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“Valió la pena luchar diez años para salvar O Galiñeiro de la amenaza eólica”

Integrantes de la Plataforma pola Protección da Serra do Galiñeiro, concentrados ayer en el monte. // Ricardo Grobas

Integrantes de la Plataforma pola Protección da Serra do Galiñeiro, concentrados ayer en el monte. // Ricardo Grobas

“¿Pero eso está confirmado? ¿Seguro?”. Los portavoces de la Plataforma pola Protección da Serra do Galiñeiro no acababan de creerse la victoria. Tras una década de movilizaciones, conocían ayer a través de este diario la retirada del proyecto eólico que planteaba 13 aerogeneradores en los picos del monte que une geográficamente a Vigo con Gondomar y Porriño. Y respiraron. Y se volvieron a concentrar en el mismo entorno natural. Y volvieron a sacar pancartas, pero otras más felices, con el hashtag “#XaSomosVerdes”. “Es una gran noticia. Valió la pena luchar más de diez años”, comentaban.

“Es una batalla ganada a un enemigo invisible que culmina una lucha de años", indica Alberto Covelo, presidente de la comunidad de montes de Vincios

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Están convencidos de que que fue la presión social la que logró echar por tierra la “amenaza eólica del Monte Galiñeiro”. La Vicepresidencia económica de la Xunta confirmaba el martes el desistimiento de la sociedad Terra do Vento, que presentó el proyecto en 2010, ante los informes negativos de la Administración, pero la plataforma que integra a 43 colectivos lo tiene claro. Uno de los más activos y afectados por los hipotéticos molinos de viento es la comunidad de montes de Vincios, titular del territorio. “Es una batalla ganada a un enemigo invisible que culmina una lucha de años. Toda esa repulsa social se transmitió al Parlamento y saben que estamos aquí. Todas las batallas sirven para algo”, recalcaba ayer su presidente, Alberto Covelo.

Intervención de Xosé Luis Méndez Ferrín en una "andaina" por la Serra do Galiñeiro. // Jose Lores

La constancia para mantener viva la llama de la defensa de los valores ambientales, naturales, paisajísticos, patrimoniales y sociales de O Galiñeiro han sido “fundamental”, a juicio de Jesús Rodríguez, portavoz de la plataforma que se fundó nada más conocer la existencia del proyecto eólico. Desde entonces, la coordinadora ha organizado manifestaciones con gran respaldo social como las “andainas” anuales para defender la sierra frente a los aerogeneradores, casi todas con la presencia de figuras de la cultura gallega como Manuel Rivas, Xosé Luis Méndez Ferrín o Sechu López, entre otros. “Hemos llegado a reunir a más de 2.000 personas en unas marchas de más de diez kilómetros. La causa tenía gran respaldo social”, subraya.

"La Corporación de Gondomar se posicionó en contra del parque hasta en tres ocasiones", recuerda Jesús Rodríguez

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La acción reivindicativa no estuvo solo en la calle, sino también en el ámbito político. El contacto con los diversos grupos llevó el asunto al Parlamento gallego y a los concellos del Val Miñor y del Baixo Miño. “El pleno de Gondomar se posicionó en contra del parque eólico hasta en tres ocasiones”, recuerda.

No todo ha sido manifestarse para defender el Monte Galiñeiro y los comuneros lo saben muy bien. La suya es una de las entidades más innovadora a la hora de gestionar y cuidar su territorio y lo han demostrado antes y después de la oleada de incendios que arrasó la práctica totalidad de su superficie forestal. “O Galiñeiro debe permanecer como está de por vida y nosotros lo estamos reconstruyendo después del fuego. Las 400 hectáreas que ocupaba el parque eólico están totalmente reforestadas con pino y especies autóctonas, pero todavía queda mucho por hacer”, afirma Covelo.

Queda tarea a pie de monte, pero también en los despachos y en la calle para defenderlo. Que el parque eólico de Terra do Vento esté descartado no significa que todo haya terminado. “Seguiremos alerta. No vamos a bajar los brazos”, advierten los representantes de la plataforma. Porque existen “otras agresiones al espacio ambiental que habrá que parar”. Se refieren al proyecto presentado 2012 por una multinacional con sede en Sudáfrica para la extracción de tierras raras, minerales empleados en la fabricación de toda clase de aparatos electrónicos. Presentaron alegaciones en su momento y poco más se supo de aquella iniciativa empresarial pero recientemente han surgido voces en el mundo científico que apuestan por esta explotación minera y la defienden públicamente sin que la Xunta se haya pronunciado todavía al respecto.

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