28 de septiembre de 2009
28.09.2009
atletismo

La historia de María (Jorge) Torremadé

La catalana, que acabó cambiándose de sexo, protagonizó un caso similar al de Semenya en los años cuarenta

27.09.2009 | 23:55
Semenya, el día de su regreso a Suráfrica tras ganar el oro mundialista

Caster Semenya sigue en el ojo de huracán, a la espera de la decisión de la IAFF sobre su medalla de oro en los Mundiales de Berlín. No es el primer caso de pseudohermafroditismo, supuesto en su caso, en la historia del deporte. En España el primer caso conocido fue el de María Torremadé, que destacó en atletismo, baloncesto y hockey sobre hierba a finales de los años cuarenta. Tras someterse a una intervención, se convirtió legalmente en Jorge Torremadé, se casó con Catalina Pons y se traslado a París a trabajar en una multinacional.

Los casos de deportistas de dudosa femineidad no son nuevos. La atleta surafricana Caster Semenya, campeona mundial de los 800 metros en las pruebas disputadas el pasado mes de agosto en Berlín, ha sido la última en entrar en el mundo del morbo. En España, en los años cuarenta, María Torremadé fue campeona de atletismo en varias pruebas. El descubrimiento de su hermafroditismo tuvo como consecuencia que la Sección Femenina prohibiera el atletismo a las mujeres. Años después, María fue hombre con el nombre de Jorge.
El llamado síndrome de Morris, que es una forma de pseudohermafroditismo, se ha dado en algunos casos entre atletas. Son seres de apariencia femenina por sus genitales externos, tienen labios vaginales subdesarrollados y vagina ciega, es decir sin útero. La ausencia de órganos femeninos internos tiene por contra poseer testículos en la zona inguinal o en el abdomen. Tienen pies y manos grandes, carecen de vello axilar, vulvar y púbico y poseen mamas no muy desarrolladas con pezón rosado como los hombres.
Las leyendas urbanas actuales señalan a una famosísima actriz de cine y a una conocida presentadora española de televisión como personas con tal síndrome.
María Torremadé nació en Barcelona el 9 de enero de 1923 y compitió en atletismo, baloncesto y hockey sobre hierba. Era un portento por su fortaleza física. Como está prescrito médicamente, llegó el momento en que se sometió a una intervención quirúrgica que le hizo recuperar su condición de hombre.
Jorge Torremadé confesó en cierta ocasión que su caso fue propio de diagnóstico inicial erróneo y que habría bastado una operación para comprobar su masculinidad. El 13 de febrero de 1942 anunció el desaparecido vespertino madrileño "Informaciones" que María iba a cambiar de sexo.
María sumaba más puntos que ninguna de sus compañeras del Laietá en los partidos de baloncesto y en atletismo hizo marcas extraordinarias. En 60 metros hizo 7,710, mejor marca europea y se quedó a cuatro décimas del record mundial. Fue campeona de España en 100 metros con 12.00 segundos, en 200 con 27, en 800 marcó 2,29,5 saltó 1,42 en altura y 5.09 en longitud. En atletismo perteneció al Español y en hockey fue guardameta del equipo del SEU (Sindicato Español Universitario creado por la Falange).
María solía contar que al regreso de su participación en París en el cross de "L´Humanité" fue recibida por Lluis Companys y en la capital francesa fue saludada por León Blum.
Jordi recordaba con cariño los diecinueve años en que fue mujer y manifestó que el deporte le ayudó a olvidar un poco su problema puesto que siempre pensaba en hombre. Jordi Torremadé se casó el 5 de agosto de 1952 con Catalina Pons Bofill y en 1959 se trasladó a París contratado por una multinacional.

Trece casos
Los controles de feminidad los implantó la Federación Internacional de Atletismo Amateur (IAFF) en 1966, a causa de las muchas sospechas que se daban en todas las grandes competiciones internacionales. Por feminidad insuficiente, por cromosoma xxy, hubo descalificaciones y casos de cambio de sexo. La atleta Heide Krueger (RDA) se casó con la nadadora Ute Krause con el nombre de Andreas. Las hermanas Tamara y e Irina Press se retiraron lo mismo que la polaca Klobukowska. Ivonne Buschbaumm se llama ahora Balian. Entre 1972 y 1984 hubo trece casos de atletas eliminadas por el síndrome de Morris.
La atleta surafricana Caster Semenya se defendió diciendo que podía enseñar su sexo, pero es sabido que la vagina sola no determina la feminidad y ella considera que por análisis visual debería ser suficiente para considerarla mujer.
De ella han publicado que, efectivamente, carece de útero y en lugar de ovarios tiene testículos internos que son los que le producen gran cantidad de testosterona. La IAFF dará su veredicto tras el análisis de los hechos por varios médicos y no sería extraño que le fuera retirada la medalla que ganó en Berlín y su puesto honorífico fuera para la atleta keniana Janeth Jepkosgei. A Caster la delató su aspecto externo antes de que fuera sometida a control. Su caso se ha convertido en un asunto de alta política internacional, ya que Suráfrica la considera una heroína injustamente tratada.

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