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“Con el cierre perimetral viene gente que ni sabía que existíamos”

María González (izquierda), de la merceria tomiñesa Chantilly.

María González (izquierda), de la merceria tomiñesa Chantilly. Gustavo Rivas

Los cierres perimetrales han ahogado en muchos casos al comercio local. La falta de movilidad provocó que muchos negocios pasaran serios apuros y vieran reducida considerablemente su facturación. Tomiño entró en un cierre conjunto con O Rosal y A Guarda el 11 de diciembre, coincidiendo con la llegada de la campaña de Navidad, de gran importancia para los pequeños negocios, y pasó al cierre individual el 14 de enero.

Pero todo esto ha dejado un lado positivo ya que de la peor de las situaciones se puede sacar también una oportunidad. En Tomiño son muchos los que lo confirman: los cierres perimetrales fueron una ocasión única para que muchos de los vecinos que consumían habitualmente en las grandes superficies descubriesen un mundo que desconocían completamente. “A nosotros nos favoreció mucho, vino gente al negocio que no era cliente habitual y las ventas aumentaron considerablemente”, asegura María Belén Rey, dueña de la tiende de deportes LitoSport. El suyo no fue un caso aislado, sino una norma que afectó a los establecimientos tomiñeses de forma general. Así lo confirma la presidenta de la Asociación de Comerciantes de Tomiño (Adeto), Cintia Gabriela Díaz: “El comercio local se vio muy beneficiado de forma generalizada porque pudieron acceder a una clientela que antes se desplazaba a las grandes superficies, especialmente durante las navidades”.

María Belén Rey, de la tienda de deportes LitoSport. Gustavo Rivas

Aunque resulte extraño, fueron muchas las personas que al no poder salir de Tomiño descubrieron que su municipio tenía vida comercial y una amplia variedad de negocios con productos e calidad. “El otro día vinieron dos señoras que ni siquiera sabían que había una mercería en Tomiño y eran de aquí. Es como si mucha gente abriese los ojos y comprobase que aquí también hay tiendas con cosas interesantes”, comenta María González, de la mercería Chantilly.

No obstante, para María este aumento de las ventas y el éxito inesperado de una campaña de Navidad que se esperaba con pesimismo no se debió solo a la falta de movilidad. “Creo que hubo varios factores y uno de ellos también fue la solidaridad. Mucha gente viene a la tienda y nos dicen que hay que comprar en el pueblo, ayudar al pequeño comercio, y creo que la ola de solidaridad y conciencia con respecto al comercio local que está habiendo afectó mucho en eso, hay mucha empatía hacia nosotros”, comenta.

Venta online

Por otro lado, si algo demostró la pandemia es que la venta online ya es una realidad consolidada y tener presencia en las redes resulta cada vez más necesario para llegar a una sociedad que está perdiendo el miedo a comprar por Internet. En Tomiño el gobierno local apostó por formar a los comerciantes para la venta online y la creación de la plataforma Atenda.gal. Echó a andar el pasado 18 de diciembre y los negocios que participan en ella se están todavía adaptando. Pero en poco más de un mes la plataforma cuenta ya con más de 20.000 visitas y más de un millar de productos disponibles entre todos los comercios, cifra que incrementará a medida que vayan actualizando su inventario y se vayan sumando nuevos establecimientos.

Ana Isabel Morell es la dueña de la tienda de ropa Morell85 y además del cierre perimetral y la ola de apoyo de solidaridad con el comercio local cree que la presencia online también está siendo un factor determinante para su negocio, ya que recibe varios pedidos por Internet. “Estas navidades fuero las mejores que tuvimos. Estamos teniendo muchísima más gente debido al cierre y también tuvimos clientes en la tienda física que nos conocieron gracias a la tienda online. Por eso además de los pedidos que recibimos en la web estamos vendiendo más en el establecimiento gracias a eso”, explica Ana.

Gracias a todo ello, en Tomiño el comercio local convirtió una situación de adversidad en una ocasión para darse a conocer entre los vecinos y poder mostrar su valor. Antes o después la pandemia acabará, todo regresará a la normalidad y la sociedad volverá a ser libre, sin restricciones ni obstáculos, pero el camino andado estos meses también ha enseñado que a veces no hace falta irse lejos para encontrar el artículo o la compra que uno precisa, y que abriendo bien los ojos y observando las calles de los municipios se pueden encontrar pequeños negocios que tienen mucho que ofrecer a los vecinos.

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