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Tui exhibe su propia batalla de Lepanto

El retablo que la representa en la iglesia de San Domingos, analizado por el doctor en Historia del Arte Javier Gómez Darriba

La representación de la batalla de Lepanto en el retablo del Rosario, del siglo VIII. // D.P.

Al cumplirse 450 años de la batalla de Lepanto, la ciudad de Tui ha fijado su mirada en el retablo del Rosario en la iglesia de San Domingos, en el que se incluye una representación de la célebre batalla donde una liga de estados (la Liga Santa), capitaneada por Don Juan de Austria, venció al imperio otomano.

Fue el doctor en Historia del Arte Javier Gómez Darriba el que analizó la singularidad de esta joya arquitectónica del siglo XVIII, que se construyó cuando ya habían pasado 170 años de aquella gesta del Mediterráneo.

Gómez Darriba concluyó que en la construcción del retablo, anónimo, solo existe el ánimo de ensalzar los méritos de la Virgen del Rosario, a quien la iglesia católica atribuye el éxito del triunfo en la batalla en la que quedó manco Cervantes. “Lo que aquí vemos es un claro mensaje en clave mariana y también dominica”, apuntó el historiador, que habló ante el propio retablo y frente a un grupo de personas muy interesadas en sus explicaciones.

El experto afirma que el autor reprodujo la contienda para "prestigiar" a la virgen

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Más adelante se refirió a la ausencia de conflictividad con Asia o Europa Oriental en Galicia, durante el tiempo de diseño y construcción de esta representación (1738) aludiendo a una destrucción pirata en Cangas, como la más cercana. “No existían razones para que pudiera representarse esta batalla en aquel momento, más allá de escenificar la intermediación de la Virgen, pues no había peligro. Se trataba de prestigiar a la Virgen del Rosario”, apuntó.

Un momento de la charla del experto en la iglesia de San Domingos. // D.P.

En su conferencia explicó que la escenificación de la batalla tampoco es fiel a los hechos, “al tratarse exclusivamente de un mensaje en clave mariana y dominica”. Así, por ejemplo se representa, tanto al ejército otomano como al cristiano en galeones, que era la embarcación conocida en los años en los que fue construido el altar, “cuando en la batalla de Lepanto se usaban galeras y galeotas”. En este enfrentamiento de hecho abrían participado 210 galeras, 87 galeotas y 120.000 combatientes, de los cuales 50.000 eran soldados, 15.000 tripulantes y 55.000 galeotes encargados de remar.

Un milagro

Además de analizar el retablo desde su iconografía y otros aspectos de esta obra de arte del barroco, Gómez Darriba apuntó algunos detalles históricos como que los combatientes de la liga rezaron el rosario de forma constante antes del enfrentamiento y que el Papa Pío V recibió por inspiración divina el desenlace de la batalla, aún cuando las noticias de la guerra llegarían semanas más tarde. Esto se consideró entonces un milagro que le llevaría a los altares.

La iglesia de San Domingos fue declarada monumento histórico artístico en 1931 (hoy Bien de Interés Cultural) y es uno de los espacios patrimoniales de mayor interés en el conjunto histórico tudense. Entre los múltiples elementos de valor artístico que atesora está este retablo popularmente conocido como el retablo de la “Batalla de Lepanto”.

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