10 de febrero de 2017
10.02.2017

Sin tiempo para las lamentaciones

El Celta intenta olvidar la derrota en la semifinal de Copa ante el Alavés para centrarse en LaLiga y en Europa, donde le esperan el Atlético de Madrid y el Shakhtar Donetsk, con apenas cuatro días de diferencia entre ambos

10.02.2017 | 02:06
Hugo Mallo golpea el balón ante la presencia de Deyverson, delantero del Alavés, el miércoles en Mendizorroza. // Ricardo Grobas

Borrón y cuenta nueva o, como dijo Sergio Álvarez en Mendizorroza, "pasar página cuanto antes". En ello tendrá que centrarse el Celta en las próximas horas para superar su eliminación de la Copa del Rey porque el domingo le espera el Atlético de Madrid en el Calderón y el jueves llega el Shakhtar Donetsk a Balaídos. LaLiga y la UEFA Europa League centrarán a partir de ahora la atención del equipo de Eduardo Berizzo, que ayer concedió descanso a la plantilla. Un día para guardar "el luto", del que habló como un trámite necesario Gustavo Cabral después de tan dolorosa derrota ante el Alavés.

A partir de hoy, el conjunto celeste retomará los entrenamientos en A Madroa para intentar mejorar su clasificación en el campeonato doméstico y avanzar en la competición europea. El Celta ocupa la décima posición en LaLiga, con 30 puntos y un partido menos. Está pendiente de que se fije la fecha del duelo ante el Real Madrid, suspendido el domingo pasado debido a los daños que ocasionó el temporal en Balaídos. La semana que viene afrontará la eliminatoria a dos partidos de los dieciseisavos de final de la UEL.

El torneo europeo puede convertirse en una nueva fuente de ilusión y esperanza para una afición que se volcó con el equipo celeste en la Copa del Rey. Pero como ya les ocurrió la temporada pasada, los de Berizzo cayeron derrotados en las semifinales. La cuarta final de esta competición tendrá que esperar para el club vigués, que se despidió de Vitoria con una sensación de fracaso y decepción mayor que cuando el Sevilla acabó con su sueño copero el pasado año.

Ahora toca levantarse y Sergio Álvarez confía en la capacidad de la plantilla, que el curso anterior también supo resetearse y completar una excelente recta final de campeonato. Días después de despedirse de la Copa de 2016, el Celta cayó por goleada en el Camp Nou (6-1), pero se recompuso con una victoria en casa ante el Eibar y un triunfo histórico en Getafe.

"No queda otra que levantarse", proclamaba el jueves un Jonny Castro muy enfadado cuando abandonaba Mendizorroza. Para Cabral, después de un breve "luto", el conjunto vigués debe reponerse y "pensar en LaLiga y en Europa". La imagen del zaguero argentino tirado sobre el césped de Mendizorroza lamentándose del tanto de Edgar, mientras era consolado por su compañero Rossi y por el árbitro Mateu Lahoz, reflejaba toda la desolación y amargura de un equipo que tuvo que pelear duro para sacarse de encima en este torneo a rivales como el Valencia y el Real Madrid. Y en esas alegrías contó con una afición incondicional, que se mantiene fiel incluso en los peores momentos, como los vividos la noche del miércoles en Mendizorroza y cuando a los setecientos que presenciaron el partido en directo les quedaba un largo viaje de regreso a casa en autobús.

Los jugadores del Celta se lo agradecieron en el mismo campo, saliendo a saludar a su afición tras pasar por la ducha. Minutos antes, Deyverson, delantero centro del Alavés, abandonó por un momento la fiesta de su equipo por una victoria histórica para consolar al celtismo congregado en uno de los fondos del estadio vitoriano.

Ayer, el Celta agradeció el comportamiento de su afición, que una vez más dio muestras de que también sabe perder. Y desde la plantilla celeste no se hicieron esperar los mensajes de admiración y de agradecimiento por el enorme sacrificio que realizaron los setecientos de Vitoria, después de pasarse diez horas en autobús para estar junto a su equipo.

"Siempre a nuestro lado. Gracias", proclamaba ayer Giuseppe Rossi en su cuenta personal de Twitter. Además del delantero italo-estadounidense, a la iniciativa se sumaron los catalanes Andreu Fontás y Sergi Gómez, a través de la misma red social: "Gracias por estar siempre a nuestro lado. Nos quedamos muy cerca de la final, no pudo ser. Nos levantaremos y seguiremos luchando", escribió Fontás. "Día duro", comentó Sergi Gómez, para añadir: "Dimos todo y no pudo ser. Sólo nos queda daros las gracias por el esfuerzo que hacéis cada partido. Juntos nos levantaremos. ¡Gracias!".

Con los partidos de LaLiga y de la UEL ya a la espera, no queda al Celta tiempo para las lamentaciones por su segunda eliminatoria consecutiva de una semifinal de la Copa del Rey. Sevilla y Alavés tumbaron al equipo de Berizzo, que tendrá que esperar para meterse en una final de su torneo favorito.

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