y en la exigencia". "Eso -añade- trasladado al fútbol se puede ver claramente en el caso de Messi. ¿Es muy esforzado? No, pero sí muy exigente, porque quiere ser el mejor del mundo", apunta: "Me puse a entrenar a mi sobrino para que fuera un buen jugador de tenis, pero si hubiera sido empresario habría aplicado los mismos principios y valores que empleé en el deporte. Lo principal es la ilusión, la exigencia, mucho más que el esfuerzo, porque el esfuerzo muchas veces se queda en el plano físico".

Así, el técnico mallorquín indicó que "el objetivo principal durante toda la trayectoria de Rafael ha sido siempre mejorar. Y esa mejora es la consecuencia de que tuviera siempre la sensación de que lo conseguido nunca era suficiente. Me gustaba que tuviera la sensación de que la mejora siempre era posible".

Pero en esta premisa, surge según él un problema, o varios, porque "mejorar no es fácil". "Para mejorar hay que tener voluntad de querer hacerlo y, después, saber escuchar". En este sentido, apuntó que "Rafa siempre ha sabido escuchar y ser obediente en el sentido de dejarse guiar y eso es un gran síntoma de inteligencia".

También habló de una de las situaciones que más le molestan: la queja. "Es una falta de agradecimiento a la vida y por parte de Rafa sería algo imperdonable", apunta. "Está comprobado que las personas que más se quejan son las que menos están dispuestas a hacer lo necesario para cambiar su suerte". Fue aquí donde recurrió a una vivencia junto a su sobrino en el circuito profesional. "El año pasado Rafa jugó en Australia y después de cada partido hablábamos por teléfono. En el cuarto partido le dije que no había jugado tan bien y me dijo que hacía calor. Yo le contesté: 'Vaya, debía hacer calor solo en la mitad de la pista, porque tu rival jugó muy bien'", añade el técnico: "No busques justificaciones, las vas a encontrar, pero no te van a ayudar". "Nunca una excusa nos hizo ganar un partido" es un lema que preside la Rafa Nadal Academy.

Toni Nadal, junto a la periodista Raquel Sánchez, ayer en la Facultad de Económicas de Vigo. // MartaG. Brea

En una de las etapas más complicadas de la carrera de su sobrino, cuando las lesiones incluso ponían en duda su futuro deportivo: "Esto es lo que hay, no podemos hacer más". Nunca quiso ser Toni Nadal muy "complaciente". "No todo el mundo puede ser un Messi, un Federer o un Djokovic, pero sí que puede ser mejor de lo que es. Lo que hay que hacer es aceptarse y hacerlo".

A lo largo de los años se han visto obligados a ir cambiando los entrenamientos. "En 2016 le hice una reflexión sobre cómo habían cambiado los rivales, mucho más agresivos. 'No nos queda más remedio que aprender a sacar de una vez por todas. En tu mano está'", le dije.

En la final del Open de Australia de 2009, ante Federer, Rafael no estaba convencido. "¿Algún problema?", pregunté. "Tengo tantos que no sé por dónde empezar", me dijo. "Tú sabrás si quieres hacer el esfuerzo o no. Ahora estás mal y dentro de dos horas no vas a estar mejor, pero no va a bajar ni Dios, ni tu madre ni tu padre para ayudarte", le espetó Toni Nadal. Su sobrino ganó la final tras un partido de más de cuatro horas.

Nadal apuesta por la simplicidad en sus métodos. Poco amigo de la tecnología, asegura que su sobrino ha crecido siempre con tres premisas claras. "Pégale a la bola lo más fuerte posible; a poder ser, donde no esté el rival y, por último, dentro de la pista", añade.

Para concluir, y tras subrayar la importancia de la resiliencia, que es la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas, indicó que "no solo se trata de ganar, sino de hacerlo de determinada manera y eso vale tanto para el deporte como para cualquier ámbito de la vida", dando vital importancia a ser "buena persona" para alcanzar el éxito. Sobre la frustración precisó que llega porque "desconocemos la ausencia de nuestros límites y por la sobrevaloración personal que tenemos de nosotros mismos".

Toni Nadal considera que lo que le ha hecho evolucionar junto a su sobrino es su capacidad de autoevaluarse y estar dispuesto a mejorar. "Solo los muy tontos no tienen dudas porque cuando uno se plantea las cosas es cuando avanza". En resumen, reconoce haber sido un entrenador duro y poco amigo de los elogios. "Una persona sin motivación no puede hacer nada en la vida. Fui duro porque le tenía estima y quise preparar a mi sobrino para la dificultad, para que en el futuro la vida le fuera más fácil".

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