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El ciclista de los retos imposibles

El chapelano Albi Rozas viaja al Algarve para realizar el Camino de Santiago por la costa portuguesa sin paradas - El objetivo es completar los 900 kilómetros en menos de 50 horas

El ciclista Albi Rozas, con la bicicleta con la que realizará la ruta. // FdV

El ciclista Albi Rozas, con la bicicleta con la que realizará la ruta. // FdV

Miles de personas realizan cada año el Camino de Santiago por la costa portuguesa, pero hacerlo desde el Algarve sin paradas es algo al alcance de muy pocos. Este es el objetivo que se ha propuesto el ciclista Albi Rozas, que el próximo 1 de agosto tratará de completar de un tirón los 900 kilómetros de distancia que separan Albufeira de la Praza do Obradoiro. Se trata de un reto personal que realiza en la modalidad "non stop", por lo que no se detendrá ni a dormir ni a comer en todo el trayecto. Las únicas paradas que realizará serán las imprescindibles, breves, de unos cinco minutos cada tres o cuatro horas, para estirar las piernas y cambiar de postura.

"Desde que probé esta modalidad me apasionó. Las rutas de larga distancia te enganchan porque te permiten experimentar tus límites, ver hasta dónde puede llegar tu cuerpo", explica. Como es lógico, para poder realizar una proeza de este nivel, se requiere mucho entrenamiento y una enorme fortaleza psicológica. "Salgo con la bicicleta todos los días y en ocasiones, para coger fondo, me voy hasta Coruña y vuelvo, hasta Ribadeo e incluso hasta León. También a lo largo del año participo en casi todas las competiciones de larga distancia tanto en España como en Portugal. A mí el ciclismo me da la vida", afirma Albi. Pero además de una buena condición física, explica que se requiere una gran preparación mental. "Es fundamental porque pasas muchas horas solo y es muy duro, sobre todo cuando llevas muchas horas de pedaleo en las piernas y aparece el cansancio. En ese momento de mucha fatiga tienes que buscar motivaciones extra para seguir y completar el reto", apunta.

Su compañera de aventuras es una bicicleta de carretera de carbono y su equipaje, barras energéticas, geles y alimento en polvo que se disuelve en agua. "Las comidas tienen que ser así para poder completar una ruta tan larga sin descanso. Si comes mucho o alimentos sólidos se pierden muchas fuerzas al hacer la digestión, así que la única opción es este tipo de suplementos alimenticios. Son cantidades pequeñas pero muy completas y que deben ingerir de manera casi continua, para ir siempre bien hidratado y que no te baje la glucosa", comenta. Pese a todo, también tomará de vez en cuando alguna pieza de fruta. "Si me encuentro alguna tienda por el camino compraré alguna, plátanos o manzanas, pero serán muy puntuales porque no puedo cargar con mucha cosa ya que viajo solo, sin coche de apoyo", puntualiza.

Tras completar hace dos años la Ruta de la Plata, los 1.061 kilómetros que separan Cádiz y Santiago en solo 52 horas, y unos meses antes el Camino de Santiago desde Roncesvalles (770 kilómetros) en 38 horas, asegura estar preparado para una nueva proeza con el único objetivo de luchas contra sus límites y el orgullo de llevar el nombre de su parroquia, Chapela, por todas las localidades del recorrido.

Ahora solo queda desearle suerte para que en la madrugada del 3 de agosto llegue a victorios a Santiago en su nuevo reto.

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