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Adrian Timms, de Príncipe a Spotify

El inglés, curtido como músico callejero en Vigo, lanza un micromecenazgo para su disco de debut, ‘Part Won’

Adrian Timms, en una imagen promocional Alba Escudero

Si usted ha paseado por Vigo en los últimos dos años y medio probablemente conozca a Adrian Timms, aunque quizás no lo sepa. Adrian es ese chico espigado que, a pie de calle, entona con precisión y emotividad algunas de las canciones más emblemáticas del pop-rock anglosajón de las últimas décadas. Acompañado por su guitarra, Príncipe, O Calvario o Bouzas han sido sus escenarios predilectos durante este tiempo, pero ahora quiere dar un salto largamente planificado: entrar con sus propias composiciones en las casas no solo de los vigueses, sino de cualquiera que tenga una conexión a internet. El joven, nacido en 1992 en Swindon, en el suroeste de Inglaterra, está a punto de lanzar, en formato físico y digital, su primer disco, Part Won. El juego homófono (Parte ganada / Parte uno) anuncia sus intenciones: labrarse una carrera musical de largo aliento.

La vida –y la suya no está exenta de giros de guion-- ha llevado a Timms a que Vigo sea el punto desde el que avanzar en su “ruta del poco a poco”, una manera más sugerente de verbalizar el “partido a partido” del cholismo. El paso que ahora está dando es el de la financiación de su álbum de debut, grabado en 2019 en los estudios Ancestral de Soutomaior y que recoge 10 temas gestados a lo largo de una década. Para ello ha activado a través de su web (www.adriantimms.com) un micromecenazgo que le permita apuntalar sus planes. Entre las recompensas más llamativas, la de enseñar a tocar una de las canciones de Part Won.

El disco se publicará íntegro en Spotify y otras plataformas digitales el 19 de abril, pero ya están disponibles un par de adelantos, ‘Till you come knocking’ y ‘Dead-Lines’, este último acompañado por un hermoso videoclip rodado en el Galiñeiro días después de la catastrófica ola de incendios de 2017, con la tierra todavía humeante. Escribió esa canción sobre la necesidad humana de unión con la crisis migratoria y las debacles ambientales en la cabeza, pero algunos de sus versos se ajustan al contexto pandémico. “Todo el mundo sale adelante y eso está bien, pero que sepas que a todos nos tocará algo”, rezan sus versos. “¡Vaya si nos ha tocado!”, apostilla sobre la irrupción del COVID-19.

El vídeo de ‘Dead-Lines’ es obra de Alba Escudero, responsable de todo el concepto visual del proyecto (fotografía, diseño web). Y el motivo por el que Timms recaló en Vigo en 2016. Pero para entender la peripecia vital del swindoniense hay que retrotraerse a principios de este siglo. Su madre decidió comenzar una nueva vida con sus hijos en El Colorado, un pequeño pueblo de Conil de la Frontera. “Fue un choque cultural”, rememora. Luego saltó a Madrid, donde inició estudios de ingeniería que, ante la certeza de que lo suyo era la música, abandonó para formarse como técnico de sonido y productor. Montó sus primeras bandas e hizo sus primeros incursiones como músico callejero. En esas andaba cuando vino a Vigo para hacer un curso. “Iban a ser tres meses, pero una vez aquí me sentí bastante bien, fuimos asentando todo y ahora ya no me puedo escapar”, cuenta. Aquí encontró “un poco de Madrid” por su potente escena musical y su vitalidad, pero también una faceta más relajada que agradece.

Vino a Vigo por tres meses, pero ya lleva cinco años: “Ya no puedo escapar”

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A su llegada, además de tocar en la Casa de Arriba, hizo un par de intentos fallidos en la calle. Le faltaba equipo y tiempo para preparar el repertorio. Así que al principio se ganó la vida dando clases de su idioma nativo, hasta que se dijo: “Ahora o nunca, o intento vivir solo de mi música o me quedo para siempre como profesor de inglés”. Invirtió para lograr un buen sonido y se lanzó a tocar en las calles”. Fue el primer paso para hacer realidad mi sueño”. En las aceras y plazas descubrió que podía vivir de ello. Ahora toca el siguiente tramo de su “ruta del poco a poco”.

“Planeaba que el álbum sonase estilo Oasis, pero al final salió más orgánico”

Adrian Timms conoció Ancestral, donde acabó grabando su disco de debut, porque allí hizo las prácticas de técnico de sonido. Cuando se lanzó al proyecto, mostró las demos que tenía al responsable del estudio, Isaac Millán, y juntos empezaron a trabajar en los arreglos, que marcaron un cambio de dirección estilística. “Pensaba en un álbum que sonose tipo Oasis, pero al final acabó saliendo algo más orgánico, más natural”, comenta. Los temas de Part Won tienen un indudable sabor a pop británico (del bueno) de toda la vida, pero es cierto que aparecen tamizados por elementos folk y, de hecho, además de con guitarras se grabó con piano, buzuki, mandolina, violín, contrabajo y batería. “Las canciones han mejorado mucho con estas texturas”.

Esa decisión también marca la puesta en escena en directo. Y es que no todos los escenarios son aptos para acoger una formación así. Por eso, y por la pandemia, Timms se toma con calma la presentación en vivo del disco. Optimista pero realista, cree que la situación de excepción, que tanto afecta a los conciertos, se prolongará durante uno o dos años. “Mientras hay que ir rascando lo que se pueda”. Eso sí, confía que a partir de ahora cuando toque en la calle no sea para ganar el pan, sino porque le apetece ese contacto tan franco que tiene con sus seguidores callejeros.

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