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José Suárez, el guardián del tiempo

Apasionado de la relojería, posee en Ponteareas una colección de 300 piezas de museo

José Suárez muestra el mecanismo de un reloj en su museo de Ponteareas. // Anxo Gutiérrez

José Suárez muestra el mecanismo de un reloj en su museo de Ponteareas. // Anxo Gutiérrez

“Por amor al tiempo”. Así justifica José Súarez su afición por los relojes. Una afición que ha heredado de su padre y, a la vez, de su abuelo. Ahora, le toca a él ceder el testigo a la quinta generación, sus nietos, desde el museo que regenta junto a su familia en el centro de Ponteareas.

Al guardián del tiempo, José Suárez, le llega la tradición del amor por los relojes, su engranaje y el sonido del paso de los minutos “por mi abuelo paterno, que era de Baiona, después continuó con ello mi padre y ahora trato de hacer que mis nietos sientan la misma pasión”, explica.

"Aquí tengo relojes de más de 200 años que funcionan como el primer día"

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Al ser preguntado si, por ahora, su misión cosecha cierto éxito, responde que “yo creo que sí porque mi nieto más viejo ya es capaz de montar un reloj de plástico que tenemos para que aprendan y solo en cinco minutos, eh”, dice con orgullo.

Suárez con sus nietos Gabriel y Adrián García. // Anxo Gutiérrez

El origen de la tradición empieza con el abuelo de la familia y, además, “desde pequeño vi como mi padre enredaba las horas arreglando o montando relojes así que no sé si las aficiones nacen con uno o más bien las va adquiriendo”, reflexiona Suárez, quien concluye que “en todo caso, eso comenzó ahí, nos ha durado hasta ahora y confío en que continúe”.

Por amor al tiempo también la familia Suárez mantiene el tempo del reloj pues “lejos de ser la fuente principal de ingresos es la de gastos”, bromea el maestro relojero.

Otro de los motivos que lleva a José Súarez y a su familia a seguir guardando el tiempo, al menos en Ponteareas, es “para que la gente pueda ver que las cosas de antes también estaban bien hechas, aquí hay relojes que tienen más de 200 años y siguen funcionando como el primer día”.

Su mayor reto es un reloj linterna de tres siglos que encontró "tirado" en una feria de segunda mano

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Entre esos relojes, hay uno que, ahora mismo, tiene sumergido a José Suárez durante horas. Se trata de uno del s.XVIII que se encontró durante un viaje a Alemania y que todavía no ha encontrado la forma de hacer que funcione: “Aún tengo que seguir diseñando una pieza del engranaje que no acaba de cuadrarme”, lamenta. Este mecanismo se lo encontró Suárez totalmente tirado en una feria de segunda mano pero, enseguida, supo reconocer su valor: “Es un reloj linterna de hace 300 años y estaba totalmente apartado, a un lado, cuando lo encontré”.

Trescientos relojes

En el museo del reloj de Ponteareas hay más de 300 relojes de la colección privada de la familia “de fabricación española, portuguesa, alemana, inglesa e, incluso, brasileira”, explica Suárez.

La familia puso en marcha el antiguo reloj mecánico de la iglesia de Santa María de Areas 73 años después de que Juan Ucha Iglesias, un vecino de la parroquia, lo donara en 1948. Tres décadas después, el engranaje se paró pero los Suárez fueron capaces de reiniciar el tiempo. Al acto acudieron el hijo y el nieto de la persona que lo donó y la directora de Turismo de Galicia, Nava Castro, entre otros.

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