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Faro de Vigo

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Aluvión de abandonos y “devoluciones” de perros adoptados en el Baixo Miño: "Se aburren de ellos"

Canes en el refugio de animales tudense.

El año nuevo ha vuelto a traer consigo un fenómeno que desgraciadamente se repite de forma habitual en estas fechas: un auténtico bum de abandono de animales. En la comarca del Baixo Miño precisamente se está viviendo esta circunstancia de una forma muy cruda estos últimos días. Fe de ello dan en el refugio de animales Aloia, ubicado en Tui. En los últimos días están recogiendo perros abandonados por familias que se los “regalaron” a sus hijos por Reyes o por Navidad. Los motivos, por muy tristes que sean, son los de siempre: los cachorros crecen demasiado, los niños se aburren de ellos o simplemente no se acostumbran al día a día con el animal. Pero no solo eso.

También se están produciendo un importante volumen de abandonos por parte de dueños de canes que en las últimas semanas se han mudado a un piso más económico y por tanto con menos espacio o bien se han quedado sin trabajo y deciden abandonar al animal para “ahorrar gastos”. Y estos casos se dan pese a que la ley gallega de protección y bienestar de los animales de compañía es muy clara: el abandono de mascotas está tipificado como una infracción administrativa grave, con sanciones económicas que van desde los 501 euros hasta los 5.000. Pero no solo eso. También es una infracción grave el no adoptar las medias necesarias para evitar la reproducción incontrolada de los animales, otra de las causas que está detrás de muchos abandonos. Es competencia de los ayuntamientos imponer las multas pertinentes por abandonar perros, gatos y demás mascotas.

Devoluciones

El problema es que, en los últimos tiempos, la protectora Aloia de Tui también está sufriendo un fenómeno que preocupa cada vez más: la “devolución” de perros por parte de las familias que las adoptan. Por ejemplo, una perra tuvo cachorros de unos diez kilos cada uno, y una persona decidió quedárselos. El “inconveniente”, según apunta Ana, voluntaria de la protectora, es que los animales “crecieron más de lo que el nuevo dueño pensaba y que montaban un escándalo en casa”. Por ese motivo, decidió devolverlos a la protectora, que denuncia que hay gente que piensa que en las adopciones también existen los tradicionales “tique regalo” de los productos que se suelen regalar en Navidad, con los que si el destinatario no les gusta puede cambiarlos por otro.

El de esos cachorros es solo uno de los múltiples casos de “devoluciones” que se han vivido en el refugio tudense en las últimas semanas. Y eso que los responsables de las adopciones hacen un cuestionario profundo cada vez que una persona se interesa en adoptar a un animal para comprobar que el perro estará en un entorno adecuado, que el nuevo dueño será responsable y que no hay riesgo de abandono. Por ejemplo le preguntan por las características de la vivienda o por la situación socioeconómica de la persona interesada. “Y hay gente a la que le parece mal que les preguntemos tanto”, asegura Ana. Y pese a todo ello, se producen “devoluciones”.

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