25 de octubre de 2009
25.10.2009
Celta B 1-1 Mirandés

El Celta B se empantana en Barreiro

El filial cede un empate ante un Mirandés con nueve en un campo encharcado

25.10.2009 | 02:36
Dos jugadores pelean por la posición en Barreiro.

La intensa lluvia encharcó el campo de Barreiro y afectó especialmente al Celta B, que fue el que más opciones tuvo de llevarse la victoria. El conjunto celeste tuvo un mayor dominio del esférico y apretó a un Mirandés que sufrió dos expulsiones, pero los únicos goles llegaron desde el punto de penalti.
El Celta B inició el choque con su habitual despliegue de juego combinativo. Sin embargo, fue el Mirandés el que llevó el juego a su terreno, apostando por un estilo directo, mucho más adaptado a un césped que iba encharcándose conforme arreciaba el aguacero.
El Mirandés abrió el marcardo gracias a unas manos de Richi. Iván Agustín ejecutó la pena máxima con acierto. El Celta B, aunque no había podido evitar empezar otra vez por debajo en el marcador, encajó el golpe con buen talante y no modificó su discurso ofensivo.
El premio a tal coherencia llegó también desde el punto de penalti. Ahora fue Raúl García el que empleó la mano y Oriol Riera el que convirtió la pena máxima. El filial vigués tomó nuevos bríos gracias al empate y Oriol flirteó con el gol, aunque su trallazo fue interceptado por Iván Gómez.
La correlación de fuerzas se inclinó definitivamente a favor de los vigueses con la expulsión de Raúl García. El Mirandés, sin embargo, se pertrechó bien y rezó por que la lluvia fuese constante. Álex, Pillado y Mateo intentaron batir de nuevo al guardameta rival en un segundo tiempo en el que el terreno de juego estaba totalmente encharcado.
El Mirandés aún recibiría más golpes. En el minuto ochenta y dos Julio Banuelos, su entrenador, recibió la segunda amarilla, y seis minutos después también sería expulsado por doble tarjeta Raúl Lozano. Todo estaba de cara para que el Celta B rematara el partido. Sin embargo, los canteranos jugaron mejor mientras el rival conservó a sus once jugadores. Probablemente les pudo la ansiedad al saberse en superioridad numérica. Los discípulos de Milo Abelleira no mostraron la serenidad adecuada para sacarle tajada a sus efectivos. El Mirandés, que ocupaba puestos de descenso pero que se ha comportado como un visitante peligroso, supo leer el encuentro y sobrevivió con relativa tranquilidad a las últimas acometidas del Celta B, que pese a todo se acuesta como líder provisional del grupo I de Segunda División B, un premio a la excelente campaña que están realizando.

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